Los árboles no nos dejan ver el bosque

Los árboles no nos dejan ver el bosque

Últimamente, los factores positivos en la economía colombiana han pesado más que los negativos.

20 de septiembre 2018 , 12:05 a.m.

A comienzos de la década del 2000, cuando estaba planeando un viaje para estudiar fuera del país, un jefe, quien ya había tenido la fortuna de vivir esa experiencia, me dijo: “En Colombia, los árboles no nos dejan ver el bosque, pero una vez esté por fuera, va a poder verlo y apreciarlo completamente”.

Efectivamente, después de algunos meses de vivir por fuera, la perspectiva que tenía del bosque (Colombia) cambió y ya no solo veía los árboles que tenía enfrente en el día a día, sino que también podía apreciar todos los demás que nunca había visto o que no había podido apreciar en su totalidad. No es que los problemas tan graves que ha enfrentado Colombia hubiesen desaparecido de la noche a la mañana, pero en esa nueva visión pude vislumbrar también todos los recursos naturales y humanos que tenemos, todas las cosas positivas que suceden cada día en muchos rincones del país y todo el progreso que se estaba construyendo bajo el liderazgo del sector privado, del sector público (nacional y regional) y del sector no gubernamental.

En los dos últimos años, por diferentes razones profesionales he tenido la oportunidad de acceder a información privilegiada de multinacionales extranjeras de los sectores salud, financiero e industrial y apreciar la evolución de la opinión de esas empresas extranjeras con relación a Colombia. La mayoría de esa información pertenece a los años 2010/2011 al 2017 (no tuve acceso a los años anteriores.), y fue interesante observar cómo las decisiones respecto a inversiones en Colombia fueron cambiando con el paso del tiempo. Al principio, la actitud era la de continuar evaluando a Colombia de cerca, pero con cautela y unos años después (en especial, cuando la economía del Brasil y Venezuela se deterioraron en el 2014), la actitud era la de ‘necesitamos entrar o ampliar nuestras inversiones en Colombia lo más pronto posible’.

Esas empresas extranjeras y sus juntas directivas decidieron invertir en Colombia porque el bosque que ven desde afuera les genera confianza.

Hoy en día, tres de esas compañías tienen una presencia importante en Colombia. La empresa del sector industrial invirtió 50 millones de dólares a finales del 2014 a través de la compra del 60 % de una empresa colombiana. Dicha compra ha sido una de las mejores adquisiciones que esa multinacional ha realizado en los últimos cinco años, al mismo tiempo que cerró operaciones en otros países de Latinoamérica y Asia. La empresa del sector salud también realizó millonarias inversiones en diferentes capitales de Colombia.

Las empresas del sector financiero que atendían el mercado colombiano desde Argentina y Chile con una presencia pequeña en Colombia, en los dos últimos años (2016 -2018), cuando todos los colombianos nos encontrábamos sumergidos en el mayor de los pesimismos y polarización, decidieron invertir directamente en Colombia para atender sus clientes colombianos en el área de banca de inversión (‘investment banking’) y administración de fondos (‘asset management’.)
Antes de realizar ese tipo de inversiones multimillonarias, se preparan varios documentos (mucho de ellos elaborados por asesores externos localizados en Wall Street) donde se analizan todos los factores (positivos y negativos) en relación con una posible inversión. Y, en relación con Colombia, en los últimos años, los factores positivos han pesado más que los negativos.

Entre los positivos siempre se destaca la ubicación de Colombia y el acceso al Pacífico y el Atlántico; el tamaño del mercado local (50 millones de consumidores), que es el tercero en Latinoamérica después de México y Brasil; la existencia de varios polos de desarrollo (ciudades grandes y medianas ubicadas en diferentes áreas del país); un sistema cambiario estable en las últimas dos décadas (aspecto muy importante al momento de transferir las ganancias al exterior); un sistema democrático y un manejo macroeconómico conservador. Por supuesto que hay factores negativos (y son varios) como el tema del narcotráfico, el bajo nivel de inglés de la población en general y la situación política-económica de nuestro vecino Venezuela.

Sin embargo, una vez analizados los puntos positivos y negativos, esas empresas extranjeras y sus juntas directivas decidieron invertir en Colombia porque el bosque que ven desde afuera les genera confianza y creen que sus apuestas van a ser rentables en el corto, mediano y largo plazo. Un análisis similar (pero empírico) ha sido realizado por los millones de turistas que han visitado Colombia en los últimos años, para quienes las expectativas positivas superaban las negativas. Es hora de comenzar a sentirnos orgullosos de todas las cosas buenas que pasan todos los días en tantos lugares del país y, por supuesto, criticar, cuestionar y ayudar a resolver las que no están funcionado. Es hora de comenzar a apreciar y disfrutar del bosque en su totalidad y no solo detenernos en los árboles que tenemos enfrente, muchos de los cuales hay que cortar de raíz como los árboles de la corrupción, el dinero fácil y el narcotráfico, para que nos dejen ver los que sí están produciendo excelentes frutos.

JUAN CARLOS HOLGUÍN

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