¿Salvará Dios el mundo? (2)

¿Salvará Dios el mundo? (2)

'Esta peste ha sido culpa y creación de la misma criatura humana cegada por sus intereses'.

20 de octubre 2020 , 09:25 p. m.

¿Me habla quien conversó personalmente con Job? ¿El Señor que nos está mandando a todos similares tribulaciones? ¿No es lo que estamos viviendo un simulacro anticipado del fin del mundo?

“Hablaré en tu lenguaje ordinario, porque no eres ningún Moisés, Elías ni Salomón. Cuento contigo para que cuentes lo que les espera a los vecinos de este planeta si no se saben cuidar de la propia peste que han incubado. Dile al mundo que no tengo velas en este encierro. Aunque si no te creyeron cuando eras incrédulo, ahora sí que menos van a creerte. Desde hace evos dejé que la humanidad por sí misma se manejara. Esta peste ha sido culpa y creación de la misma criatura humana cegada por sus intereses de predominio. Se les escapó del laboratorio donde en secreto la manipulaban. Es consecuente que, si no la mandé yo, nada haré para detenerla, por más fama de clemente que se me aplique. Que sea la misma humanidad la que se proteja si quiere sobrevivir. No solo a la letal pandemia, sino a la peste de caos y miseria que se avecina. Se acabó la fiebre del oro, reemplazada por la fiebre del virus. Nadie tendrá para pagar lo que debe. Y el Estado se irá a pique con las empresas que no podrán cancelar impuestos, ni arriendos ni nóminas. Los billetes, ese estiércol del diablo que terminó convertido en el nuevo Dios, son ahora la mayor fuente de contagio. Nadie va a rechazar un fajo de billetes por temor a contaminarse. En tanto se cuidan de los besos y de los apretones de manos. Y no será de extrañar que el mismo u otro espíritu aún más malévolo imponga el virus virtual que acabe con las comunicaciones amistosas y familiares que mantienen con vida a la humanidad, y con las diversas actividades legislativas y laborales desde el hogar. Es una prueba de fuego que vosotros mismos os habéis puesto. Estáis al borde de la hora 0, y me tocaría ante el acabose volver a crear el mundo. Pero ya no estoy para ello. Casi te diría, usando tu anterior lenguaje blasfemo, que estoy más rendido que el Patas. Y que ni siquiera puedo desearles que se los lleve el diablo, porque entiendo que está más fundido que yo. Lidiar con el ser humano luego de la ingesta de la manzana fue muy difícil”.

'Es una prueba de fuego que vosotros mismos os habéis puesto. Estáis al borde de la hora 0
y me tocaría ante
el acabose volver a crear el mundo. Pero ya no estoy para ello’.


–“Si aceptamos de Dios lo bueno, ¿por qué no aceptamos de Dios lo malo?”, –le dijo a su mujer el paciente Job. Pero no me pareció prudente rememorarlo.

“Les tocará rehacerlo a ustedes, con su experiencia, ciencia y sapiencia, sin arrogancias. El Demonio que podría estar alerta para ayudarlos ya no estará. Pero ustedes dispondrán tanto de lo que les inculqué desde el Paraíso como de lo que de él recibieron. Soltaré a mis ángeles saltarines para que sin mi concurso les contribuyan en la edificación de la Nueva Jerusalén. La Naturaleza podría volver por sus fueros.
El planeta tendría un nuevo aire. El agua cantarina daría vida a cuerpos alegres, entre ellos el del planeta. Se volvería a poner de moda el amor y se validarían sus poderes de sanación. Desde el año 0 hasta el día de hoy, que sería otro 0, he cumplido a cabalidad. Me retiro. De aquí en adelante Dios será la criatura humana. Lo será por su cuenta y riesgo. Espero que no fallen o se apagará para siempre la luz para todos, hasta para mí. Nos deseo lo mejor”.

–Gran Padre, ¿cuando comenzaba a creer en ti, renuncias a tu existencia?

“Desaparezco de la mente con que razonas, yerras y aciertas, pero quedo en tu corazón y en tus actos. Y en el corazón y en los actos de cada uno. Me disuelvo en mi creación.”

–¿Y por qué, en honor de quienes por tantos siglos te adoraron y hasta murieron por ti, santos y mártires y profetas, no nos haces un milagro de despedida para cubrirnos de cualquier falla?

“Lo estás viviendo. Me estás viendo y escuchando y no has quedado ciego ni sordo. Aun en sueños estarías calcinado. Pero no te preocupes, voy a atender a tu petición. El mundo será salvo. Y adiós”.

Aquí, el sueño con Dios se acaba. Así como lo hizo con Job, a mí también me dejó callado. Y esperando la salvación ofrecida. Hosanna que sana. Palabra de Dios.

Jotamario Arbeláez
jotamarionada@hotmail.com

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