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Montoya contra X

Montoya contra X

Alumno tan descollante y agradecido, no entiendo cómo no lo asumió X como su corifeo o portador.

02 de noviembre 2021 , 08:00 p. m.

Contrasta la acritud montoyesca con los notables textos laudatorios acerca del refinado poeta X.504, de Juan Manuel Roca, quien por muchos años hizo franca oposición estética al nadaísmo, y el deslumbrante ensayo de Santiago Espinosa, donde a través de un análisis minucioso de la idea que copula religiosamente con la palabra establece a Jaramillo Escobar como el poeta de los poetas.

(También le puede interesar: Pablo Montoya se pifia con X-504 (1))

Antes de escribir esta réplica tuve la precaución de buscar en Google algunos poemas de Montoya, y los encontré, de su libro Viajeros. Cinco poemas en prosa. Excelentes. Lo que quiere decir que X-504 no le calificó sus trabajos sino que, como tal vez se las estaba tirando de mucho café con leche, le aplicó el método zen de bajarle los humos con esa descalificación que no sería 3,5 sobre 5, sino sobre 10. Lo que provocaría su actual vilipendio.

Confiesa el esclarecido novelista en su autodefensa publicada en El Colombiano que no solo ha criticado a Jaramillo Escobar, sino al mismo García Márquez –lo que acentúa su petulancia– y a Fernando Vallejo, por sus actitudes políticas de polos opuestos. Y ello le ha generado críticas de los fieles de los dos escritores. Respeto de Gabo, tal vez quiso ir más allá de Borges, cuando pronunció para El Clarín de Buenos Aires su única frase disparatada: “Cien años es una gran novela, aunque creo que con cincuenta años hubiera sido suficiente”. Comentario tan baboso como los de Pablo con X, que emulan de Vargas su trompada a Gabo.

Por mi parte le he armado camorra a Vallejo –también Premio Rómulo Gallegos–, ripostando sus pullas, pero nadie lo ha defendido y antes bien los lectores lo han rematado. Todo depende de la terminología en el ataque, que por lo menos si tiene humor merece complicidad y condescendencia, de lo cual carecen los comentarios del chiflado catedrático barramejo. Qué pensarán en Criterio de su ilustre debutante. Porque si es verdad que los periódicos advierten que no necesariamente comparten ni responden por los argumentos de sus opinadores, en algo les llega la lluvia de mierdolina cuando uno de estos se desbarranca.

X-504 se posicionó desde hace 54 años, con la publicación de Los poemas de la ofensa, como el mejor poeta de Colombia, por decir lo menos.

Por ahora, y hasta que se me pase la piedra, retiraré de mi nochero las novelas del legítimo aspirante del Nobel, como lo lograron dos ganadores anteriores del Rómulo –y sospecho que si lo gana va a acribillarme–, sobre todo por no haber leído sus libros como no lo hizo el "oportunista" de X-504 cuando después del Premio Gallegos lo invitó a una entrevista pública. Con ese premio se sentía que accedía condescendiente a compartir con un poeta pigmeo. Así acepte que es el mejor poeta del nadaísmo, lo que no es ningún elogio, ya que los mejores poetas del nadaísmo son todos los nadaístas porque la nadaísta es una sola poesía hecha a muchas manos. X-504 se posicionó desde hace 54 años, con la publicación de Los poemas de la ofensa, como el mejor poeta de Colombia, por decir lo menos. Bueno es apuntar que detrás del Nobel andan por lo menos tres poetas colombianos con nerudianos merecimientos pero sin borgiana resignación.

Con ese humor socarrón que sin proponérselo se mandaba Jaime Jaramillo Escobar, acabo de recibir como herencia algunos de los libros de su biblioteca, entre ellos todos los de Pablo Montoya, con despampanantes dedicatorias. No las voy a transcribir todas. En la edición del poemario Viajeros, encuentro: "Para Jaime Jaramillo, estos textos que nacieron al calor de sus charlas". Y en la de los cuentos musicales, del 16-07-98: "Para Jaime, por sus consejos, que aún permanecen, estos cuentos". Merecía que lo hubiera invitado al estudio. Alumno tan descollante y agradecido, no entiendo cómo no lo asumió X como su corifeo o portador y difusor de sus excelencias. Pero hubo de resignarse a que fuera yo. (Escribí corifeo, no carifeo).

Debo decirle a Pablo por qué me tomo la libertad de escribirle de manera casi tan irrespetuosa como la suya con mi sacrosanto maestro. Nada menos que porque siete años antes –y en casi nada me afectó el ego– yo también recibí el Premio Internacional Rómulo Gallegos, por los poemas que Jaime Jaramillo Escobar me enseñó a escribir.

JOTAMARIO ARBELÁEZ
jotamarionada@hotmail.com

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