La ciudad del libro

La ciudad del libro

No me he perdido una sola Feria del Libro de Bogotá, y ya vamos por la 24.ª.

23 de abril 2019 , 07:00 p.m.

Llega la Feria con su alegría, con su parranda y animación. Corren los editores con sus cargamentos de libros, corren los libreros a desplegar sus alhajas, corren los autores a estar cerca de ellos, corren los lectores a ver qué novedades se les presentan, los invitados de honor que en este caso seremos nosotros mismos, y los del exterior que son bienvenidos; llegan familias enteras, los niños con sus colegios, los bibliómanos redomados, los husmeadores de tesoros ocultos, los cocteleros profesionales, los amigos que se dejaron de ver todo el año y se abrazan por los pasillos.

No me he perdido una sola Feria del Libro de Bogotá, y ya vamos por la 24.ª. Otra de la razones por las que los libros que escalan las paredes de mi casa ya alcanzan los 7.000. De vez en cuando he presentado algún título escrito por mí, y algunos escritos por otros. Pero en esta ocasión voy a desquitarme. Ya no le voy a dar más pasto a mi colegaje. Como son escasas las secciones de comentarios de libros en los medios, o uno no clasifica para su atención, voy a permitirme hacerme la promoción. Por algo he sido siempre un singular escritor graduado en la primera persona.

Estoy en los 78 cumplidos y voy a todo tren con Los días contados, una obra en marcha en 12 volúmenes donde figurará todo lo que me tocó ver y vivir, oír y callar, sentir y contar, escalamientos y reveses, furias y penas, crucifixiones y resurrecciones, gritos e hitos. Cada volumen toca un tema, la familia, las relaciones amorosas y pasionales, los comportamientos sexuales, los libros de la biblioteca, los amigos de la poesía y de la vida que son los mismos, los que se fueron, los viajes por el mundo, las andanzas por el abismo, la violencia en la cama, en la casa, en la calle, en el país y en el mundo, las drogas y sus efectos. Todos ellos amparados por los Premios Ramos López Velarde, de la Universidad de Zacatecas, y el Dámaso Alonso, de la Academia del Buen Decir de España, a la obra y a la vida.

Uno de esos tomos, La novia dijo no –la historia de cómo convive por 30 años un poeta con su pareja que se niega a decirle el sí–, será presentado por Ediciones Cátedra Pedagógica (Pabellón 3-Nivel 1-Stand 544), que dirige Olegario Ordóñez Díaz, quien me ha permitido tocar el cielo editorial con las manos. Ya hace dos años había hecho una bella edición de Zona de tolerancia, mis poemas de los veinte años, que como libro se había mantenido inédito. Caza de Libros (Pab. 3 - P. 1 - St. 642), que dirige Pablo Pardo, lanzará una edición sacra de Coloquio del alma y el cuerpo, pequeño volumen de poesía erotomística, un cambio hacia elaciones espirituales que me tenía bien guardadas. El año pasado había publicado El arte de pedirlo, manual indispensable para tumbalocas incipientes. Y el antepasado, El Excelentísimo Gabo y los burros costeños. Ícono, editorial que dirige Gustavo Mauricio García (Pab. 6 - P. 1 - St. 219 y Pab. 17 - St. 1619) seguirá ofreciendo El cuerpo de ella, poemario escrito hace 58 años con Dina Merlini como modelo. Este año, ella se estrena como poeta con Solaz atardecer y maravilla, editado por Patricia Ariza. Y busco editor para Cucos para la librera, lúbrico poemario bastante cuco, compuesto por 14 estancias y estampas del pintor Hernán Darío Correa.

Eafit, que dirige Claudia Ivonne Giraldo (Pab. 3 - P. 2 - Stand 546) ofrece la gama más completa de la literatura del nadaísmo. Allí está X se escribe con J, mi correspondencia con Jaime Jaramillo Escobar, el monstruo poético del movimiento, que comenzó firmándose X-504. Y compartiendo honores, los libros de Gonzalo Arango Obra negra, Sexo y saxofón, Memorias de un presidiario nadaísta, Cartas a Julieta y Cartas a Aguirre; de Jaramillo Escobar, Poemas de la ofensa; de Amílcar Osorio, La ejecución de la estatua; de Eduardo Escobar, Fuga canónica y Cabos sueltos; de Jaime Espinel, Agua de luto; de Humberto Navarro, El amor en grupo; de Armando Romero, La raíz de las bestias y De noche el sol, y está en camino la Antología del nadaísmo. ¡Ah! y de Humberto de la Calle, Revelaciones al final de una guerra, que ese sí pueden encontrarlo por todas partes. Cómprenlo, a ver si nos recalentamos para la próxima presidencia.

jotamarionada@hotmail.com

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