Elegía a Gonzalo Arango

Elegía a Gonzalo Arango

Deducirás que no te hemos olvidado, no solo tus compañeros sino los jóvenes de estos futuros.

12 de enero 2021 , 09:25 p. m.

Elegí a Gonzalo Arango, de Andes Antioquia, pueblo que se hizo famoso por su nacimiento, sus escritos y su leyenda, para que me señalara el camino, que según él, no conduciría a ninguna parte.

Ya llega el 18 de enero, día de la mártir cristiana Santa Priscila, también llamada Prisca, quien a los 13 de su edad por amor a Cristo padeció todos los martirios, desde ser servida a las fieras que ante su desnudez se inclinaron, quemada con antorchas y grasa derretida y descoyuntada en el potro para ser finalmente decapitada.

Es la celebración 89 de tu último advenimiento, la misma fecha en que 15 años después naciera mi hermano Jesús Antonio Arbeláez, el poeta Jan Arb de la misma cuerda de tu arco, en honrosa ceremonia que desde hace varios años con el nombre de La Internacional Nadaísta viene adelantando tu querido pupilo Michael Smith, heredero de tu voz en su grabadora de infante y de tu sacramental paginaje.

Pasados 44 de tu partida, puedo darte el reporte de que los Sagrados Archivos del Nadaísmo fueron consignados en
el Banco de la República, Biblioteca Luis Ángel Arango.

Él toma esas grabaciones y adicionándoles imágenes sugestivas las va convirtiendo en videos vanguardistas que se proyectan en decenas de bares de ciudades del país y del mundo donde terminan leyendo sus poemas nadaístas jovenzuelos capturados por sí mismos e incorporados.

Y hace ya 44 años que despegaste en un taxi a la eternidad. No alcanzaste a llegar a MaraVilla de Leyva, donde hoy resido, y donde no solo mereció existir el paraíso terrenal, como dijiste de Cali, sino que allí existió para los muiscas, primeros pobladores del mundo, descendientes de la diosa Bachué. El 25 de septiembre, la misma fecha en que lo hiciera, un año antes, el sastre de Rionegro, don Jesús Antonio Arbeláez, mi padre, a quien enterré con tu carta de despedida sobre su pecho, corroborando la misteriosa hermanad que nos une.

Deducirás que no te hemos olvidado, no solo tus compañeros de pandilla y de época sino los jóvenes de estos futuros que van pasando y que cada día te descubren por tus fotos y tus escritos que cesaron a tus 45 cumplidos.

En una entrevista lejana me preguntaste qué haría cuando se acabara el nadaísmo, si se acababa, y te respondí que escribiría la historia del nadaísmo, proyecto vertebrado para lo que no me ha faltado papel ni inspiración ni entusiasmo. Antes de partir escribiste que no llegar era también el cumplimiento de un destino. Pues cumpliste tu destino llegando. No solo a Dios, que en principio era lo de menos, sino a la Historia, dejando el Nadaísmo en el podio.

Hoy, pasados 44 de tu partida, puedo darte el reporte de que los Sagrados Archivos del Nadaísmo, en 24 apretadas cajas documentales, fueron consignados en el Banco de la República, Biblioteca Luis Ángel Arango, para consulta por los siglos de los siglos venideros, de los interesados en los avatares de tu “inventico estupendo”.

Y la Biblioteca Nacional de Colombia, en su colección de tesoros de la literatura nacional, acaba de incluir nuestro panorama 33 poetas nadaístas de los últimos días, en 666 apocalípticas páginas. Otraparte, la casa de Fernando González y editorial Eafit acaban de lanzar tus Prosas para leer en la silla eléctrica en la colección que lleva tu nombre. Y Ediciones Ícono también acaba de publicar en radiante opúsculo tu Elegía a Desquite, férvida oración a un bandolero, la más tremenda radiografía de una época de violencias, que termina con tu vehemente y cruel y acertado vaticinio: “¿No habrá manera de que Colombia, en lugar de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir? Si Colombia no puede responder a esta pregunta yo vaticino una desgracia: Desquite resucitará y la tierra se volverá a regar de sangre, dolor y lágrimas”. Los que hoy te invocamos y celebramos seguiremos tratando de achicar esa sangre, calmar ese dolor y secar esas lágrimas. Hacer ese esfuerzo, así no se logre, será también el cumplimiento de un destino.

Ya va a venir el día. Ponte el alma. Tú, que vivías de nada y morías de todo, como César Vallejo.

Jotamario Arbeláez
jotamarionada@hotmail.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.