Duelos y quebrantos

Duelos y quebrantos

Me han caído como una lluvia de glifosato las seis objeciones a la JEP presentadas por el Presidente

12 de marzo 2019 , 07:00 p.m.

Por más alegrías que brinde el mundo, no faltan los tropiezos que las matizan. Al fin coroné La Montaña Mágica, como llamo a mi nueva casa en Villa de Leyva, pero simultáneamente apostaté de mi próstata –de lo cual todavía me aquejo–, preciado tesoro del que supe hacer el uso adecuado, y del que se desprendieron mis dos orgullos mayores, cuales son Salomé y Salvador, ahora cada cual haciendo su vida de acuerdo con sus elecciones profesionales. Para la compañía de los días que me quedan –y que el Señor me los multiplique porque los planes son vastos–, cuento con mi querida señora, Claudia Jaramillo, entregada al Bhagavat Gita y al Tao Te King, y con las páginas que me restan para redondear mi obra, Los días contados, con parte de la cual he dado a mi país y a mi grupo y a mi Cali y a mi familia y a mi colegio seis premios de poesía, otorgados por Colombia, Venezuela, México y España. No me fue mal en mis aspiraciones de rebelde sin causa. Pero me costaron 60 años. “Te saliste con la tuya”, me apunta el poeta X-504. No fue mi culpa fracasar en el objetivo de fracasar.

Junté el parné de las liquidaciones de mi trabajo de publicista, de la valorización de mi apartamento anterior adquirido con mis dolarados blasones, y escogí el sitio de Colombia que había vislumbrado casi cincuenta años atrás, Villa de Leyva, cuna de Antonio Ricaurte y sepulcro inicial de Antonio Nariño. Su alcalde, José Hugo Forero, quien luchó 18 años para alcanzar el honroso cargo, se ha propuesto llegar a ser el mejor burgomaestre de la villa en toda su historia, según alcanzó a decirme en una corta entrevista. Y seguramente que va a lograrlo, “con una pequeña ayuda de sus amigos”. Ahora se ve enfrentado a conceder o no el visto bueno a la propuesta de Cafam de construir un centro de convenciones y hotel, a lo cual se opone un importante sector de la población que por encima del auge turístico se empeña en defender la tradición bucólica. Luego del estudio de los pros y los contras, es de esperar que el mandatario tome la decisión acertada. Entretanto, desde mi lecho de convaleciente en Bogotá aspiro a llegar pronto a tomar posesión de mi casa, y que Villa de Leyva me permita una tranquila y productiva permanencia, para apuntalar su cultura, no solo cantándola como mi providencial punto de arribo, sino donando parte de la Biblioteca Jotamario Arbeláez a la Biblioteca Antonio Nariño y trabajando como miembro de la junta preparatoria de los Festivales de Poesía.

Mientras sigo en los rigores del posoperatorio, de cuyo dolorímetro no es elegante hablar, me refiero a dos grandes pesadumbres del alma: la muerte de quien fue, es y seguirá siendo la inmarcesible Gloria Zea, por quien el arte colombiano alcanzó significativo esplendor. Y, removiendo el pasado mazazo del triunfo del No contra la difícil consecución de la paz, lograda por Humberto de la Calle, me han caído como una lluvia de glifosato las seis objeciones a la JEP presentadas por presidente, en camino del tétrico trizamiento.

En el entretanto me he dedicado a leer las Revelaciones al final de una guerra, donde De la Calle narra pormenorizadamente no solo los incidentes, sino el anecdotario informal de los largos años de negociaciones. No fue ninguna entrega a los subversivos. Fue un tire y afloje en que se midieron las fuerzas y en el que triunfó la razón posible entre contendores prácticamente irreconciliables. Es un libro de obligada lectura para quienes creemos que hubo y para quienes creen que no hubo guerra.

A propósito, y en recuerdo de Belisario, también me enfrasqué en los poemas de Constantino Cavafis, del cual encuentro la siguiente perla, Che fece… il gran rifuto: “Para algunos hombres, / llega siempre algún día / en que es preciso / decir SÍ o NO. / Los que llevan dentro el SÍ /se manifiestan enseguida / al decirlo, / progresan / en la estima de los demás / y según sus propias leyes. // Aquellos que han rehusado / no se arrepienten de nada: / si se les preguntara de nuevo / repetirían: NO. / Ese preciso NO / los abrumará el resto de su vida”.

jotamarionada@hotmail.com

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