Adiós a tres más que salen

Adiós a tres más que salen

El gran escritor Alfredo Molano Bravo, el ‘Negro’ Billy y Ángel Loochkartt.

03 de diciembre 2019 , 07:34 p.m.

Se va volviendo la repetición de la repetidera ir dándoles el adiós a los amigos que se van yendo, esos que ayer nada más eran la admiración, la risa y el asombro, la complicidad, la hermandad, la solidaridad y la prueba de que uno también vivía. Si se acabaran los amigos y uno sobreviviera solito, le tocaría apagar la luz y cerrar la puerta y mandar el mundo a la porra. Y peor es perder a los amigos sin que se los lleve la parca. Por una mala frase, por un malentendido, por un equívoco. Amiguero que ha sido uno, le da rabia ir llenando de flores los camposantos. Bien lo dijo Cioran, que al que no muere joven le toca someterse a las consecuencias. Y los que ya pasamos el promedio global de la vida humana, que a la fecha es de 72, sí que estamos sometidos al oficio de enterradores. Hasta miedo da abrir la página de defunciones de los periódicos. Y asistir a las funerarias repletas de prospectos, entre ellos uno. Pero nadie se le escapa al destino, por más que se esconda o por más saludable que se sienta o presuma. Por más que en los cumpleaños lo remitan sinceramente ‘hasta el año diez mil’. ¡Desconsiderados!

En los últimos treinta días he perdido a tres muy queridos y hasta venerados amigotes de casi toda la vida, con quienes compartí las protestas sociales, la bohemia barítona y el culto por la plástica erotizante. El primero era todo un héroe, luchador incansable por los condenados de la tierra a través de su pluma testimonial, después de incursionar por todas las zonas de los conflictos y los enredos. Era Alfredo Molano Bravo, mi vecino de Chapinero Alto en el edificio donde nuestros hijos crecieron. Publicó más de treinta espléndidos libros de denuncias y exaltaciones de la lucha social. Sometido a persecuciones, prefirió vivir en peligro en su tierra que en el exilio.
Persistente como el pájaro carpintero y el pez martillo, esperaba ese cambio que ha de llegar. De izquierda no exquisita y a la vez discípulo de Gurdjieff, el hombre más extraño del siglo pasado, según Louis Powells, un armenio que envolvió al mundo con un pensamiento taumatúrgico y una música para quienes son todo oídos. La tierra por la que luchó lo recibe con gratitud.

Si se acabaran los amigos y uno sobreviviera solito, le tocaría apagar la luz y cerrar la puerta y mandar el mundo a la porra

El otro personaje es el negro Billy, así como suena sin apellido, uno de los primeros nadaístas de Medellín, cantante operático con quien se estrenó Teresita Gómez acompañándolo al piano. Era nuestro Le Roi Jones, el poeta beat que con el nombre de Amiri Baraka estuvo escuchándolo en un recital en Medellín, y como reza la crónica: “En medio de un concierto del Billy Taller para la clausura del Festival de Poesía, el poeta japonés Yasuki Fukushima se arrodilló en el suelo y, no pudiendo contener su emoción, se puso a llorar largo rato, mientras desde el público el poeta y líder negro estadounidense Amiri Baraka y su compañera Amina, cantante de blues, gritaban “bravos” a Billy”. El cantante de ébano estuvo protegido por el escritor y gestor cultural Samuel Vásquez, quien desde hace 12 años le propició desde el Taller de Artes de Medellín el ‘Billy Taller’, para asegurar la continuidad de su canto y su trabajo investigativo sobre la negritud.

Y el tercero en concordia sobre la parda tierra es el pintor Ángel Loochkartt, barranquillero como nuestros queridos pintores nadaístas Norman Mejía y Álvaro Barrios, formados en Italia como el caleño Pedro Alcántara. Ángel fue un artista intrépido y sagaz, huésped de la esplendente oscuridad de la noche donde el hombre se sumerge en el carnaval con todos sus atributos, en su caso plasmando putas, transexuales, indigentes, bandidos, la hez de la tierra en traje de fiesta. Son fastuosas también sus series, entre ellas La Pepita, La Sibila, Los Congos, Los Travestis, Pasajes de Villa de Leyva, Los Ángeles. Nos queda su casona en Villa de Leyva, que el galerista Jaime Ruiz piensa convertir en la Galería del Ángel. Enhorabuena.

Tres amigos que se van dándonos la mano.

jotamarionada@hotmail.com

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