La narrativa de Carlos Fuentes

La narrativa de Carlos Fuentes

Nada escapa a la óptica del escritor para retratar el ambiente familiar en su libro.

08 de mayo 2020 , 06:52 p.m.

El libro llevaba varios meses en los anaqueles de mi biblioteca, esperando turno para ser leído. Me lo había regalado un amigo que sabía de mi interés por leer narrativa. Recuerdo que cuando me lo entregó me dijo casi las mismas palabras que le dijo Álvaro Mutis a Gabriel García Márquez cuando, en Ciudad de México, antes de encerrarse a escribir 'Cien años de soledad', le regaló Pedro Páramo, de Juan Rulfo: “Léalo, para que aprenda a escribir”. El amigo me dijo: “En este libro encuentra formas novedosas de narrar”. Lo único que yo había leído de Carlos Fuentes era 'La muerte de Artemio Cruz', una novela narrada en tres ópticas distintas, donde desde su lecho de enfermo un hombre sin escrúpulos, que se enriquece con el poder político, cuenta parte de la historia de México.

Pues bien: el aislamiento obligado como consecuencia del peligro de un contagio con el coronavirus me llevó a bajar del estante el libro 'Todas las familias felices', de Carlos Fuentes, publicado por Alfaguara. ¿Y qué me encuentro al abrir sus páginas? Nada más y nada menos que unas historias llenas de gracia, narradas en un lenguaje alegre, donde aflora a veces un fino humor y, en otras, un conocimiento profundo de las angustias que puede vivir una sociedad. Si, así como se lee. Todas las familias felices, un libro donde se recogen cuentos largos del autor mexicano, nos revela con agudeza mental los conflictos, las alegrías, los problemas, las angustias, los sueños y la forma de actuar de personajes que nos hacen pensar en la fragilidad del ser humano y, desde luego, en su actitud frente a la vida.

Carlos Fuentes logra en estos relatos cuadros patéticos sobre la condición humana. Retrata con su excelente prosa lo que pasa al interior de los hogares, desnudando el alma de la gente. En estos cuentos toman vida personajes que van contándole al lector desde las intimidades hogareñas hasta sus preocupaciones vitales. El cuento 'El hermano incómodo', por ejemplo, enseña a un hombre que se aprovecha de la bondad de su hermano para disponer de su riqueza. Reyes Albarrán es un hombre que dedicó su vida a no hacer nada. En cambio, el hermano se convierte en un acaudalado empresario. Reyes dispone de sus tarjetas de crédito, de su chequera y de sus autos. Como le falsifica la firma, gasta como si fuera un hombre adinerado. Y se lo dice a su hermano sacándole en cara cómo lo trataba en la niñez.

En el cuento 'El padre eterno' se narra la historia de tres mujeres que un día deciden irse de la casa porque, después de quedar huérfanas de madre, no se aguantaban que el papá les impusiera su voluntad. Les prohibía mirarse al espejo, les decía cómo debían vestirse, no les permitía salir solas a la calle, les aconsejaba no mirar a los hombres. Aunque, después de abandonar la casa paterna, pasan años sin comunicarse, las tres tienen recuerdos diferentes del papá. Cuando, diez años después, se reencuentran para reclamar la herencia que les deja, sacan de adentro todos los reclamos que en vida quisieron hacerle. En esa charla se descubre que es poco el amor que sienten hacia él. La paradoja del cuento está en que el viejo le deja lo que tenía solo a una. A las otras dos las desheredó.

Los cuentos de 'Todas las familias felices' tienen unidad temática. Inspirados en las situaciones que se viven al interior de los hogares, como el caso del hijo del presidente de la república que se revela contra su padre, cada relato expone una situación que cualquier lector interpreta como expresión de lo que a diario ocurre en las familias. Los títulos de los cuentos muestran ya esa preocupación de Carlos Fuentes por meterse en la rutina hogareña para contar cómo actúan los miembros de una familia. 'El hijo desobediente', 'Los lazos conyugales', 'La madre del mariachi', 'El hijo de la estrella' y 'El matrimonio secreto' son narraciones que cautivan al lector por el hábil manejo de la anécdota, por el dominio psicológico de los personajes, por la autenticidad de las escenas y por tratar de mostrar formas de convivencia. Nada escapa a la óptica del escritor para retratar el ambiente familiar.

El crítico literario Joaquín Marco sostiene que 'Todas las familias felices' es un libro de excelentes relatos “enlazados mediante una fórmula seudopoética, próxima al rap, entre el rock hispánico, la descripción narrativa social y la elaboración verbal”. Y agrega que Carlos Fuentes rescata en este libro la oralidad y, además, pone en práctica experimentos novedosos en la construcción de un lenguaje mexicano. En esto tiene razón. A lo largo de sus 420 páginas el lector se encuentra con las expresiones comunes de los mexicanos. Los dieciséis relatos tienen un hilo comunicante que se manifiesta a través de unos coros escritos recurriendo al habla popular, donde lo que expresan los personajes está marcado por la continuidad al no utilizar los signos de puntuación para darle respiro al lector.

José Miguel Alzate

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