Jorge Meléndez, el historiador de Ocaña

Jorge Meléndez, el historiador de Ocaña

Este filósofo recuperó la historia de un pueblo que aportó mucho a la consolidación de la República.

13 de septiembre 2018 , 12:00 a.m.

Jorge Meléndez Sánchez es un licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad Nacional que durante varios lustros ejerció como profesor de Ciencias Sociales en la Universidad Pedagógica de Colombia. Oriundo de Ocaña, ha dedicado su vida a investigar, con rigor científico, la historia de su región. Lo ha hecho yendo a los archivos históricos para indagar sobre hechos que han marcado a esa población nortesantandereana que en 1828 fue escenario de la Gran Convención, convocada para hacerle reformas sustanciales a la Constitución de Cúcuta expedida en 1821. El fruto de esa constancia en el estudio del pasado histórico de su pueblo está reflejado en más de cincuenta libros donde habla de su historia en un lenguaje sin academicismo, comprensible para el lector.

Nacido el 31 de diciembre de 1945, Meléndez Sánchez publicó su primer libro en el año 1978. Lo tituló ‘La región de Ocaña y su desarrollo’. En este texto empezó a demostrar la que sería su preocupación temática: la recuperación de la historia de un pueblo que aportó mucho a la consolidación de la República. Tanto que en la histórica convención de 1828 se dieron las bases para la conformación de los partidos políticos. Allí afloraron las diferencias entre Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander. Los bolivarianos abandonaron el recinto donde se celebraba el magno evento, y los santanderistas se vieron obligados a clausurarlo. Las hermanas Ibáñez, Nicolasa y Bernardina, fueron artífices de la división y, sin quererlo, tuvieron que ver con la formación de los partidos Liberal y Conservador.

Fundada el 14 de diciembre de 1570 por el capitán Francisco Fernández de Contreras, la población de Ocaña es un filón rico en temas históricos. Y Jorge Meléndez Sánchez  los ha recogido.

Estos son temas que Meléndez Sánchez trata en el libro ‘El hijo de Bolívar’ (2015). Aquí el historiador saca todo ese acervo de conocimientos acumulado durante cincuenta años de indagación en documentos que hacen claridad sobre cómo Ocaña fue importante en la gesta libertadora. Recuérdese que la Campaña Admirable arrancó en esta población el 13 de febrero de 1813. Y que en el Congreso de Cúcuta fue escogida como capital de la Gran Colombia. Sin embargo, por las dificultades para la comunicación, este hecho no se concretó. Meléndez Sánchez asegura que para esta época Bolívar tuvo un hijo con una mujer de la región llamada Lucía León. Se llamó Secundino Jácome, un hombre que fue ordenado sacerdote a la edad de 48 años y fungió como párroco de Gramalote.

Fundada el 14 de diciembre de 1570 por el capitán Francisco Fernández de Contreras, la población de Ocaña es un filón rico en temas históricos. Y Jorge Meléndez Sánchez, con una prosa clara, concisa, sugerente, ha recogido en libros bien escritos la historia de esos ocañeros que dejaron huella en su ciudad. En su pluma conocemos la vida de Antón García de Bonilla, el rico hacendado que se convirtió en leyenda porque no le cumplió una promesa a Santa Rita de Casia. Y de la india Leonelda, una hermosa hechicera de 26 años que en la época de la inquisición es condenada a muerte, pero fue salvada por los nativos. Y de José Eusebio Caro, el hijo de Nicolasa Ibáñez, uno de los grandes poetas románticos del siglo XIX, que fundó con Mariano Ospina Rodríguez el Partido Conservador.

Esa preocupación de Jorge Meléndez Sánchez por rescatar el pasado lo ha llevado a escribir libros donde deja en claro por qué Ocaña es una ciudad emblemática en la historia de Colombia. Por ejemplo, en ‘Aniquilamiento y pacificación’ (1982) cuenta en detalle la historia de la rebeldía de los indios motilones en la época de la colonia. Por su parte, en ‘Camino de la identidad’ (2002) habla sobre la Ocaña colonial. Y en ‘Política, violencia y esperanza’ (1999) hace un análisis de la evolución de la vida en su municipio en el siglo XX. Estos libros comprueban el compromiso del escritor con su tierra natal. Meléndez Sánchez recupera documentos de gran valor histórico para mostrarle al lector cuál ha sido el aporte de su terruño al desarrollo de la nación.

El historiador es un notario diserto que deja un testimonio escrito de los hechos que marcan a una comunidad. Meléndez Sánchez, que maneja una excelente prosa, es eso. Su aporte a lo que Otto Morales Benítez llamaba el rescate de las historias regionales es grande. Sobre todo porque no se queda en la reseña cronológica de los hechos, sino que profundiza en las causas que los produjeron, ‘El nacionalismo católico en Colombia’ (2004), una biografía de Lucio Pabón Núñez escrita sin sectarismo, prueba su objetividad en el análisis. Por su parte, en ‘Altivez y política’ (2017), un estudio serio sobre Laureano Gómez, el presidente hijo de padres ocañeros, se exhibe un escritor de pensamiento liberal que aborda a los dos líderes conservadores con objetividad, sin prevenciones políticas.

JOSÉ MIGUEL ALZATE

Columnistas

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