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Despedida para cuatro grandes

Despedida para cuatro grandes

No está de más hablar sobre su trayectoria y lo que aportaron en el desempeño de sus actividades.

23 de septiembre 2021 , 08:00 p. m.

En un lapso de cincuenta y cinco días, Colombia despidió a cuatro hombres que partieron hacia la eternidad y dejaron huella en la cultura colombiana. Un poeta y tres periodistas fallecieron en nuestro país entre el 15 de julio y el 10 de septiembre. En su orden, Germán Castro Caycedo, Javier Ayala, Antonio Caballero y Jaime Jaramillo Escobar fueron llamados, como dice Orlando Cadavid Correa, a cuadrar caja con el de arriba. 

(Lea además: La imaginación creadora)

El primero en partir fue Germán Castro Caycedo, un gran cronista. Lo siguió, cuarenta y cinco días después, Javier Ayala, un periodista especializado en economía. Y la semana pasada, en un mismo día, con diferencia de pocas horas, murieron Antonio Caballero y Jaime Jaramillo Escobar. El primero, escritor y periodista; el segundo, uno de los más destacados poetas nadaístas.

¿Quiénes fueron estos cuatro hombres cuyas muertes lamentaron todos los medios de comunicación? Aunque sobre ellos se han escrito muchas páginas con motivo de sus fallecimientos, no está de más hablar sobre su trayectoria y, claro está, sobre lo que aportaron en el desempeño de sus actividades. En primer lugar, es importante decir que nunca, en tan poco tiempo, en Colombia habían fallecido cuatro personas que desde su trabajo con la palabra aportaron tanto en la construcción de un país con pensamiento crítico. Los cuatro personajes fallecidos brillaron en sus actividades intelectuales. Germán Castro Caycedo fue un excelente cronista; Javier Ayala, un maestro de periodistas; Antonio Caballero, un columnista punzante y Jaime Jaramillo Escobar, un poeta eximio.

Hablemos de estos cuatro grandes en su orden de desaparición. Germán Castro Caycedo, fallecido el 15 de julio, nació en Zipaquirá, el 3 de marzo de 1940. Este cronista de excepcional capacidad creadora se inició en el periodismo después de cursar tres años de antropología en la Universidad Nacional de Colombia. Desde su vinculación a EL TIEMPO en 1967 empezó a demostrar que tenía madera para convertirse en uno de los cronistas mayores de Colombia. Un estilo ágil, mezcla de periodismo y literatura, adobado con un lenguaje pulcro, lo convertiría en referente de un género en el que para sobresalir se requiere formación intelectual y sentido creativo: la crónica. Su buen olfato como periodista lo llevó a escribir crónicas con atractivo literario. Pronto se consagró como un verdadero maestro de periodistas.

Javier Ayala murió el 1.° de septiembre. Había nacido en la localidad de Toro, en el Valle del Cauca, el 6 de febrero de 1942. Jamás en Colombia se le conoció su segundo apellido, que era Álvarez. Se inició como editor general de El Siglo, el periódico fundado por Laureano Gómez. Se vinculó luego a los dos más importantes diarios del país, EL TIEMPO y El Espectador, como redactor económico. Adquirió tanto dominio en el manejo de este tipo de información que los líderes gremiales lo consultaban sobre cómo transmitir sus primicias. Fue uno de los fundadores del Noticiero Nacional, un informativo de televisión en el que surgieron periodistas como Daniel Coronell y Félix de Bedout. Ayala fue quien le dio a Colombia, la noche del 18 de agosto de 1989, la noticia del asesinato de Luis Carlos Galán.

Jaime Jaramillo Escobar, conocido como X-504, fue compañero de estudio, en Andes, de Gonzalo Arango. Por lo tanto, acompañó al creador del Nadaísmo en sus audacias juveniles. Nacido en Pueblorrico, Antioquia, el 25 de mayo de 1932, y es considerado como uno de los grandes poetas de Colombia. Su libro Los poemas de la ofensa (1968) es considerado como uno de los poemarios más interesantes de la poesía colombiana. Este libro obtuvo en 1967 el Premio Cassius Clay de poesía nadaísta. El libro Sombrero de ahogado (1983) obtuvo el Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus. Y Poemas de tierra caliente (1985), el Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia. Su obra se caracterizó por la irreverencia y el tono sentencioso.

Hablemos, finalmente, de Antonio Caballero. Nació en Bogotá el 15 de mayo de 1945 y falleció el 10 de septiembre. Uno de los columnistas más leídos de Colombia. Un periodista incisivo, ‘doblado de escritor’, que entendió la realidad política del país. Un hombre sin agua en la boca para decir verdades, duro crítico de esos gobiernos que, en su concepto, no cumplían con el sueño de los colombianos de lograr la equidad social. Utilizó su pluma para fustigar los excesos de la clase política y para condenar la corrupción. Hijo del escritor Eduardo Caballero Calderón, heredó de él su pasión por las letras. Dos libros suyos, la novela Sin remedio e Historia de Colombia y sus oligarquías, deben ser leídos para entender su pensamiento. Paz en la tumba de estos cuatro colombianos que pusieron a pensar al país.

JOSÉ MIGUEL ALZATE

(Lea todas las columnas de José Miguel Alzate en EL TIEMPO, aquí)

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