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En defensa del alcalde de Manizales

En defensa del alcalde de Manizales

Es un hombre honesto que ha demostrado que la ciudad se puede manejar con transparencia.

12 de febrero 2021 , 09:25 p. m.

El proceso de revocatoria del mandato del alcalde de Manizales, Carlos Mario Marín, promovido por un grupo de personas que atienden órdenes de quienes en las elecciones del 27 de octubre de 2019 perdieron el poder y, por consiguiente, el manejo de un presupuesto de seiscientos mil millones de pesos, obliga a escribir en defensa del actual burgomaestre. Y lo primero que habría que decir es que la voluntad de los 75.697 manizaleños que votaron por las propuestas del candidato de la Alianza Verde no puede ser desconocida por un grupo de personas que le están haciendo el mandado a esa clase política, hoy huérfana de poder, contra la cual los ciudadanos depositaron su voto. Detrás de la revocatoria está, además, un político denunciado ante la Fiscalía por maltratar a una mujer.

Sobre los procesos de revocatoria de mandato que se adelantan contra cuatro alcaldes, María Isabel Rueda escribió en su columna de EL TIEMPO: “Detrás de estas revocatorias aletean contendores políticos derrotados, o futuros aspirantes, que quieren llegar a sus candidaturas montados en el costoso carro de la revocatoria”. Agrega que a estos señores no les importa el costo que tiene para el país estos procesos porque “en realidad andan tras el protagonismo que les da citar a un alcalde a una audiencia pública”. En el caso concreto de Manizales, el grupo que promueve la revocatoria está conformado por excontratistas que siguen las orientaciones del senador Mario Castaño, cuyo candidato perdió la alcaldía de Manizales por más de veinte mil votos.

En su nota editorial del pasado 30 de enero, el periódico La Patria advirtió: “Meter la ciudad en un proceso electoral no tiene sentido, más allá de los intereses de algunos grupos políticos”. En el mismo sostuvo que los promotores de la revocatoria, en contra de lo que ellos argumentan, sí están haciendo política. Es decir, no los convoca corregir el rumbo de la ciudad con sentido cívico, como lo pregonan, sino ayudarles a tratar de recuperar el poder a quienes lo perdieron en las elecciones del 27 de octubre de 2019. No quieren entender que los manizaleños votaron contra una clase política corrupta, que lo que buscaba era apropiarse de los recursos públicos. La gente votó por Carlos Mario Marín porque estaba cansada de quienes buscan el poder solo para enriquecerse.

¿Por qué los promotores de la revocatoria quieren ponerle fin al mandato de Carlos Mario Marín? No se necesita ser un arúspice para entenderlo. Lo quieren sacar de la alcaldía porque es un hombre honesto, que no llegó al cargo para pedir coimas a cada contratista, y porque ha demostrado que la ciudad se puede manejar con transparencia, recurriendo a convocatorias públicas para adjudicar los contratos. Así lo ha hecho esta administración con los servicios de transporte, aseo, cafetería e impresiones. También con la adquisición de seguros. Pasa de mil millones de pesos el ahorro que se ha logrado con procesos transparentes, donde no se están pagando favores políticos. Y ¿qué decir de la reducción en el costo de la nómina? Que en el 2020 el ahorro llegó a 4.200 millones de pesos.

Un columnista de La Patria, que apoyó la candidatura de Jorge Hernán Mesa, ha asumido sus críticas a la administración de Carlos Mario Marín como algo personal, no como una tarea para construir ciudad. Lo que se advierte en sus columnas, por el lenguaje que utiliza, es un odio visceral contra el alcalde. Pregona que quiere sacarlo del cargo. ¿Aspira a convertirse en el salvador de la ciudad? ¡No! Solo quiere que regresen al poder sus amigos. Señalar al alcalde de corrupto es un exabrupto porque Marín Correa es un joven honesto, que quiere erradicar la corrupción. En este sentido, ha impartido órdenes para que cualquier funcionario que le exija un peso a un contratista sea denunciado. Calificar de mafiosa a una administración, sin pruebas, es pisar los terrenos del código penal.

Ningún bien le hace a Manizales una revocatoria del mandato de Carlos Mario Marín. Eso lo entienden los ciudadanos que han visto en su gestión actos de transparencia. Revocar su mandato es abrirles las puertas a quienes quieren apoderarse del presupuesto. A este joven bien intencionado le tocó, por culpa de la pandemia, bailar con la más fea. Sin embargo, su trabajo ha sido reconocido por el propio Procurador General de la Nación, que destacó a Manizales como una de las ciudades donde no hubo sobrecostos en los mercados entregados a familias vulnerables. El programa de georreferenciación muestra la pulcritud con que esta administración entregó las ayudas de la pandemia. Con la revocatoria, Manizales volvería a caer en manos de los corruptos.

José Miguel Alzate

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