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¿Qué significado tiene la derrota de Donald Trump?

¿Qué significado tiene la derrota de Donald Trump?

Uno muy simple: que EE. UU. vuelve por el camino correcto para consolidarse como primera potencia.

11 de noviembre 2020 , 09:25 p. m.

El exvicepresidente Joe Biden, un curtido político nacido en el estado de Pensilvania el 20 de noviembre de 1942, que en realidad se llama Joseph Robinette Biden, se convirtió esta semana en el presidente número 46 de los Estados Unidos. ¿Qué llevó a que cerca de setenta millones de norteamericanos depositaran su voto por un hombre próximo a cumplir 78 años de edad? No fue tanto su discurso integracionista, ni su experiencia en el gobierno de Barack Obama ni su fama de ser un líder moderado. Lo que motivó a que este abogado que hizo estudios en la Universidad de Delaware fuera elegido fue la errática conducción que Donald Trump le dio a su país. Cuatro años más del magnate en la Casa Blanca habrían significado la pérdida total de liderazgo mundial para Estados Unidos.

Los norteamericanos votaron contra Donald Trump para cobrarle, en primer lugar, haberse convertido en negacionista del peligro que para la salud representa el covid-19. La consecuencia de no atender la emergencia como lo recomendaba la Organización Mundial de la Salud hizo que Estados Unidos se convirtiera en el país con mayor número de ciudadanos contagiados y, además, de personas fallecidas. En segundo lugar, para cobrarle haberse convertido en un mitómano. Según un informe del Washington Post, durante los cuatro años de su gobierno Trump ha dicho cerca de 25.000 mentiras. “Mentiras grandes y pequeñas, significativas y sin sentido”, dice George Conway, columnista de ese periódico. “Ha dicho cualquier cosa para colocarse en la mejor posición o en la mejor situación”, sostiene el articulista. Desde el día de su posesión, Trump le ha mentido a su país.

Entre las muchas decisiones tomadas por Donald Trump durante su gobierno hay tres que, para los norteamericanos, personas que viven orgullosas del papel protagonista de su país en la geopolítica, han sido la causa de la pérdida de liderazgo de su nación: retirar a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, hacer lo mismo con su participación en el Pacto de París para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y haber declarado una guerra comercial a la China al imponer nuevos aranceles a sus productos. En el primero, cerró las puertas del mercado americano a los productos de once países. En el segundo, su decisión no contó con el respaldo de sus socios comerciales, y en el tercero generó tensiones con un país poderoso en el campo industrial.

A nivel interno, Donald Trump tomó decisiones que afectaron la vida de millones de estadounidenses. Echar para atrás el Obamacare, que benefició a más de veinte millones de personas, es no entender que todo ciudadano tiene derecho a que las empresas prestadoras de servicios de salud le garanticen atención en enfermedades preexistentes como el cáncer o la diabetes. De otro lado, levantar un muro en la frontera con México es darle una bofetada a su principal socio comercial. Y querer convertir a Estados Unidos en un país libre de inmigrantes es una actitud hostil contra quienes llegaron a su territorio en busca del denominado sueño americano, contribuyendo al desarrollo como fuerza laboral.

Además, la orden ejecutiva para separar a los hijos de sus padres fue una medida con visos dictatoriales.

¿Qué significado tiene la derrota de Donald Trump? Uno muy simple: que Estados Unidos vuelve por el camino correcto para consolidarse como primera potencia mundial. En esta columna advertimos, hace cuatro años, de los peligros que corría el país en las manos de un narciso como Trump. En realidad, el mundo tenía miedo de lo que pudiera pasar con un hombre que no medía el alcance de sus palabras, y que poca consideración tenía por la diplomacia. Se supera una etapa de incertidumbre para volver a un gobierno centrado en el diálogo, donde no habrá vociferaciones airadas ni amenazas veladas. La derrota de Donald Trump es una lección para esos líderes políticos que se creen indispensables y que piensan que solo en sus manos está el futuro de su país.

La elección de Joe Biden como nuevo inquilino de la Casa Blanca le devuelve la tranquilidad al mundo, y a Estados Unidos la majestad que representa el cargo de presidente de la República. Llega a esa posición un líder ponderado, que conoce el valor de su palabra y, por lo tanto, no pronunciará discursos incendiarios. Los norteamericanos deben pasar la página de un gobierno que hizo de la mentira una estrategia para justificar sus errores. Temas tan sensibles para la humanidad como el cambio climático, los derechos humanos y los problemas raciales deben volver a la agenda del mandatario norteamericano para lograr consensos en torno a cómo manejarlos. Como lo escribió en este diario Antonio Albiñana, Donald Trump deja “un país profundamente fracturado y de difícil gobernabilidad”.

José Miguel Alzate

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