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Los intereses creados

Los intereses creados

Hay estrategias, coyunturas, golpes de suerte y situaciones que cambian el rumbo de una elección.

21 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

Tomo prestado el título de Jacinto Benavente para hablar del “estar juntos y los unos con los otros de los diversos”, como define Hannah Arendt a la política. En Colombia, los que pertenecen a esta “estirpe” o quieren pertenecer a ella no están pasando por su mejor momento y menos cuando se acercan las elecciones presidenciales. Estamos a menos de un año de las elecciones para votar por el nuevo inquilino de la Casa de Nariño, y ya podemos ver individuos de diferentes partidos haciendo lo suyo para ir pavimentando ese difícil camino que los pueda llevar a esos cargos tan anhelados y de esa forma lograr “arreglar” el país.

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Henry Kissinger, polémico secretario de Estado de Richard Nixon, en una entrevista con Oriana Fallaci, señaló que “la inteligencia no es importante en el ejercicio del poder, y a menudo, desde luego, no sirve”, no sabemos qué tan inteligentes o no son nuestros políticos o los que aspiran al poder público, pero lo que sí sabemos es que hacen lo necesario para conseguirlo. Algunos pescan en río revuelto, otros aprovechan coyunturas, o simplemente utilizan la infinidad de estrategias existentes en el marketing político.

El 26 de mayo, Miguel Ceballos, después de renunciar a su cargo de comisionado para la paz, aseguró en Caracol Radio que sería candidato a la Presidencia de la República, algo que sorprendió a unos y generó burlas en otros. Por otro lado, otros creen que Alejandro Gaviria tuvo muy buena campaña de expectativa, pero después de anunciar su candidatura pasó a un segundo plano. Para la muestra tenemos varios botones que han aspirado a diferentes cargos y así no hayan ganado han demostrado que se puede llegar o estar muy cerca. Lo cierto es que la gente olvida que lo mismo pensaron de Donald Trump en Estados Unidos, y de Iván Duque en Colombia y ya saben lo que pasó con ellos.

Es importante recordar a varios candidatos en los que la gente no creía o simplemente no daban un peso por ellos. Álvaro Uribe Vélez cuando inició su campaña presidencial por allá en 2001 era un candidato desconocido y con pocas posibilidades de llegar a la Presidencia de la República, además porque se estaba enfrentando al candidato del Partido Liberal, Horacio Serpa Uribe, quien era el que más opciones tenía de llegar a la Casa de Nariño, pero, como sabemos, Uribe logró superarlo.

Algunos políticos se limitan simplemente a decir lo que el pueblo quiere o necesita escuchar y esa es su mejor estrategia.

También debemos recordar a un expresidente que logró convencer a buena parte del país con un discurso que prometía una paz estable y duradera. Fue vencido en la primera vuelta presidencial por Óscar Iván Zuluaga, pero logró superarlo en la segunda. Juan Manuel Santos consiguió que 7’816.684 personas, según reporte de la Registraduría, votaran por su reelección en 2014 con la esperanza de terminar con una guerra de más de 50 años. En todos sus discursos estaba presente la palabra paz y cada vez que tenía la oportunidad de hablar ante los medios de comunicación hacía énfasis en la importancia de la negociación con la guerrilla de Las Farc que se realizaba en La Habana (Cuba), la cual finalmente lo llevó a ser galardonado con el Premio Nobel de Paz 2016.

Enrique Peñalosa Londoño fue alcalde de Bogotá en 1998, después de perder dos veces: una contra Jaime Castro y otra contra Antanas Mockus. Ha aspirado varias veces a la Presidencia de la República y otras más a la alcaldía de Bogotá. Peñalosa ha tenido una carrera política muy luchada y con muchas dificultades, pero también de grandes éxitos. Nadie se imaginó que después de tantas derrotas volvería al Palacio Liévano, pero su persistencia lo llevó de nuevo a administrar la Capital de la República y ahora es candidato presidencial.

Iván Duque era un desconocido para el país hasta que llegó de la mano de Álvaro Uribe al Congreso de la Republica en 2014. No reunía los pergaminos que muchos aseguran debe tener un candidato presidencial, no había sido ministro ni había ostentado otros cargos similares, pero logró derrotar a Gustavo Petro y llegó a la Casa de Nariño.

Algunos políticos se limitan simplemente a decir lo que el pueblo quiere o necesita escuchar y esa es su mejor estrategia. El exmandatario de Estados Unidos Donald Trump, cuando un buen sector de la sociedad pensó que no llegaría a liderar al país del norte, empezó a rodar la creencia de que ese era el presidente adecuado para el país, porque era un candidato franco y alejado del lenguaje convencional de la política. Y eso sumado a la habilidad de Trump para generar polémica y dar titulares con todo lo que salía de su boca, utilizó a los medios para que pusieran su foco en él y dedicaran menos tiempo a los demás candidatos.

Gustavo Petro ha buscado llegar a la Presidencia de la República en varias oportunidades sin éxito, pero su mayor triunfo ha sido lograr en las elecciones de 2018, según el reporte de la Registraduría, que 8’034.189 personas votaran por él, siendo la mayor votación de la izquierda en la historia de Colombia. Aunque muchos pensaban que nunca alcanzaría esa votación tan abultada.

Hay otro expresidente que puede entrar en ese grupo de personas que corrieron con suerte. César Gaviria Trujillo era otro desconocido en 1989, pero el magnicidio perpetrado por Pablo Escobar Gaviria contra Luis Carlos Galán Sarmiento le cambiaría la vida. Nadie se imaginaba en esa época, y menos él, que iba a llegar a la Presidencia de la República de una manera tan expedita, pero así fue.

Otro ejemplo internacional de lo que puede suceder en unas elecciones es la sorpresa que dio en Perú el profesor Pedro Castillo, quien una semana antes de ganar la presidencia de ese país las encuestas le daban apenas el 4 % de las preferencias y finalmente logró ganarle a Keiko Fujimori, y llegar a la presidencia del Perú.

Los casos mencionados muestran que es posible llegar a la Presidencia de la República o a otros cargos, así muchos escépticos digan que no. Hay muchas estrategias, coyunturas, golpes de suerte y situaciones que pueden cambiar el rumbo de una elección y aquel que empezó en punta puede terminar de colero o, al contrario, aquel que empezó de colero puede terminar ganando la Presidencia.

JOSÉ LUIS QUERUBIN

(Lea todas las columnas de José Luis Querubin en EL TIEMPO, aquí)

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