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La apertura económica en perspectiva

La apertura económica en perspectiva

En el 2019, las importaciones, a precios constantes, fueron el 22,9 % del producto interno bruto.

04 de septiembre 2021 , 09:35 p. m.

Con motivo de los 30 años de la apertura económica ha habido varios análisis que señalan que Colombia sigue siendo una economía cerrada e, incluso, que la protección es más elevada hoy que entonces.

Esta última afirmación es claramente falsa. Basta mirar los datos. En el 2019, las importaciones, a precios constantes, fueron el 22,9 % del producto interno bruto, más del doble de lo que había sido en el año cuando este coeficiente había sido más alto antes de la apertura (10,9 % en 1982). De hecho, es más alta que en cualquier otro período de nuestra historia (casi el doble que el pico histórico anterior, en 1928). El arancel promedio es una octava parte de lo que era en 1990 (2,8 % vs. 23,4 %), y hay varios tratados de libre comercio que lo reducen a cero.

Las medidas de protección no arancelaria que existían entonces, la licencia previa y la prohibida importación no existen ya. Y se han usado muy mal en los análisis de este tema los indicadores internacionales de medidas no arancelarias, en especial los que estima la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad).

Una mirada cuidadosa a esos datos indica que Colombia no utiliza estas medidas más que Chile, que nadie considera una economía protegida, y lo hace menos que Estados Unidos o la Unión Europea. Por lo demás, muchos de estos indicadores no se refieren a restricción del comercio, sino a protección de la salud y el medio ambiente.

En lo que hemos fracasado es en dos áreas: diversificación de las exportaciones e inversión en ciencia y tecnología. En el primer caso, simple y llanamente no se ha cumplido la predicción según la cual la apertura a las importaciones iba a generar automáticamente más desarrollo exportador. Hicimos mucho más para diversificar exportaciones cuando combinábamos protección con promoción de exportaciones, por ejemplo, entre 1967 y 1974.

La reorientación hacia las exportaciones petroleras ha sido claramente perjudicial en este campo. Esperamos las recomendaciones específicas de la Misión de Internacionalización sobre cómo utilizar mejor nuestros instrumentos para promover la diversificación de exportaciones e integrarnos mejor en las cadenas internacionales de valor. Pero ciertamente la solución no consiste en abrirnos más a las importaciones o a la inversión extranjera. Cabe recordar también que esta última puede entrar a Colombia sin restricciones desde hace treinta años.

En materia de inversión en ciencia y tecnología, los datos del país son una verdadera vergüenza: invertimos en 2018 el 0,24 % del PIB, según la Unesco, una décima parte de lo que invierte un país de la Ocde, a la cual ahora pertenecemos. Somos además el décimo país latinoamericano en este campo e incluso invertimos, como proporción del PIB, menos que en 1996. Esta es, sin duda, una de las causas del pésimo comportamiento de la productividad en la economía colombiana desde la apertura, nuevamente peor que en la época del proteccionismo, cuando, de hecho, la productividad tuvo una tendencia positiva.

Más que decir que la solución es abrir más la economía, lo que hay que discutir con seriedad es cómo desarrollar políticas de desarrollo productivo más activas y de largo plazo, que incluyan un aumento considerable de la inversión en ciencia y tecnología y la promoción de la innovación, en el sentido más amplio del término (también en materia de administración, diversificación de productos y comercialización).

Sin duda, estas políticas deben tener como uno de sus objetivos conquistar mercados externos, pero también aumentar la productividad en el sector agropecuario, reindustrializar a Colombia, promover nuevos sectores de servicios de alta tecnología y difundir tecnología a las pequeñas empresas para reducir su brecha de la productividad con las empresas de mayor tamaño.

JOSÉ ANTONIO OCAMPO

(Lea todas las columnas de José Antonio Ocampo en EL TIEMPO aquí).

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