Lewandowski, una fiera del gol y los negocios

Lewandowski, una fiera del gol y los negocios

Es uno de los mejores centroatacantes del mundo. Este año quiere todo: liga, copa y Champions.

03 de noviembre 2019 , 10:49 p.m.

Mientras lucha contra los zagueros y apunta al arco, Robert Lewandowski está pujando contra la historia. La memoria y la gratitud de los hinchas polacos aún sitúan (con toda justicia) como el mejor futbolista polaco de la historia a Grzegorz Lato, aquel puntero calvo que deslumbró por su velocidad y astucia en el Mundial de 1974 y brilló también en el de 1978. Pero el primado de Lato (corría 100 metros en 10,2 segundos y sabía llevar la pelota) empieza a ser acosado por los goles y el palmarés más rutilante de Lewandowski: este triunfa en Alemania. El larguirucho del Bayern Múnich marcha tercero por ahora en el ranquin de los más celebrados jugadores nacidos en la patria de Chopin y Lech Walesa. Entre ambos aún figura Zbigniew Boniek, buenísimo volante de la Juventus y la Roma en los 80. Pero, al menos para Boniek, la carrera está perdida, Lewandowski arremete con todo y va por el trono.

A los 31 años (frescos, los cumplió en agosto), Lewandowski está firmando el más impactante comienzo de temporada en el mundo: lleva 20 goles en 15 partidos, con una impresionante media de 1,33 por juego. También tiene en la mira a otros próceres del gol de la Bundesliga: el ‘Tanque’ Uwe Seeler sigue al tope con 404 anotaciones, seguido de Gerd Müller con 365, Klaus Fischer (268) y Jupp Heynckes, el famoso técnico (220). Lewa va de quinto con 214; o sea, salvo una lesión grave, no debería tener problema para, como mínimo, jugar hasta los 35 y alcanzar el podio. Justamente su físico delgado, 79 kilos en 1,84, pero sobre todo su carácter competitivo y el apego al entrenamiento hacen pensar que pueda brillar en el alto nivel al menos tres o cuatro años más. El polaco nació en Varsovia en un nido de deportistas: su padre fue campeón de yudo, aunque también futbolista profesional, su madre era una destacada voleibolista, lo mismo que su hermana, quien integró una selección sub-21. Y su esposa, Anna, ganó la medalla de bronce en karate en el Mundial de Tokio 2008.

Incluso el club de Baviera le renovó contrato hasta 2023, cuando alcance los 35. Messi lleva seis Botas de Oro, pero este año será difícil arrebatársela al ‘9’ del Bayern. Viene de cuatro temporadas con 42, 43, 41 y 40 goles. En esta, en un tercio de partidos, ya acumula casi la mitad de impactos. Y es un especialista en tripletes. Para la posteridad es su tarde mágica del 22 de septiembre de 2016, cuando el Bayern caía 0-1 ante el Wolfsburgo;

Lewandowski estaba en el banco, entró en el segundo tiempo y en 9 minutos marcó cinco goles. Una hazaña nunca registrada en el fútbol y certificada por el ‘Libro Guinness de los récords’.

Lo único que podría poner fin a la carrera deportiva del delantero son los negocios. La revista ‘People with Money’ lo ubica entre los futbolistas más millonarios con 275 millones de euros, producto no solo de sus ingresos en el Bayern, sino, fundamentalmente, de sus diversificadas inversiones en Polonia y Alemania. Acciones bursátiles, negocios inmobiliarios, tiendas y sobre todo la cadena de hamburgueserías Fast Lewandowski le han proporcionado una inmensa fortuna. Gana mucho más fuera del fútbol. Hay que decirlo: Robert es tan bravo con el dinero como frente al arco. Cuando fichó para el Bayern en 2014 ya lo hizo a razón de 11 M€ por año, y luego renovó dos veces, con lo cual percibe ahora 15 M€. Y como diría el uruguayo Paolo Montero (su mejor contribución al fútbol), “con la heladera llena se piensa diferente”.

Quizá dentro de un par de años, siendo más y más rico, el goleador se pregunte para qué dar diez vueltas a la cancha a las ocho de la mañana bajo las órdenes de un capataz de la preparación física cuando puede estar disfrutando de los placeres de la vida. Es la diferencia entre los realmente grandes y los normales. Dicho de otro modo: los Federer, los Nadal, los Messi, los Cristiano y el resto.

“El maestro frío”, lo definió hace unos días la revista ‘11 Freunde’ (‘11 Amigos’). “Porque Robert es muy respetado en su oficio de artillero, aunque no querido”, cuenta Abel Volkner, apreciado colega peruano-alemán. Todo nace en su partida del Dortmund, el club que lo descubrió en el Lech Poznan de Varsovia y lo llevó a la Bundesliga por 4,5 M€. Luego de su gran éxito allí, él dejó vencer su contrato de cuatro años con el club del Ruhr para irse sin costo alguno al Bayern, el principal enemigo, y cobrar él dentro de sus honorarios lo que supondría el fichaje. Al día de hoy es odiado por los hinchas amarillos y tampoco lo quieren los parciales de otros clubes.

Al auténtico aficionado al fútbol no le agradan las traiciones ‘Figo/Neymarescas’. Incluso cuando se aseguraba su partida hacia el Real Madrid (Lewandowski flirteaba sin disimulo con el club blanco) los fanáticos muniqueses no se hacían demasiado problema. Hay satisfacción por su trabajo, no amor. El pensamiento generalizado es “se le paga muy bien por cada gol”. Y punto.

Igual, Robert no se preocupa en absoluto. Va al grano. Antes del comienzo de esta temporada criticó sin remilgos la política de fichajes del club. Deseaba la llegada de más

refuerzos, “sobre todo por la partida de Robben y Ribery”. Cualquier otro jugador capaz de atreverse a ser tan desafiante con Rummenigge y, sobre todo, con Uli Hoeness, ese dragón que lanza llamaradas por la menor sedición, sería severamente reprendido. A Lewa no le molesta mucho: es intocable, el sujeto que los lleva al triunfo cada miércoles y domingo. Y él lo sabe. Incluso en su país manifiesta su pensamiento sin inquietarse.

Robert tuvo la escasa fortuna de surgir en una etapa flaca del fútbol polaco. La brillante camada del 74, de Lato, Deyna, Szarmach, Zmuda, Gorgon, Gadocha, Tomaszewski, Lubanski… Esa generación de oro llevó a Polonia a cuatro mundiales consecutivos (74, 78, 82 y 86), luego desapareció y no quedó nada. Con Lewandowski volvió en Rusia 2018. Sin embargo, fue eliminada en primera ronda. Un equipo chato, sin llegada al arco rival y fue último en su grupo con Japón, Colombia y Senegal. El centrodelantero no tuvo empacho en eximirse de culpa: “No tuve oportunidades de anotar. De la nada, no puedo sacar nada. Podría estar enojado conmigo mismo si no hubiese aprovechado las ocasiones, pero no tuve ninguna… Pelear solo sin claridad futbolística no es suficiente”. Traducido: que sus compañeros no eran competentes. Esto tampoco le granjeó simpatías en su patria.

Es uno de los mejores centroatacantes del mundo junto a Luis Suárez, Harry Kane, Agüero, Romelu Lukaku. De los peces de área. Y comparte cartel entre los más temibles cabeceadores junto a Cristiano Ronaldo y Sergio Ramos. Inteligente para moverse en ese pedacito de cancha donde se cocinan los partidos, ya pasó los 450 goles en total. Experto en jugar de espaldas y dar la media vuelta ganadora, sereno para definir, astuto para cuidar la pelota. Siete veces levantó triunfal el enorme escudo de la Bundesliga, 2 con el Dortmund y 5 con el Bayern. Este año quiere todo: liga, copa y Champions.

JORGE BARRAZA

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