Intensidad, la clave del fútbol actual

Intensidad, la clave del fútbol actual

Es su altísimo grado de exigencia el que eleva la vara de los equipos de Pep Guardiola.

12 de agosto 2019 , 12:06 a.m.

West Ham 0-Manchester City 5, Liverpool 4-Norwich 1. Arrancó la Premier League —por un campo, la mejor organizada de las grandes— y ya el campeón y el subcampeón lo dejaron claro: volverán a dirimir el título entre ellos dos. Salvo terremotos, tsunamis o guerras mundiales, pelearán otra vez cabeza a cabeza hasta la última fecha.

En la temporada anterior, ambos sacaron 26 y 25 puntos, respectivamente, al tercero, Chelsea, y 27 y 26 al cuarto, Tottenham. Luego puede acontecer que el Tottenham (muy milagrosamente) elimine al City en la Liga de Campeones de Europa. Pero ese es otro tipo de competencia, dos mata-mata en los que un gol de visitante o una definición por penales pueden darle el pase al menos pintado. En torneos largos siempre se impone el mejor o el más regular. Y estos dos son Manchester City y Liverpool, en ese orden, como finalmente determinó la tabla. El Liverpool logró 30 victorias en 38 partidos y no pudo coronar, increíble. Los celestes aventajaron por un punto a los rojos en la fecha 29 y lo mantuvieron hasta el final. Ambos ganaron los últimos nueve partidos, pero aquel punto decidió la corona. Una alegría que se dio el Everton: logró arañarle un 0 a 0 a su archirrival liverpooliano, y le estropeó el campeonato, que el Liverpool no gana desde 1990, con lo cual cumplirá treinta años sin una liga. Duro, porque era el amo y señor de la Primera División inglesa, hasta la aparición de un señor Ferguson en el Manchester United.

A propósito, el United intenta recomponerse desde la llegada del noruego Ole Gunnar Solskjaer, pero está lejos aún del nivel de los dos mandamases. Tottenham seguirá bien con Pochettino al frente; el club ya hizo el esfuerzo financiero en su flamante estadio, mantuvo el calificado plantel que tenía y le dio el gusto al DT de reforzarse con Giovani Lo Celso (59 M€) y Tanguy Ndombélé (60 M€), dos volantes que debieran proporcionarle más volumen de juego. Falta ver qué podrá hacer el Chelsea con Frank Lampard como entrenador debutante en la máxima categoría. Y nunca descartar del todo a un grande como el Arsenal.

Hay un latiguillo tenaz: “En la Premier cualquiera puede ganar”. Huuummm, no es tan así. No en este momento. El campeón no debería salir del City o el Liverpool. Y del doble enfrentamiento entre ellos puede surgir una luz para un lado u otro. En una carrera larga como esta, nos inclinamos a pensar que el City está un pasito adelante porque no afloja nunca. Pep no se lo permite a sus jugadores. El choque ante los demás es diferente. El resto, en una gran tarde, puede arrebatarles puntos, pero no logrará mantener durante 38 jornadas el tren que aquellos imponen.

Ahora bien, ¿son ultrafavoritos por ser poderosos y tener grandes jugadores? No, los seis son ricos y poseen excelentes individualidades, aunque en este rubro prevalecen City, Liverpool y Tottenham. Simplemente, los primeros están algunos escalones arriba en juego. Y ello obedece a la idea futbolística de sus dos comandantes —Pep Guardiola y Jürgen Klopp—, seguramente los dos mejores del mundo en la última década. A donde van implantan un esquema basado en el concepto de intensidad, la clave del fútbol actual. Una gruesa porción de aficionados piensa que Guardiola gana “porque le compran los mejores jugadores, así cualquiera”. En absoluto. El Barcelona y el Real Madrid tienen posiblemente planteles de mayor calidad, quizás Juventus también. Pep dispone de una dotación magnífica, desde luego, pero es su altísimo grado de exigencia el que eleva la vara de sus equipos. La consigna es: jugadores de buen pie y mucha presión; esto permite un alto porcentaje de posesión de balón; toque en velocidad, movilidad para tener opciones de descarga, ataque permanente e intensidad total. No tomarse descansos durante el juego, moverse siempre, anticipar, recuperar y volver a atacar. Todo con óptima condición física, fundamental para imponer tales premisas. Si estas pautas son cumplidas por futbolistas clase A, el resultado no puede ser malo nunca. Por eso, tanto Guardiola como Klopp garantizan pelear todos los campeonatos.

El Norwich City, recién ascendido, sabía los riesgos que implicaba debutar ante el Liverpool, y en Anfield Road. Por eso, no extrañó el 4-1 a favor de los Reds. En cambio, era diferente lo del City. El West Ham viene en subida, hay mucho dinero en este club (se quedó con el estadio Olímpico de Londres), había preparado una fiesta en su primer partido, era local. Y perdió 5 a 0. Un mazazo tremendo para sus jugadores, sus hinchas y, sobre todo, para el DT chileno Manuel Pellegrini, cuya expresión de contrariedad era indisimulable. No es que sea tan malo el cuadro Hammer, el problema fue el rival. Era cuestión de saber cuándo llegaría el primer gol y luego cuántos más entrarían. Es muy difícil jugar ante el City, un equipo física y futbolísticamente inaguantable. Se complica mantener frente a ellos 95 o 96 minutos de concentración total y buena respuesta técnica. No admiten fallas. De haber cambiado los entrenadores, tal vez el West Ham lograba empatar o hasta ganar por la mínima. Y no estamos defenestrando al ingeniero Pellegrini, muy buen profesional, pero normal.

Lo mismo sucede con el Liverpool. El Barcelona, con un Messi deslumbrante —y bastante fortuna— pudo ganarle un partido 3-0 en el Camp Nou. Pero no mantuvo el nivel de atención y fragor en la revancha y fue goleado 4 a 0. Barcelona se quedó en la posesión, esto es posesión + presión + profundidad = intensidad. Para la posesión se necesita técnica; para la presión, actitud, y para la profundidad, ambición. Son valores que, conjuntados, hacen casi imbatible a un equipo, sobre todo con este nivel de actores.

Para el curso iniciado este fin de semana, Guardiola solamente hizo un fichaje: el centrocampista Rodri, del Atlético, un Sergio Busquets acaso sin el cerebro prodigioso de Busquets, aunque magnífico distribuidor de juego y muy fiable con la bola. Es la solución de descarga para todo el que se ve apretado. Se la tira a Rodri y este recompone la situación: la para y elige la vía de salida más segura o toca de primera y descomprime la jugada. También hubo un trueque de laterales derechos, Danilo fue a Juventus y João Cancelo al City. Pero no cuenta demasiado, el titular allí es Kyle Walker.

El público mide la potencialidad de los equipos con base en la calidad de los jugadores que dispone, ahora hay que empezar por el técnico. Todo proyecto exitoso nace con el jefe de equipo. Si uno tiene a Guardiola o a Klopp sabe que los títulos estarán cerca.

JORGE BARRAZA

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