Europa crea la Liga de Naciones, ¿qué hará Sudamérica?

Europa crea la Liga de Naciones, ¿qué hará Sudamérica?

Sudamérica deberá intentar un torneo parecido al que lanzó Europa.

29 de enero 2018 , 12:59 a.m.

El suspendido Michel Platini lanzó la semilla en 2013, cuando era presidente de la Unión Europea de Fútbol. En marzo del 2014 germinó: fue aprobada por unanimidad, y este miércoles 24 de enero, su sucesor, el esloveno Aleksander Čeferin, la presentó formalmente en sociedad: la Uefa sorteó en Lausana la primera edición de su Liga de Naciones. El torneo nace casi inadvertidamente, sin ruido, pero es una idea brillante que, sin duda, impactará en el fútbol sudamericano de selecciones y obligará a la Conmebol a reaccionar frente a ella.

¿Qué es la Liga de Naciones? Una competición bienal que reunirá a las 55 selecciones miembro del Viejo Continente y se realizará aparte de la Eurocopa y de la eliminatoria. La naciente Nations League (su nombre en inglés) se disputará en las fechas Fifa, que marcan el descanso en los campeonatos nacionales de todo el mundo para dar oportunidad a las selecciones de que jueguen amistosos de preparación. El objetivo es articular todos esos amistosos sueltos (a veces muy de solteros contra casados) en un torneo, darle fuerza comercial y carácter competitivo. Comenzará luego del Mundial y finalizará en 2019. Encaja perfectamente y no es agobiante: el campeón puede jugar un total de seis partidos. No se agregan más fechas, se usan las que están dándole un tinte formal. Se potencian los partidos y se abre un nuevo negocio con los recursos ya existentes.

La Uefa dividió el certamen en cuatro categorías: A, B, C y D. Son 12 equipos en la A, 12 en la B, 15 en la C y 16 en la D. Todos se componen de cuatro grupos. Por ejemplo: Alemania, España, Inglaterra, Italia, Francia, Holanda, Bélgica, Portugal, Suiza, Croacia, Polonia e Islandia se ubican en el primer escalón. A estos los dividieron en cuatro zonas de tres equipos y juegan entre sí de local y visitante.

La competencia arrancará el 6 de septiembre con un partidazo: Alemania vs. Francia. Y dos días después, Inglaterra vs. España. ¿Qué cambia si para esa fecha dichas federaciones hubiesen dispuesto un amistoso entre sí? Mucho. Que estos serán juegos oficiales, con estadio lleno y televisación a todo el continente y con una retribución excelente: 3’600.000 euros para cada uno más la taquilla de local. El campeón, por ejemplo, puede llegar a superar los 20 millones de euros. Y contando la boletería de los dos primeros partidos de local, bastante más. Económicamente es un golazo. Deportivamente, también. Imaginemos si Bélgica, Polonia o Croacia, vírgenes de coronaciones a nivel continental, conquistaran por primera vez un título europeo… Fiesta nacional.

Además, por primera vez se realizó un ordenamiento por categorías y ninguna federación se quejó. Es excitante porque habrá un campeón, pero también ascensos y descensos. El campeón solo puede ser de la categoría A. Los cuatro ganadores de grupos disputarán la semifinal en una sola ciudad por determinar y de allí surgirán los finalistas y el vencedor. Los de las demás categorías tienen que ir de a poco. Por ejemplo: Eslovaquia, Ucrania, la República Checa, Rusia, Suecia, Turquía, Austria, Bosnia-Herzegovina, Irlanda del Norte, Gales, República de Irlanda y Dinamarca, de la zona B, deberán ascender primero para pelear luego por la corona. Los primeros de las divisiones B, C y D ascenderán. Y los últimos de la A, B y C bajarán.

Para darle más fuerza, los 16 ganadores de grupo obtendrán el derecho de participar de una ronda de ‘play-off’ para dar un clasificado a la Eurocopa por división. De modo que la Nations League dará un campeón, cuatro cupos directos a la Eurocopa y mucho dinero por televisación, mercadeo, entradas, ventas de camisetas, ‘souvenirs’, etc. Y la final tendrá el atractivo adicional de disputarse en una ciudad neutral, con toda la pompa, como se estila en la Champions League. El rango oficial de los partidos generará un interés que multiplicará los patrocinadores, los viajes, la atención de los medios… Como en todo comienzo, al público aún no le llega la noticia ni ve la importancia del torneo, pero después termina imponiéndose. Ha pasado con casi todas las nuevas competiciones.

Esto incumbe de manera decisiva al fútbol sudamericano. Ya no tendrán lugar los amistosos ante España, Italia, Francia, Inglaterra, que para nuestras selecciones son jerárquicos. Encuentros que además generan altas recompensas. Argentina y Brasil, por ejemplo, cobran arriba de dos millones de dólares por presentación ante los tradicionales de Europa. Sudamérica deberá intentar un torneo parecido al que lanzó Europa o bien contentarse con amistosos ante Guatemala, Marruecos, China, Indonesia...

Hay una realidad: Sudamérica necesita de Europa, no al revés. Europa sí se abastece de los futbolistas de esta parte, pero tiene el dinero para llevarlos. Y también eso esperan nuestros clubes, poder exportarles la materia prima para seguir funcionando.

En 1916, Sudamérica fundó la Conmebol, primera confederación en el mundo; la segunda fue la Uefa, en 1954. También en 1916 creó la Copa América, la segunda fue la Eurocopa, en 1960. En 1930, Uruguay organizó el primer Campeonato Mundial. Teníamos grandes futbolistas, que jugaban acá, y éramos pioneros fuera del campo. Ahora tenemos grandes futbolistas…

JORGE BARRAZA

Columnistas

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