Café y arqueros ‘made in’ Colombia

Café y arqueros ‘made in’ Colombia

Ospina ha sido el más grande arquero de la Selección Colombia en cuanto a rendimiento.

29 de junio 2020 , 12:07 a.m.

El escorpión de Higuita que sacó pasaporte universal, su golazo de tiro libre a River en la Copa, aquella actuación ante Alemania en Italia 90, su valentía, la personalidad desbordante de René, su sello de originalidad en cada acción, pusieron a los arqueros colombianos en el mapa de la consideración internacional.

Por él se descubrió que había otros, que era “Tierra de arqueros”, ese rótulo aplicado durante décadas al fútbol argentino en homenaje a Julio Cozzi, Amadeo Carrizo, Ubaldo Fillol y tantísimos más. Había docenas de buenos. Roma, Santoro, Cejas, Andrada… Vélez Sarsfield, solamente, sacó tres grandes: el ‘Gato’ Marín, fantástico, ídolo eterno del Cruz Azul de México; ‘Pelusa’ Falcioni, de recordado paso posterior por América de Cali, y Navarro Montoya, grandísimo también. Brotaban. Surgían, destacaban y salían al exterior. Un día cesó la abundancia, al punto de que Sergio Romero, un guardameta discreto, ocupó diez años el arco de la Selección. Y echando una mirada hacia atrás, vemos que esa fertilidad emigró hacia el norte. Un somero repaso nos dice que Colombia ha tenido, en los últimos cuarenta años, una dinastía dorada que arranca con Pedro Zape, se engarza con Higuita, y, desde ahí, con Miguel Calero, Óscar Córdoba, Faryd Mondragón hasta llegar al presente con David Ospina.

Nos permitimos intercalar en esa nómina a Juan Carlos Henao, golero sólido, atajador, elástico, milagrero. Sin duda, la Libertadores ha visto exponentes históricos (Chilavert, Mazurkiewicz, Rogerio Ceni, Almeida, últimamente Armani), pero nunca un arquero tapó 14 partidos extraordinariamente bien como Henao en aquella gesta del Once Caldas en 2004. “Fue fenomenal, sin Henao el Once no era campeón, seguro. Es más, no pasábamos la primera fase”, reconoce con admiración Sergio Galván hoy. Incluso era un portero para varios años de selección sin problemas. Pasa que le tocó a Juan Carlos ser contemporáneo de otros notables del puesto.

Estamos hablando de siete grandes: Zape, Higuita, Calero, Córdoba, Henao, Mondragón y Ospina. Los siete han tenido una extensísima trayectoria, lo cual certifica sus bondades: 22 años en Primera División Zape, 23 René, 21 Óscar, 24 Calero, 25 Henao, 24 Faryd. Y Ospina, aún con 31 años, lleva 15 temporadas en la élite.

En el mismo lapso –alrededor de cuatro décadas– ha habido en Sudamérica altos valores en el puesto, claro, aunque no tantos: los chilenos Roberto ‘Cóndor’ Rojas y Claudio Bravo; dijimos Chilavert en Paraguay; un par de escalones abajo, Cevallos en Ecuador; Dudamel en Venezuela (Faríñez es espectacular, pero aún debe desandar camino)… Y, sobre todo, los brasileños. Brasil procreaba sensacionales delanteros y volantes, pero quienes estaban a cargo de los tres palos no mostraban el mismo nivel. A partir de Taffarel, un portero sobrio y de moderada estatura, pero eficiente, serio, aparecieron Marcos, extraordinario golero de Palmeiras, Dida, Julio César, Cassio, ahora Alisson y varios más que no salen del país porque, en la actualidad, el puesto más difícil de exportar es el del uno. Los mercados piden preferentemente goleadores y volantes creativos. Uruguay encontró en Fernando Muslera una garantía en la valla, al punto de que lleva 112 actuaciones con la Celeste. No obstante su regularidad y solvencia, no marcó una época ni un estilo.

¿Y cuál sería el 'ranking' de aquellos siete fantásticos…? Nadie coincide. “Para mí, grandes-grandes hay cuatro: Higuita, Córdoba, Mondragón y Calero”, señala Gabriel Meluk, de EL TIEMPO. Aunque luego agrega a Henao: “Sí merece estar ahí, sucede que se cruzó con cuatro monstruos. Y todos ellos coinciden en que el más completo, el que los reúne a todos, es Ospina, así que lo ponemos también. A Zape no es que no lo incluya, era bueno, pero está atrás en el tiempo, era un arquero chiquito y estaba solo en esa época, no tenía competencia”.

Pero Orlando Ascensio, codo a codo con Meluk en la redacción, opina muy distinto: “Coincido en los siete nombres. Será que está el gusto particular de cada uno, pero para mí Zape fue un fenómeno y lo ubico primero. Mi 'ranking' es Zape, Córdoba, Higuita, Ospina, Calero, Mondragón, Henao”.

Sergio Galván vuelve para dar un aporte valioso: “No alcancé a ver a Zape, igual estoy de acuerdo con los nombres, todos buenísimos, aunque sí creo que, como arquero de selección, Ospina está por encima de todos”. Lucho Henao, amigo y colega de Medellín, da su escalafón: “1) Higuita, 2) Zape, 3) Calero, 4) Ospina, 5) Córdoba, 6) Henao, 7) Mondragón”.

En la personal compulsa que hemos realizado al efecto, muchos se olvidaban de Ospina, debíamos recordárselos, otros lo sitúan por debajo de la mayoría, y hay quienes piensan que no está al nivel de los mencionados. Sin embargo, pensamos como Sergio: de lo que hemos visto, Ospina ha sido el más grande arquero de la Selección Colombia en cuanto a rendimiento. Los gustos van aparte, los logros también, porque este es un juego de once y a veces un futbolista cumple actuaciones excepcionales y no logra objetivos porque el contexto no lo acompaña en la misma medida. “Claro, pero ha tenido continuidad”, nos replican. La continuidad no se reclama, se gana en la cancha, aprovechando al máximo las oportunidades, no dejándolas escapar. Eso ha hecho David. Del que, pareciera, siempre se espera una flaqueza, un error que lo ponga en duda, pero nunca concede esa gracia. No da ventajas. Ha tenido salvadas épicas en momentos difíciles, tapadas para evitar derrotas y garantizar triunfos. No tiene el carisma de los otros seis, en cambio es un salvapartidos, un candado. Aparte, es un jugador raro, brilla más en selección que en clubes.

Zape fue un excelente guardameta en años en que Colombia era un fútbol menos fuerte, atlético, corajudo, arrojado, salidor de alto, con carácter. Córdoba representó la elegancia, el estilo, un ídolo de Boca apenas desembarcar en La Bombonera. Completo. Faryd, un tapador notable, guapo también, segurísimo de arriba, con gran paso por Independiente y queridísimo por la hinchada roja. Netamente, arquero de exportación. Calero, un espectáculo en sí mismo, ganador, un portento físico, volador y con carisma de selección. Henao está descrito. E Higuita, por esas debilidades que todos tenemos, está en el trono de este cronista. Un día confesó Roberto Abbondanzieri, arquero de Boca después de Córdoba: “Hacer el escorpión en Wembley es de una osadía increíble, insólita. Yo no me hubiese atrevido ni en un entrenamiento”. Exactamente eso pensamos al vérselo aquella vez frente a Inglaterra. El molde con que sus padres hicieron a René es como la cinta de 'Misión Imposible': se autodestruyó a los cinco segundos. No hubo otro igual.

Tal vez haya sido el puesto mejor cubierto de la Selección Colombia en su historia.

JORGE BARRAZA

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