Víctimas de las exageraciones

Víctimas de las exageraciones

Las políticas de paz y sobre Venezuela son ahora los frutos de la insensatez.

15 de septiembre 2019 , 12:32 a.m.

Frente al riesgo de Venezuela no hay elección distinta que cerrar filas en respaldo del Gobierno. Tampoco se tiene más opción que invocar el apoyo de Estados Unidos frente a la amenaza que representa la superioridad aérea ofensiva de Venezuela con sus aviones Sukhoi y unos cuantos F-16, así como alguna importante capacidad de misiles.

Pero eso no obsta para decir que estamos cosechando los frutos de las exageraciones que hicieron de las políticas de Santos sobre la paz y Venezuela, que tanto le sirvieron a Duque para elegirse. Desmesuras de tildarlo castrochavista y cómplice de la dictadura al optar por una política de apaciguamiento, que era la indicada, por cuanto un país no puede inmiscuirse en una guerra externa sin haber resuelto un grave desafío interno.

Al son de posturas belicosas, de tergiversar y de innecesarias provocaciones nos han ido arrastrando lentamente al conflicto interno venezolano. Me pregunto, ¿para qué sirve eso de jugar a los líderes y solicitar a Guaidó respaldo para la captura de ‘Iván Márquez’, cuando aquel no tiene ningún control armado?

El único escenario favorable para el país es que Maduro se caiga; en los demás, el que pierde es Colombia. Un margen de acción estrecho al que afecta el simple despido de John Bolton, y ahora las muy desafortunadas fotos de Guaidó con paramilitares. El problema no es que Maduro cometa la estupidez de agredir a Colombia, aunque cualquier incidente puede ocurrir, sino que se sostenga y, en el entretanto, acudamos inermes al fortalecimiento de la guerrilla del Eln y las disidencias de las Farc en Venezuela. En eso el informe de ‘Semana’ se queda corto. Liborio Guarulla, el exgobernador del estado venezolano de Amazonas, me dice que pasan, de lejos, de los 4.000 hombres. Que el Eln, que ya actúa en coordinación con las fuerzas de seguridad locales, tiene, entre otros, un campamento a 12 kilómetros de Puerto Ayacucho, cerca de Puerto Carreño. Eso sin contar con el deterioro sustancial de la seguridad en la frontera de Inírida y a lo largo del Orinoco, como lo corroboran otras fuentes.

Ineludiblemente ligado a Venezuela, víctima también de las exageraciones ha sido el proceso de paz, del que se levantaron todo tipo de infundios. Es cierto que lo acordado en cuanto a drogas fue un desastre y, por eso, aunque es loable la disposición de Sergio Jaramillo de seguir contribuyendo con la paz, sería bueno que viniera acompañada de un ‘mea culpa’, al igual que de Humberto de la Calle, que se acostumbró a sobrevender el punto de la participación política. Pero el acuerdo era un buen negocio para el país y construyeron el activo más importante para su éxito: la confianza. Esa misma confianza que desde un primer momento el uribismo se empeñó en dinamitar, con el concurso del mar de contradicciones de Duque que unos días se viste de seda y otros se iguala a ‘Santrich’ para cargar contra el proceso.

De esa forma vamos camino al peor de los mundos, con un gobierno afanado por mostrar que cumple con la implementación, una JEP funcionando, o funcionando mal, y unas disidencias que crecen a pasos agigantados y copan territorios. Con un gobierno sin victorias frente al Eln ni a los grupos armados organizados, sin fórmulas concretas para luchar contra el narcotráfico, más allá de aumentar y exponer a los erradicadores, y que asiste imperturbable al incremento de la violencia política. Eso lo refleja el llamado desesperado de Óscar Suárez, alcalde de Caucasia, quien “no sabe qué más hacer, ni qué decir. Les mandan 5.000 hombres al Bajo Cauca y ni así se dan los resultados”.

Así como la verdad es la primera damnificada cuando llega la guerra, también lo es la sensatez. Las exageraciones les fueron creídas, en principio, porque invitaban a un supuesto interés patriótico y superior, pero cada vez queda más claro que el único objetivo era electoral y, de paso, convertir en fracaso el odio a Santos.

JOHN MARIO GONZÁLEZ

Empodera tu conocimiento

Más de John Mario González

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.