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El narcotráfico consume a Ecuador

El narcotráfico consume a Ecuador

EE.UU. puede hacer más contra los cultivos ilícitos, pero parece cautivo de los palos de ciego.

03 de diciembre 2021 , 08:00 p. m.

Es frecuente leer en la prensa frases lapidarias sobre el fracaso de la guerra contra las drogas. Con contadas excepciones, el enunciado tiene un tufillo 'liberador', una especie de, si se fracasó, en adelante no hay que luchar mucho y lo que procede es la legalización.

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Posiblemente no sopesan cuál sería el escenario de no haberse librado dicha batalla. Tampoco parecen diferenciar entre la lenta capacidad de una sociedad de asimilar ciertos alucinógenos, verbigracia la marihuana, y los riesgos de adicción de más de 30 opioides y drogas psicoactivas ilegales. Menos aún parecen preguntarse por qué las sociedades comunistas proscriben las drogas en general o por qué China se embarcó en dos guerras del opio a mediados del siglo XIX.

Pero contrario a los enfoques complacientes o a lo profesado por la ‘religión de la legalización’, las noticias sobre drogas y narcotráfico son malísimas y amenazantes para Colombia. Basta ver lo que ocurre en Ecuador, donde los más de 320 muertos en las cuatro masacres carcelarias en el 2021 son apenas la punta del iceberg de cómo el narcotráfico y la criminalidad se incrustaron en las entrañas de un país que toleraba ser tránsito, pero no se imaginaba como epicentro de las drogas.

Un país que dejó de ser remanso de paz para convertirse en consumidor de drogas, atemorizado y en el que el sicariato se volvió común. Lo ha dicho el gobernador de Guayas, Pablo Arosemena: "Esto es una guerra. Lo que estamos viviendo hoy es lo que vivía Colombia en los 80 y 90". Y no le falta razón. Es suficiente con adentrarse en la carrera criminal de alias Teniente España, el fundador de 'los Choneros', ya asesinado, para darse cuenta de que comenzó como un pequeño expendedor de estupefacientes hasta erigir un grupo criminal, los que hoy se cuentan por decenas.

Es el mismo país que ahora asistirá a Ecuador en la lucha inmediata contra el narcotráfico. Ojalá que tenga mejor suerte porque el panorama luce realmente poco alentador.

La pregunta ahora es ¿qué recetará el lobby de la legalización para Ecuador? A lo mejor creerán que un enfoque indulgente le evitará muchos problemas. Podrían, de paso, adelantarse y abogar por la legalización de la metanfetamina, el carfentanilo o el fentanilo, un fármaco 100 veces más potente que la morfina y principal causante de que por primera vez, entre mayo de 2020 y abril de 2021, más de 100.000 estadounidenses murieran por sobredosis de opioides.

Mientras se obtiene alguna respuesta, habría que decir que las noticias para Colombia son malas en al menos dos sentidos. En primer lugar, porque con un vecino en llamas no es difícil prever que las mafias, el narcotráfico y los cultivos ilícitos continuarán azotando a Tumaco y la frontera colombo-ecuatoriana. Como me comentaba Chucho Martínez, profesor de la Universidad de Nariño, hasta los propios campesinos se han convertido en transformadores y comercializadores in situ de la droga. Ya no venden la hoja de coca, sino dos, tres o más kilos de cocaína procesada.

En segundo lugar, porque Estados Unidos parece estar cautivo de los palos de ciego y la falta de certezas. La nueva estrategia holística antinarcóticos conjunta con Colombia, revelada en octubre pasado, no es en realidad una estrategia, sino un acento en materia de desarrollo rural integral. Una especie de réplica americana del acuerdo de La Habana con la esperanza de que los campesinos quieran abandonar los cultivos ilícitos.

Un enfoque que ya estaba incorporado en el Informe del Western Hemisphere Drug Policy Commission de diciembre de 2020, un documento lleno de contradicciones, con no poco candor y elaborado a partir de los insumos del lobby colombiano contra la fumigación de cultivos ilícitos, como si no tuvieran estudios independientes.

El problema es que Estados Unidos pudiera hacer mucho más en materia de lucha contra los cultivos ilícitos, pero es poco crítico de los factores que llevaron a su disparada y aun así funge como si tuviera la fórmula frente a los problemas de la gobernanza territorial. Es el mismo país que ahora asistirá a Ecuador en la lucha inmediata contra el narcotráfico. Ojalá que tenga mejor suerte porque el panorama luce realmente poco alentador.

JOHN MARIO GONZÁLEZ

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