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La coalición de centro centro

La coalición de centro centro

Se trata de salvar a Colombia, incluidos los pobres, del abismo de los Maduro y los charlatanes.

De acuerdo, el centro político como propuesta ideológica no existe. Pero sí como talante, como postura de sensatez o equilibrio, como cierto eclecticismo que rehúye a los extremos, a la polarización, sin dejar por ello de asumir posiciones. El tema viene al caso por cuanto se asume, casi como un hecho, que habrá una coalición de centroderecha, otra de centroizquierda y una más de izquierda que se disputarán la presidencia.

Aunque en política casi cualquier cosa puede suceder, las condiciones están dadas para que emerja una distinta, una de centro centro, ganadora, que le evite al país dolores de cabeza y le otorgue certidumbre. Las razones son numerosas.

Es que la llamada coalición de centroderecha puede terminar haciendo agua. El 2021 luce muy diferente al 12 por ciento que endosaba el mero nombre de Uribe en las encuestas de comienzos de 2017. La baja ahora es sensible. Y sin un candidato fuerte del Centro Democrático, parece muy difícil que conservadores y exmandatarios locales se alineen detrás de Paloma Valencia o Rafael Nieto. Los mismos exalcaldes y exgobernadores comienzan mal al suponer que sumar estructuras locales puede ser suficiente, como si en política uno más uno fuera dos, o sin conocérseles un planteamiento de país.

En el caso de los conservadores, aplican la misma dosis de cada elección presidencial, aquella de machacar nombres de exministros, por si les suena la flauta, sin recordar que sus congresistas dejan tirado a cualquiera si no figura arriba en las encuestas. Allí aplica el viejo adagio paisa según el cual "ni el macho arrima, ni la soga alcanza".

Por los lados de la izquierda, el país debiera entender el salto al vacío que representa el oscuropetrismo. Aunque sus propuestas económicas las envuelvan en el papel de regalo del Robin Hood que la emprende contra las élites y los ricos para que dizque los pobres no aguanten hambre, el problema de los comunistas y los expropiadores es que son fabricantes absolutos de pobreza. Cuando la gente los desenmascara y comienzan las demandas ciudadanas, entonces se tornan autoritarios, como en Nicaragua o Venezuela. No me quiero imaginar cuando los pobres y la clase media en Colombia se den cuenta de que no pueden viajar ni comprar moto ni carro porque ocurrencias como la de emitir dinero para entregar subsidios llevaría el dólar a una devaluación e inflación sin precedentes. Todo ello cortesía de la pérdida rapidita del grado de inversión, la desconfianza y una paulatina aceleración de la inflación internacional y de las tasas de interés.

Pero si en la derecha y la izquierda llueve, en la centroizquierda no escampa. Ahora resulta que el nuevo adalid del partido Verde, dizque el partido anticorrupción, es el mismo exgobernador Camilo Romero, quien le mintió al país sobre la razón del retiro de su visa a Estados Unidos y que quitó de manera burda el jugoso negocio de los licores en Nariño para dárselo a uno de sus amigos y financiadores. ¿Qué tal esa? Y en Bogotá ni se inmutan, le dan trato de celebridad.

Pero mientras la Corte Suprema parece ‘dorarle la pildora’ al expediente de Romero, este y los viejos camaradas del M-19 se victimizan y fortalecen su estrategia para cuando llegue el momento de romper la alianza Verde entre los radicales de Petro y los centristas.

Si Fajardo y la Coalición de la Esperanza quieren triunfar o no terminar de simples comparsas, deben tener eso claro, con Petro ni en segunda vuelta. En ese caso, aunque resultaran victoriosos en las urnas, se supeditaría la gobernabilidad del país al chantajismo radical y demagogo. Es hora de que Fajardo y el centro político tiendan puentes con precandidatos y líderes de la centroderecha, como Mauricio Cárdenas y Juan Carlos Echeverry, para forjar en Colombia una coalición de centro centro. De lo que se trata es de acordar un programa de desarrollo ambicioso, contra la pobreza, que salve a Colombia del abismo de los Maduro y los charlatanes.

John Mario González

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