La estupidez, otro síntoma del coronavirus

La estupidez, otro síntoma del coronavirus

El virus de las 'fake news' contagia sin piedad a miles de colombianos.

25 de marzo 2020 , 07:39 p.m.

¡Oh, desgracia inmarcesible! ¡Oh, pena inmortal! En estos difíciles días de pandemia mundial vemos cómo el virus de las 'fake news' contagia sin piedad a miles de colombianos. No hemos aprendido mucho desde aquella vez en la que un país pensó que los ladrones se iban a entrar a robar todas las casas de esta revoltosa nación. Ahora, cuando más se necesita de responsabilidad para enfrentar el coronavirus, la gente sigue compartiendo en WhatsApp y redes sociales un montón de mentiras inimaginables.

Cuando uno era niño, la ‘maldad’ consistía en hacer una ‘pega’ o una llamada telefónica falsa. Ahora es abrumador el ‘juego’ de engañar a los demás en algo tan delicado que puede causar la muerte. La maldición es para el que crea la paparrucha y el purgatorio para el que comparte el bulo sin el más mínimo cuidado.

Me temo que en todas las familias colombianas pasa lo mismo: hay alguien que llena el WhatsApp de memes e información falsa, o bien se cuenta con un amigo que difunde todo como si estuviéramos sufriendo el mismo apocalipsis.

Aunque algunos menosprecian al periodismo, resulta plausible el esfuerzo que están haciendo en la actualidad cientos de periodistas para tratar de orientar a las personas con información contextualizada y argumentada. Por eso da más rabia aún que algunos periodistas deban dedicar en estos momentos su tiempo a desmentir lo que a cualquier irresponsable se le puede llegar a ocurrir.

EL TIEMPO publicó hace poco una nota denunciando estas 'fake news': no, la cocaína no previene el contagio del coronavirus; no, ningún colombiano ha encontrado la vacuna contra este virus; no, el secador de manos no mata el virus; no, ni la sal, ni el ajo ni la vitamina C previenen el virus; no, lavarse las manos con orina de bebé tampoco nos protege de esta pandemia; no, los mosquitos no transmiten la enfermedad.

En otros medios también se publicaron advertencias del mismo calibre: no, el filósofo Noam Chomsky no dijo que el coronavirus fue creado por Estados Unidos para “hacer estallar una guerra bacteriológica”; no, el video difundido en redes no es del primer muerto por covid-19 en Ibagué; no, en Sincelejo aún no hay casos oficiales de contagiados; no, hacer gárgaras con vinagre no sirve para eliminar el virus; no, no se confirmó que el coronavirus fue creado en un laboratorio biológico de Wuhan.

De verdad que hay que ser muy incauto o idiota –y qué pena el tono del reclamo– para seguir replicando esta falsa información cuando se cuentan ya miles de muertos en el mundo por no anticiparnos como se debe al virus. El mensaje debe ser enérgico con nuestros seres queridos cuando cometan este error, así sea por pura ingenuidad. Hay que aprenderse como un mandamiento al menos estas cinco preguntas: ¿De dónde proviene la información? ¿Quién la publicó? ¿Esto salió en varios medios de comunicación? ¿Es el contenido más amarillismo que periodismo? ¿Es reciente esta información?

Y quizá lo más importante: ¡dude! Si no está convencido de lo que ve o lee, por favor, no lo comparta.

Javier Borda Díaz

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