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Un empleo en LinkedIn y varios regaños

Un empleo en LinkedIn y varios regaños

Cuando uno publica en la red debe estar dispuesto a asumir riesgos y recibir improperios.

Recibí varios mensajes negativos al publicar lo siguiente en mi cuenta personal de LinkedIn:

“Se abrió una vacante para un realizador audiovisual en *esta empresa. Debe ser una persona que sepa muy bien de edición y animación; creativa y con ganas de hacer las cosas. El contrato es indefinido y el salario, de 1,5 millones. Interesad@s enviar pronto la HV al correo XXX. #TrabajoSíHay”.

Llegaron entonces las reprimendas. Pero no me sermonearon porque la etiqueta de #TrabajoSíHay sea debatible en Colombia, tampoco porque haya escrito “interesad@s” y me haya metido en eso que ahora llamamos lenguaje incluyente. La oferta de empleo era real y era para todos y todas. La vacante, de hecho, ya la ocupó una mujer profesional. Esa es la verdad.

El punto que me llamó la atención y que subrayo aquí fue el menosprecio de algunos a las buenas intenciones. Porque nunca faltan los pesimistas ni los agoreros para criticar cualquier cosa que se les aparezca. Compartir ofertas de empleo en redes sociales —creo humildemente— puede ser una oportunidad para muchos y muchas (es broma escribir así en este contexto, paro ya).

Un comunicador social y periodista que leyó sobre la oferta de empleo se metió con el mandamás de la empresa que ofrecía la vacante: ‘Qué sueldos tan lamentables. Claro, hay que recordar quién es el dueño’, espetó. Un ingeniero civil preguntó, acompañando su texto con emoticón sonriente: “¿Los 1,5 millones es el subsidio de transporte?”. Un asesor en logística e importación de máquina pesada apuntó: “Por el sueldo deben estar buscando un estudiante en práctica. El anuncio no es claro”. Una journalist-freelancer se despachó: “Con ese sueldo no creo que consigan lo que necesitan. Conseguirán lo que pagan”. Otros, por fortuna, sí compartieron la publicación con potenciales interesados.

Yo, quizás en un error, no me pude quedar callado ante lo que consideré unas advenedizas afrentas. Respondí sin rodeos: “Quizás para usted (el sueldo) sea lamentable, para otras personas, sin embargo, puede ser una oportunidad”. “El subsidio de transporte (en Colombia) es de $ 106.454”.

Cuando uno publica en la red debe estar dispuesto a asumir riesgos y recibir improperios. En excepciones surgen conversaciones reales de las cuales se puede aprender o que invitan a reflexionar. En este caso puntual, me detuve en el difícil mercado laboral de nuestro país, la fortuna de tener trabajo y las condiciones —esas sí inauditas— que algunas compañías piden a sus trabajadores. Si hubiera publicado que la empresa necesitaba un periodista políglota, con capacidad de editar videos, presentarlos, diseñar piezas gráficas y con moto para un contrato de prestación de servicios de 800.000 pesos, estaría más que dispuesto a enfrentar los merecidos insultos.

Aún creo en el valor de las redes sociales, a pesar de todo. LinkedIn particularmente me gusta porque no está lleno del odio de Twitter ni de la banalidad o el fetichismo de Instagram. Sí tiene entre sus integrantes a miles de profesionales osados y petulantes, pero eso también se ve en la vida real profesional.

Dicho esto, termino con otro comentario que llegó a la publicación que hice y que demuestra que es bienvenido discutir con argumentos:

- Javier Borda Díaz, en Europa, a respuestas como esas, muchos expertos en RR. HH. la definen dentro del marco de precarización laboral. Puede que no te gusten los comentarios de los que aquí te han escrito, pero no por eso son apreciaciones falsas. Se sabe que en esa empresa pagan fatal, varios amigos trabajan o han trabajado allí y que hacer carrera no solo es difícil, sino muy frustrante por la altísima rotación de personal que hay.

Las oportunidades deben venir acompañadas de una calidad laboral/salarial que compense todo lo que el puesto requiere y proveer un escenario de crecimiento y buen clima laboral para las personas.

Que tengas un buen día.

- Luisa Fernanda González, creo que generalizar está mal. Además, que si bien son sueldos que todos quisiéramos fueran más altos, están dentro del marco legal. En este caso puntual, no se está pidiendo un astronauta para el cargo (que ya se definió). Entiendo la frustración, pero también hay que entender el mercado laboral. Un abrazo.

* Omito el nombre de la empresa para no herir susceptibilidades.

Javier Borda Díaz
En Twitter: @javieraborda

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