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Izquierda caviar a la colombiana

Izquierda caviar a la colombiana

Lo que está pasando con el Grupo de Energía ya lo había vivido la ciudad con Comcel, ahora Claro.

09 de enero 2022 , 09:54 p. m.

De los jefes políticos y partidos que se dicen de izquierda, pero que cuando adquieren poder asumen posiciones más propias del neoliberalismo, contrarias a las que defendieron en sus campañas, se dice que representan la que en Francia denominan ‘gauche caviar’. En Suiza la llaman ‘toscana-zosi’. En Inglaterra, ‘champagne socialists’. En Estados Unidos, ‘radical chic’. En Brasil, ‘esquerda Ballantine’s’. Y en Chile, ‘red set’.

Lo mismo, o algo parecido, puede anotarse de la Administración capitalina, que está vendiendo al sector privado el 9,4 % de las acciones del Grupo Energía de Bogotá, que es patrimonio público de la ciudad. Nuestras reservas a esta operación no son jurídicas, porque quienes harán la venta tienen facultad legal para realizarla, sino políticas, porque el Distrito dejó de ser propietario único del Grupo que conformó gracias al aporte laboral y tributario de varias generaciones de bogotanos y que hoy es empresa transnacional por sus inversiones en varios países de América Latina.

También ha cedido su manejo porque ahora comparte con trasnacional europea el control del Grupo en una especie de cogobierno que otorga mayores ventajas a la compañía extranjera. En virtud de las varias privatizaciones efectuadas, el Distrito ha reducido igualmente su participación accionaria. La última de esas privatizaciones tuvo lugar a mediados del 2018 y redujo tal participación del 76,2 al 65,5 %. La que ahora efectuarán la castiga al 56,1 %.

La importancia estratégica del Grupo y su gran peso económico aseguran el éxito de la nueva privatización. Muchos inversionistas tendrán interés en ella. Así lo espera el Distrito. Por eso lo que considera que recibirá ahora por la venta del 9,4 % de las acciones –un billón novecientos noventa y dos mil millones de pesos– ya lo incorporó al presupuesto del año 2022 que no está desfinanciado y vale la suma total de 28,5 billones. En la anterior privatización, la del 2018, vendió el 10,6% de las acciones y recibió 1,9 billones de pesos.

No hemos tenido suerte como accionistas importantes de dos empresas que creamos o contribuimos a crear para la prestación de servicios indispensables en la ciudad y la región

Otra cifra que debe tenerse en cuenta es la de las utilidades que percibía el Distrito por su participación accionaria y que, obviamente, se reducirá y serán reemplazadas vía tarifas o recargo tributario que pagaremos los contribuyentes bogotanos, a más del reajuste del predial anunciado para este año.

No sobra recordar que lo que ha pasado y está pasando con el Grupo de Energía ya lo había vivido la ciudad con la participación que tuvo en la empresa Comcel, que ahora se llama Claro.

A pesar de que el Distrito en los años 93 y 94 no vivía situación de bonanza como la de ahora, sino de verdadera penuria fiscal, por conducto de la ETB hizo esfuerzo que le valió varios millones de dólares y compró el 33 % de la nueva Empresa de telefonía celular, porque no podía renunciar al derecho que tenía a participar en la prestación de servicio estratégico para el desarrollo de la ciudad y la supervivencia de nuestra tradicional empresa de telecomunicaciones.

Poco tiempo después, decidió no hacer la capitalización que tenía que hacer para que no fuera diluida su participación accionaria y realizó otras operaciones equivocadas que condujeron a que terminara sin ninguna participación en Claro y sin que ese valioso patrimonio se cambiara por otro activo, porque también vendió barata la participación que había adquirido en Tigo.

No hemos tenido suerte, entonces, como accionistas importantes de dos empresas que creamos o contribuimos a crear para la prestación de servicios indispensables en la ciudad y la región.

Si se recuerdan las tendencias políticas de los alcaldes que presidieron las administraciones que se equivocaron con las decisiones antes referidas podemos concluir que no hemos tenido suerte con los ejemplos citados de izquierda caviar en Bogotá.

JAIME CASTRO

(Lea todas las columnas de Jaime Castro en EL TIEMPO aquí).

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