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Colcha de retazos

Colcha de retazos

Necesitamos una reforma político-institucional para superar las críticas situaciones que afrontamos.

06 de agosto 2021 , 08:30 p. m.

La Constitución del 91, producto de la participación y el consenso de las fuerzas políticas de la época, hizo valiosos aportes institucionales, sociales, económicos y políticos. Reconoció derechos y los hizo efectivos con las acciones de tutela y populares y la creación de la Corte Constitucional, que los ha garantizado.

Las funciones que otorgó a la junta directiva del Banco de la República han logrado que los índices de inflación sean ahora inferiores al diez por ciento. Autorizó una apertura económica que muchos hicieron suya, por ejemplo, con la privatización de los servicios públicos domiciliarios y la compra de parte del patrimonio estatal, y una apertura política que, sin embargo, no ha modernizado ni democratizado del todo la vida de nuestros partidos tradicionales y nuevos. Completó el programa de descentralización iniciado durante el gobierno Betancur.

Conviene decir, igualmente, que nos sacó del limbo institucional en que estábamos. Antes de que fuera promulgada, el sistema se había bloqueado y perdido capacidad para expresar las situaciones que debía tratar. Habían fracasado la pequeña constituyente de López Michelsen, la reforma de Turbay y el proyecto de Barco. Además, el Estatuto del 91 contiene el llamado acuerdo sobre lo fundamental, o sea, las reglas de juego para los actores de la vida pública, sin importar quiénes ostenten el poder. Por eso son válidos los elogios que ha merecido la carta del 91.

El análisis de este novedoso ordenamiento no puede hacerse sin tener en cuenta las decisiones que el Congreso, como cuerpo constituyente ordinario de la nación, ha tomado para reformarlo. Hasta el momento ha dictado 62 actos legislativos, más de dos al año, incluidos los que la Corte ha declarado inexequibles, y sin tener en cuenta las varias disposiciones transitorias que también ha expedido.

Debe decirse que el Congreso volvió una colcha de retazos la Constitución del 91. Entre las más de sesenta reformas que le ha hecho no hay un pensamiento rector, un hilo conductor, una idea clara sobre lo que debe ser el Estado. Cada día le agregará un retazo más porque los gobiernos, partidos y congresistas que tienen algún grado de audiencia promueven una o más reformas que, en la mayoría de los casos y hasta ahora, han sido innecesarias porque se ocupan de temas que hubieran podido tratarse por medio de leyes o actos administrativos.

Entre las más de sesenta reformas que le ha hecho
el Congreso a la Constitución del 91, no hay un pensamiento rector, un hilo conductor, una idea clara sobre lo que debe ser
el Estado

Por razones de fondo o de forma, el Congreso se equivocó, a veces de manera grave, en el ejercicio de sus atribuciones. Por eso la Corte ha declarado inexequibles seis actos legislativos y varios artículos, incisos y parágrafos. También le rompió vértebras a la Constitución del 91 y desmontó algunas de sus instituciones válidas.

A pesar de las numerosas decisiones que sobre reforma judicial y administración territorial ha tomado, estas siguen siendo asignaturas pendientes porque no se han solucionado sus problemas.

También decidió actuar a sabiendas de quiénes serían beneficiarios de sus decisiones o era fácil identificarlos. La Corte tuvo que recordar que era prohibido legislar con nombre propio y que no se podían dictar reglas para ser aplicadas a quienes, inclusive, fueron eximidos de las inhabilidades propias de los conflictos de intereses para que pudieran aprobar las normas que los beneficiaban.

Necesitamos una gran reforma político-institucional para superar las críticas y dramáticas situaciones que afrontamos. El debate que debemos adelantar con dicha finalidad definirá precisamente quién tiene que hacer esa gran reforma: el Congreso o la Asamblea Constituyente que se convoque con ese y otros propósitos. Sabemos con qué criterios y cómo actúan uno y otra. Los señores aspirantes presidenciales deberán contarnos qué piensan sobre un tema de tanta importancia para el futuro del país.

JAIME CASTRO

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