SOS por la humanidad

SOS por la humanidad

Tenemos que tomar conciencia acerca del futuro medioambiental del planeta.

05 de agosto 2019 , 07:12 p.m.

Muy sugerente la idea central de la subdirección de planeación del Área Metropolitana del Valle de Aburrá para impulsar la protección y cuidado ambientales entre la comunidad y las administraciones municipales que integran el territorio: “El futuro está en nuestras manos. Juntos debemos garantizar que nuestros nietos no tengan que preguntarnos por qué no hicimos lo correcto, y los dejamos sufrir las consecuencias”. Retoma la advertencia formulada en 2007 por Ban Ki-moon, entonces secretario general de las Naciones Unidas.

Se ha reiterado que el planeta atraviesa por una gravísima crisis y que, de continuar esta irresponsable explotación de los recursos naturales y el medioambiente, estaremos próximos a registrar la extinción total de las especies, incluida la humana. Más grave aún: en el mundo toma fuerza un discurso que niega el cambio climático, necedad liderada por Donald Trump y Bolsonaro en Brasil y seguida por otros mandatarios y líderes de ultraderecha, que al tiempo fomentan prácticas contra el medioambiente y por ende contra el planeta.

Naciones Unidas acaba de advertir que dentro de 31 años, es decir, en el 2050, la humanidad se enfrentará a un paisaje de pesadilla: los recursos naturales no pueden abastecer de alimentos a las especies; más del 90 por ciento de estas han desaparecido, se han derretido los glaciares, los niveles del mar —incontenibles— inundan parte de los países costeros; avanza la desertización de vastas extensiones del globo terráqueo… La sexta extinción masiva comenzó hace muchos años, pero se ha acelerado debido a la intensa intervención humana.

Un importante científico colombiano y profesor universitario afirma que la crisis ambiental nos demuestra que mientras mejor estamos los humanos, peor está la naturaleza; desde que evolucionamos hemos sido depredadores y extinguido múltiples especies en el mundo. Un ejemplo: el 90 por ciento de las abejas ya no existen, un fenómeno con consecuencias inimaginables en la producción de alimentos y por ende de plantas. Por igual, cucarrones, hormigas e insectos que son fundamentales para el mantenimiento de otras especies y de la misma humanidad: a diario desparecen 200 especies. Así que desde esta columna llamo a tomar mayor conciencia de lo que está sucediendo con nuestro planeta, con secuelas como el incremento de las enfermedades respiratorias y cancerígenas e incremento incesante del hambre entre inmensos sectores de la población.

Naciones Unidas acaba de advertir que dentro de 31 años, es decir, en el 2050, la humanidad se enfrentará a un paisaje de pesadilla

El plástico, el mercurio, el glifosato y otros muchos pesticidas y tóxicos utilizados en la agricultura y la minería están eliminando cientos de especies a diario, incluida la vida acuática. Existen islas de plástico en los mares que son devoradas por los peces, que a su vez son nuestro alimento: víctimas de nuestra propia medicina.

La sabiduría de la naturaleza es tan enorme que se sabe que los grandes depósitos de agua en el subsuelo se han convertido en grandes reservas para futuros impactos del agotamiento de este recurso, pero la utilización del ‘fracking’ para le extracción de petróleo y gas está contaminando en gran escala esta fortuna natural.

Pero todavía muchas empresas esgrimen un falso dilema: cumplir con las normas que buscan la protección de la naturaleza o promover el desarrollo y el empleo; como si se tratara de conceptos contradictorios. Es posible conjugar el desarrollo sostenible y la producción de riqueza con el cuidado del medioambiente, pero la ambición capitalista es ciega.

Por estas consideraciones vale la pena resaltar la gestión del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, de su director y del conjunto de administraciones locales, mesas ambientales y grupos de ciudadanos organizados, que alcanzaron el reto de sembrar un millón de árboles en el territorio. ¡Encomiable acierto!

Durante las sesiones de la asamblea constituyente de 1991, nuestro compañero Álvaro Gómez Hurtado nos comentaba que el problema del medioambiente es un tema transcendental, que requiere la toma de decisiones inmediatas, pero que habrá muchas tragedias antes de que tomemos razón de lo que ello significa.

Ahora bien, a la pléyade de candidatos a cargos de elección popular, hoy en campaña, se le debe exigir que programas y propuestas consulten la realidad de esta crisis medioambiental. Y tocará ignorar a los indiferentes.

Nota: en un próximo artículo compartiremos parte de los planteamientos del científico Juan Camilo Jaramillo sobre estos tópicos.

jaimefajardolandaeta@gmail.com

@JaimeFajardoLan

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