Corrupción: algo bueno está pasando

Corrupción: algo bueno está pasando

Por fin este asunto está tomando la importancia que se merece. La responsabilidad de los medios.

Por: J J Ocampo
18 de enero 2018 , 12:15 a.m.

Al disminuir en forma significativa las noticias de la violencia en el país, otros temas de alto interés ciudadano han venido ganando terreno en los espacios periodísticos y de opinión. Por ejemplo, el tema de la corrupción es hoy una franja muy destacada en noticieros y analizada en los programas de debate público.
Durante décadas la corrupción en Colombia estaba ahí, pero eran asuntos sobre los cuales se pasaba muy por encima y en la agenda nacional las prioridades informativas eran otras.

Pensar que la corrupción es un problema de hoy no corresponde a la realidad. Por fin este asunto está tomando la importancia que se merece y no lo digo por la forma como los medios están abordando los casos protagonizados por los corruptos; eso merece otra columna.

A la lucha contra la corrupción se le está dando la importancia necesaria porque la guerra con las Farc ya no es la excusa para pasar por encima estos temas. En el pasado, un escándalo de corrupción era relegado a un segundo plano por las noticias de masacres, secuestros, bombardeos, tomas a pueblos, torres derribadas, etcétera.

Y lo digo con conocimiento de causa. Muchas veces como reportero, cuando lograba investigar sobre casos de corrupción, no era tenido en cuenta o no se daba prioridad a la hora de la continuidad en el noticiero. ¡La preminencia era la guerra!

Ya no hay excusa. Además, y hay que decirlo con toda claridad, a la corrupción se le está dando la importancia que se merece porque hay unas cabezas en los organismos de control y fiscalización que están decididos a dar esa batalla.
Ojalá mantengan esa misma acción decidida con el pasar de los años y en los próximos gobiernos.

Y otro factor decisivo para que a la corrupción se le esté dando un cubrimiento privilegiado es porque hay un gobierno decidido a permitir que se destapen las ‘ollas podridas’. No he visto ni escuchado ninguna declaración del presidente descalificando un fallo judicial o poniendo en tela de juicio a magistrados, jueces o fiscales honestos por sus decisiones. Por el contrario, lo que se ha visto es a un mandatario reclamando contundencia y celeridad en las investigaciones.

Lo bueno de todo lo que está pasando es que cuando la corrupción tiene la importancia que se le está dando hoy, las personas (tanto del sector público como privado) tentadas o proclives a actos corruptos, lo piensan dos veces y esa es un arma efectiva que contribuye a combatir ese flagelo.

En el caso de los medios, hay que recordar que los periodistas no somos jueces para condenar. Tenemos sí la obligación de denunciar, pero con todo el rigor periodístico de una buena investigación que confronte fuentes y versiones, que tenga fundamentos fácticos y que no sea replicada a la ligera.

Lo peligroso hoy es que se está colocando en la picota a un funcionario por un chisme de pasillo o un dato en redes, haciendo eco público a falsas noticias fabricadas, o a hechos fuera de contexto, o a noticias que presumen que las personas son culpables muchas veces en forma injusta sin que la justicia lo haya determinado mediante veredicto después de un proceso judicial.

De los medios, y de su riguroso seguimiento a los temas, depende que todo lo que se está destapando tenga de verdad resultados serios y contundentes y no se vuelva un tema ‘paisaje’ que provoque efectos nocivos para la democracia por cuenta de una pérdida absoluta de la confianza en las instituciones. Por ejemplo, el hecho de que haya 4 o 5 magistrados con problemas de corrupción no significa que toda la Corte sea corrupta.

Las noticias deben tener rigor, contexto, mesura, equilibrio, neutralidad, múltiples fuentes legítimas y así contribuir a rescatar la credibilidad de los medios de comunicación y de las instituciones públicas y privadas
, desechando las mentiras emotivas, interesadas y nocivas. Con todo respeto no dejemos que las noticias falsas (‘fake news’) maten la verdad.

Por J.J. OCAMPO*
*Asesor de comunicaciones. Hoy en Presidencia de la República

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