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Anticiparse a la crisis, prepararse y responder

Anticiparse a la crisis, prepararse y responder

A propósito del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo.

27 de abril 2021 , 09:25 p. m.

Ningún sistema de gestión de seguridad y salud en el trabajo previó el impacto de la covid-19 en el mundo del trabajo. No estar preparados para enfrentar una enfermedad de tan acelerada propagación a nivel global, contar con poca información sobre cómo prevenirla y con escasas herramientas para mitigar sus efectos han traído como resultado un alto número de pérdida de vidas y de puestos de trabajo.

Con motivo de su centenario (2019), la OIT hizo un llamado a sus Estados miembros para considerar la seguridad y salud en el trabajo como un derecho fundamental de este. Asimismo, se dijo, era necesaria una labor más articulada entre las administraciones de trabajo y las entidades rectoras de salud pública, para reducir los efectos de la propagación de enfermedades contagiosas en el mundo del trabajo. Un año después, se declaró la pandemia de la covid-19.

En su más reciente informe mundial, ‘Invertir hoy en sistemas resilientes de seguridad y salud en el trabajo’ (2021), la OIT ha reconocido que “ante una emergencia de salud pública sin precedentes, los gobiernos se han visto obligados a tomar medidas rápidas para frenar la propagación del virus, adoptando nuevas normativas, gestionando la información sobre la pandemia y las medidas de protección, y organizando la adopción de medidas urgentes a través del diálogo social con empleadores y trabajadores”.

Y es que, si bien la crisis nos ha impactado a todos, hay sectores de la población que han sido especialmente afectados en cuanto a la pérdida de sus empleos. Un reciente estudio de la OIT sobre el impacto de la covid-19 en el empleo de las mujeres en Colombia da cuenta que en los primeros cinco meses de la pandemia se perdieron la misma cantidad de empleos, ocupados por mujeres, que habían sido creados en los últimos 5 años, y, a finales del 2020, el Dane informó que el desempleo de las mujeres superaba en mucho al de los hombres. Asimismo, los sectores que más fueron impactados por la pérdida de empleos ocupaban en su mayoría a la población joven.

Las medidas de reactivación económica para reconstruir mejor deben priorizar la inversión en los sectores de población más afectados, incluyendo a quienes se encuentran en la economía informal, pero también crear condiciones seguras y saludables en los puestos de trabajo, para que este no sea un vehículo de más contagios o, peor, que no sea a costa de una mayor pérdida en vidas.

Esta crisis ha puesto de manifiesto la necesidad de contar con sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo que sean sólidos y resilientes, con capacidad para hacer frente a futuras emergencias, asegurando entornos que cuiden la salud y la vida de los trabajadores, a la vez que apoyan la supervivencia y la continuidad de las empresas.

La OIT ha señalado en su Informe Mundial (2021) que los sistemas nacionales de seguridad y salud en el trabajo resilientes deben contar con marcos normativos y políticos nacionales adecuados, instituciones nacionales fortalecidas, servicios de salud en el trabajo accesibles para todos y todas; capacidad nacional para brindar información, asesoramiento y formación sobre SST a empleadores y trabajadores; los gobiernos deben recopilar datos y llevar a cabo investigaciones sobre SST, y se debe invertir para contar con sistemas de gestión en el ámbito empresarial, que puedan prevenir y responder a los riesgos de manera eficaz.

Como uno de los primeros pasos, los sistemas nacionales deben contar con datos e información, para conocer mejor el efecto de los riesgos en el trabajo, incluyendo –especialmente– los emergentes en el marco de esta pandemia, como los riesgos psicosociales y sus efectos en la salud mental. Esto permitirá orientar mejor las acciones que se realicen, medir el impacto y rendir cuenta de las inversiones que se hacen a nivel nacional y en las empresas.

Asimismo, es necesario fortalecer la cooperación en el lugar de trabajo, a través de comités paritarios, para ayudar a identificar los riesgos, definir un sistema de gestión para la prevención y mitigación de sus efectos, medir el impacto de la inversión y ajustar la planificación, sobre la base de los aprendizajes que nos permitan responder mejor y prepararnos para lo que debamos enfrentar en el futuro.

Las Normas Internacionales del Trabajo de la OIT brindan una orientación a los países sobre cómo fortalecer su capacidad para anticiparse a la crisis, prepararse adecuadamente y responder de manera correcta. El diálogo social entre empleadores, trabajadores y Gobierno ha probado ser una herramienta útil para contar con sistemas de gestión adecuados, que han permitido a las empresas seguir desarrollando sus actividades, protegiendo la salud y la vida de sus trabajadores.

Italo Cardona
Coordinador de País de la Oficina de la OIT para los Países Andinos en Colombia.

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