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Nuevos riesgos y miedos

Nuevos riesgos y miedos

El miedo a ser “contagiado” ya comienza a producir hechos de peligrosa estigmatización y violencia.

10 de mayo 2020 , 10:02 p. m.

Mientras el aislamiento social, en medio de la pandemia de covid-19, ha producido una recuperación del medioambiente, en materia de seguridad ciudadana algunos delitos han disminuido, otros comienzan a sobresalir y aparecen riesgos que están siendo atendidos en Bogotá con planes especiales.

En la ciudad, hasta el 19 de marzo, antes del simulacro y de la cuarentena, los hurtos y lesiones venían bajando, después de dos años de continuo crecimiento, y los homicidios reportaban un aumento en el mes de febrero, el cual se profundizó con los 23 muertos en la cárcel Modelo, el 21 de marzo. Cabe anotar que durante esta cuarentena se profundizó la tendencia a la baja de los hurtos y lesiones y se recuperó la baja en los homicidios, en gran medida por el aislamiento social y la disminución de los riesgos de ser víctima de estos delitos.

Sin embargo, se han incrementado otros delitos que vienen siendo atendidos, como las estafas o robos por medios electrónicos, los préstamos ilegales y violentos denominados ‘gota a gota’ y la distribución de drogas ilícitas a domicilio, que ponen en grave riesgo a quienes solicitan este servicio, en la medida en que los delincuentes más fácilmente someten a la víctima a este vicio, pues saben dónde vive, con qué bienes puede pagar, lo pueden extorsionar y ponen en grave riesgo a sus familias y vecinos. En el caso de la violencia intrafamiliar y en contra de las mujeres, antes que incrementarse, se ha hecho evidente la gravedad de este problema y se fortalecen nuevas formas de atención.

Con el aislamiento se identificaron otros riesgos para los cuales se diseñaron planes especiales para abordarlos, que incluyen medidas de seguridad, como es el caso del abastecimiento de alimentos en centrales de abastos, grandes superficies, supermercados y tiendas, distribución de mercados y bonos a las personas más necesitadas, seguridad a personal e instalaciones del sector salud, atención a la protesta social y a poblaciones vulnerables como habitantes de calle, recicladores, víctimas de la violencia, migrantes, personas que prestan servicios sexuales pagos, entre otros.

Adicional a lo anterior, hay que sumar el grave hacinamiento de las cárceles nacionales, estaciones y URI que pone en grave riesgo a más de 15.000 personas privadas de la libertad y en general la seguridad ciudadana, problema que persiste desde hace varios años sin que los distintos gobiernos –nacional y local– hayan hecho algo para solucionarlo. En este campo, desde el año pasado, el Distrito ha hecho varias propuestas, sin obtener una respuesta que busque una salida a esta problemática por parte de las instituciones del orden nacional. Vamos a insistir con nuestras propuestas para solucionar este grave problema.

Hoy, además del miedo a ser víctima de los delitos como el hurto, las lesiones, el homicidio, entre los más sobresalientes, aparece el temor a ser “contagiado” por el covid-19, lo que produce también miedo al contacto o cercanía con los otros, situación que ya comienza a producir hechos de peligrosa estigmatización y violencia hacia algunas poblaciones, riesgos que podrían generalizarse. La ciudadanía tiene que ser consciente de que el mal está entre nosotros, y este sí no discrimina. Aparte de cuidarse, debemos ser tolerantes.

Frente a esta situación, no basta con el trabajo de la policía y la justicia en los espacios públicos y privados; es necesario contar con más servidores públicos, como mediadores, inspectores, comisarios y gestores de convivencia, que regulen las relaciones en estos espacios. Muchos de estos servidores públicos ya no podrán sentarse a esperar en sus despachos a que los ciudadanos vayan a exponerles sus problemas, con un horario determinado, sino que tendrán que salir a atenderlos y solucionarlos en los espacios públicos, en los hogares e, inclusive, en los entornos educativos y laborales, un trabajo de mediación ciudadana para que el miedo al contacto no termine en violencia. Todo esto con amplia participación ciudadana.

HUGO ACERO VELÁSQUEZ
Secretario de Seguridad y Convivencia de Bogotá

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