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Se inició la reforma de la Policía

Se inició la reforma de la Policía

Debe ser integral, civilista y contar con la férrea voluntad política de implementarla efectivamente

11 de junio 2021 , 09:25 p. m.

Con la presentación, por el Gobierno Nacional, de las bases para la reforma de la Policía se da inició a la discusión pública sobre uno de los temas que seguro estarán en la agenda de negociación del paro nacional: la reforma de la Policía Nacional.

Serán varios los puntos centrales de esta discusión: uno, sobre si la Policía debe o no salir del Ministerio de Defensa. Para el Gobierno debe permanecer en este ministerio, que será modernizado, y con la creación de un viceministerio de Seguridad Ciudadana. Para otros sectores debe pasar al Ministerio del Interior, donde puede existir un riesgo alto de politización en el manejo de la Policía. Hay otras alternativas, como la creación de un Ministerio de Seguridad Ciudadana, sin que sea un ministerio de la Policía o que sea parte del Ministerio de Justicia, con unidad de materia en lo que hace a la política criminal e integralidad de seguridad y justicia. Todas las propuestas deben garantizar la naturaleza civil, o civilista de la Policía.

Otro tema tiene que ver con el fortalecimiento del control interno y externo de la Policía para investigar y sancionar los hechos de violación de los DD. HH., corrupción, indisciplina y hacer seguimiento de peticiones, quejas, reclamos y denuncias, el cual debe permitir el seguimiento de los trámites y decisiones mediante un sistema de información de amplia consulta ciudadana que se articule con la necesaria rendición social de cuentas. El dilema en este caso es si el control es interno o externo a la institución o podría ser mixto con un auditor externo a la Inspección General, la cual debe fortalecerse y tener mayor autonomía e independencia frente a la Dirección de la Policía.

La reforma debe fortalecer los procesos de selección y capacitación de los policías. Todo esto acompañado del mejoramiento del bienestar de los policías y sus familias.

Así mismo, la reforma de la Policía debe ponerse a tono con la puesta en marcha del Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, que implantó un nuevo paradigma en la gestión de la seguridad ciudadana. Este instrumento normativo ofrece mecanismos para aterrizar a la Policía en su carácter eminentemente civil y protector de los derechos humanos y de la seguridad ciudadana en el marco de la Constitución. Sin embargo, en estos años en que el Código se ha puesto en marcha se ha hecho evidente la necesidad de reformarlo en asuntos puntuales en orden a garantizar su correcta aplicación por las diferentes autoridades. Estas dos reformas, que son fundamentales, deben realizarse de manera paralela.

La reforma debe fortalecer los procesos de selección y capacitación de los policías, pues, en la primera década de este siglo y por el afán de incorporar a nuevo personal a la Policía, se redujeron los tiempos de formación de quienes se integran a la institución. Los miembros de la Policía deben recibir entrenamiento constante y de calidad en procedimientos, mediación, derechos humanos y en gestión de la conflictividad social para reducir las externalidades negativas de sus actuaciones. Todo esto acompañado del mejoramiento del bienestar de los policías y sus familias.

La ciudadanía debe poder volver a confiar en la Policía. Para esto, la reforma debe hacerse con una amplia participación ciudadana, de los alcaldes y gobernadores. Además, la reforma debe contemplar veeduría ciudadana y de los mandatarios locales sobre el funcionamiento y la operatividad de la Policía. Esto determinará un nuevo esquema de relacionamiento con la institución policial, tanto desde la discusión de la reforma como en su implementación.

Finalmente, la reforma debe hacerse con la Policía, partiendo del reconocimiento de la capacidad de cambio que esta institución ha demostrado históricamente, así como en el entendido de que lo requerido por la sociedad colombiana del posconflicto es una institución que proteja las libertades ciudadanas, garantice la paz social y persiga contundentemente el delito. La reforma debe ser integral, civilista y estar principalmente acompañada de la férrea voluntad política de implementarla efectivamente.

Hugo Acero Velásquez
Secretario de Seguridad de Bogotá

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