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El Chocó necesita más conciencia a la hora de elegir

El Chocó necesita más conciencia a la hora de elegir

Existe una élite en el departamento que se ha encargado por décadas de mantener su maquinaria.

20 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

La ley del "vivo vive del bobo" pareciera ser lo que más aplica el Chocó. Lo digo porque cada que la pequeña “élite política” y los adinerados del departamento pueden, se aprovechan de su poder y audacia para mentir y desvergonzadamente enredan lo que tengan que enredar con retórica vieja y falsa, tráfico de influencias, amiguismo, partidismo o intimidación y logran apoderarse de todo lo que puedan. Allí entran por ejemplo los recursos del PAE, de infraestructura, de políticas de inversión social y un sinnúmero de otros dineros del erario público que engordan los bolsillos de pocos y ponen a pasar trabajo a muchos. Es decir, el bienestar de esos pocos y de los suyos va primero que el del resto de la región.

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En el Chocó todos sabemos que muchos de sus habitantes nacen y mueren pobres, esto no es nada nuevo. Tampoco es desconocido que son generaciones enteras que no tienen cómo cambiar ni su presente ni su futuro. Es que en esta región pareciera que no hay forma de que ni las estructuras sociopolíticas, ni mentales hicieran posible un mejoramiento en la calidad de vida de muchos.

Honestamente son muchas las causas que contribuyen a este estancamiento, pero algo que es inequívoco es que existe una pequeña "élite" en el departamento que se ha encargado por décadas de mantener su maquinaria sofisticada y bien afinada para apoderarse prácticamente de todos los recursos económicos que entran al departamento.

Tampoco para nadie es un secreto que desde algunas entidades locales se orquestan robos y extorsiones por parte de empleados de las mismas. Desde hace tiempo hacen parte del sistema los cobros de altos porcentajes en oficinas de las alcaldías municipales, de la gobernación y otras entidades para poder dar viabilidad, por ejemplo, a cuentas, proyectos o certificados.

Esta situación la conocemos todos, incluidos los entes de control del departamento. Pero nadie dice ni hace nada o por temor a oponerse y que se le pase una “factura alta” y se le bloqueen los procesos o a perder un porcentaje del negocio ¡Qué sistema tan despiadado, perverso y podrido!

Ciertamente, este disfuncional sistema, no es nada único y exclusivo del departamento del Chocó. Es más, es repetitivo en todo el territorio nacional. Obviamente se da en diferentes niveles de descaro, pero debo reconocer que esto es un grave problema de corrupción que es muy cuestionable y frustrante.

La verdad es que el grado de frustración de muchos chocoanos es alto, principalmente cuando se vuelve visible cómo algunos entes de control del departamento se alían y “tranzan” con muchos políticos de turno y con otras autoridades, resultando imposible que a las demandas o reclamaciones impuestas por algunos ciudadanos indignados se les presten atención, así como que muchos procesos que realmente representarían algo positivo para el bienestar de la región se dilaten y nunca pase nada.

Nadie dice ni hace nada o por temor a oponerse y que se le pase una “factura alta” y se le bloqueen los procesos o a perder un porcentaje del negocio ¡Qué sistema tan despiadado, perverso y podrido!

Otro punto que considero necesario tocar en esta columna es la inseguridad y el orden público en el departamento del Chocó. Este es un problema insuperable que aterroriza a sus habitantes. La ciudad que más afectada se ha visto últimamente es Quibdó y los intentos para mitigar este problema son muy por debajo de lo esperado. ¿Tienen la policía, el alcalde y sus secretarios de gobierno realmente capacidad para controlar este flagelo? O se trata de desinterés… Este es un enigma. Se especula y se desconfía mucho en la ciudad de las competencias de los mencionados, pero lo que sí se percibe es que los delincuentes y grupos al margen de la ley se empoderan cada día más.

Ahora, las cifras no mienten. Ya van 123 asesinatos en lo que va corrido del año en la capital del departamento, jóvenes en su gran mayoría... algo realmente atroz y jamás antes visto. Pero el silencio del alcalde y del gobernador es monumental.

Por esta razón me motivé a escribir y publicar –el 21 de septiembre del presente año– una carta abierta al presidente Iván Duque para “suplicar” al Gobierno que mire al Chocó y a su capital por la crisis tan brava que se está viviendo. Esa carta no exonera para nada a los mandatarios actuales ni a los políticos, cuerpos policiales y mucho menos a los entes de control de la región de su incapacidad de parar esta barbarie, tomar el control en la región y ejecutar acciones para salir de esta crisis; pero hace énfasis en que el presidente Duque nos dé una mano.

Por eso mi reflexión personal apunta a que si los habitantes del Chocó queremos cambiar nuestro futuro con oportunidades para todos y alcanzar una mínima dosis de estabilidad socioeconómica, no solo para sobrevivir sino para vivir mejor, debemos cambiar el “chip” y pensar en qué es lo que podemos hacer nosotros mismos para sacar a ese hermoso departamento adelante. Debemos concientizarnos a la hora de elegir mandatarios en la región, debemos recordar que los políticos y más en estas épocas de campaña electoral prometen el cielo y la tierra y después se olvidan de sus promesas.

Algo que además considero sano y constructivo es hacer el ejercicio de pensar si existen figuras nuevas con propuestas oxigenadas, modernas y contextualizadas para las necesidades de la región.

¿Por qué no pensar si existen aspirantes con una trayectoria política limpia, sin cuestionamientos, sin “rabo de paja”? Se me ocurre pensar que probablemente es a ellos los que se deben apoyar y desligarnos así de apasionamientos políticos, para que nosotros mismos tomemos la responsabilidad de nuestro departamento y logremos cambiar este rumbo desalentador, entristecedor y agobiante que nos está afectando a todos.

Así, invito a todos los que van a votar en las elecciones del 2022 a que lo hagan con conciencia, no con hambre, ni ambición, ni apasionamiento político, porque de nuestras elecciones conscientes depende el nuevo rumbo del Chocó.

HAIDY SÁNCHEZ MATTSSON

(Lea todas las columnas de Haidy Sánchez Mattsson en EL TIEMPO, aquí)

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