¡Linchen a Wasserman!

¡Linchen a Wasserman!

Insultar a quienes se permiten pensar es el camino sin retorno de una sociedad hacia el abismo.

01 de abril 2019 , 12:30 a.m.

En el siglo XV, cuando Johannes Gutenberg se untó de tinta y nos embadurnó para siempre con palabras, confirmamos que la lectura de un libro podía cambiarlo todo. Cuatrocientos años antes, Bi Sheng había inventado la imprenta de tipos móviles, pero el adminículo difícilmente pudo superar las fronteras de China, y Gutenberg se hizo histórico padre sin serlo. El mundo en que vivía el orfebre de Maguncia tenía 450 millones de almas, y vastas zonas apenas se reponían de la peste bubónica. Años en los que había más gente que libros.

Google, que es para buena parte de la humanidad lo que fue la Biblia en tiempos de Gutenberg, estimó hace una década que el número de libros ascendía a 1’864.880 (¡qué precisión!). Vonne Lara agregó a esa cifra el cálculo, según la Unesco, de que anualmente se publican 2,2 millones de títulos, con lo que tendríamos 151 millones. Multiplique usted por las unidades impresas, y los números serían inimaginables.

El estimado de lectores es complejo, porque la población mundial, de 7.500 millones, incluye 800 millones de analfabetas, así que hablaríamos de 6.700 millones (¿cuántos leen libros?). Podemos decir que 2.300 millones ‘leen’ Facebook, mil ‘leen’ Instagram y 326 ‘leen’ Twitter. Gutenberg, que fue de rudo carácter, convirtió caracteres en tipos y difundió el saber. Ahora, 140 caracteres son fundamentales para millones de personas que consideran los libros físicos adorno en las salas de sus abuelos; porcelanas de papel. Gran ironía: los tipos de Bi Sheng eran de porcelana.

Las redes son los nuevos libros. Se convirtieron en fuente de información y opinión, y se les cree con devoción, por majadero que sea lo que sugieran. Nos indican a quién hay que enaltecer y quién debe ser llevado a la hoguera. Especial atención, a propósito, merece el proceso de juicio público y lapidación al que ha sido sometido el profesor Moisés Wasserman.

Wasserman comenzó a experimentar una fenomenal paliza virtual después de un trino suyo acerca del caso de la magistrada Margarita Lombana. Como se sabe, es la investigadora de Álvaro Uribe que no incluyó en su experiencia laboral la mención de trabajo por tres meses con un abogado del hoy senador (lo contó Daniel Coronell en su reveladora columna ‘La calladita’).

Pensar es un delito castigado sin atenuantes por la dura legislación penal de internet

Tuvo Wasserman la sinceridad suficiente para decir que no le parecía tan grave la omisión de Lombana y, horas después, terminó comentando que había recibido una buena cantidad de trinos de gente indignada “porque digo mi opinión y no repito la de ellos. Recomendaría a quien solo quiera leer tuits inteligentes que se limite a leerse a sí mismo. Así va sobre seguro”.

Enfrentó una embestida que se reserva para quienes protagonizan la intrepidez de exhibir criterios propios. Pensar es un delito castigado sin atenuantes por la dura legislación penal de internet. Se sabe que las redes son hordas donde la gente ‘piensa’ haciendo un RT (reenvío de textos ajenos) y ‘razona’ usando un numeral para pronunciarse de manera uniforme.

Fresca está todavía la tinta de la columna de EL TIEMPO en que Wasserman advertía sobre los riesgos de la polarización que campea en el mundo virtual, y sostenía que “toda idea debe ser controvertible, pero las personas deben ser respetadas. Pareciera que en nuestra cultura ciudadana local no hay mucho espacio para un lenguaje conciliador”.

¿Cultura ciudadana local? Difícil entender el concepto en este país de cretinismo e insolencia. Solo diré que estoy de acuerdo con Moisés Wasserman, incluso cuando no estoy de acuerdo con él.

* * * *

Grima. Entendemos que el Presidente puede decidir dónde quiere ir y con quién quiere o no conversar. Pero, al paso que esto sucede, debe mantener el orden público, que nos concierne a todos y evita que el país se paralice o entre en caos.

GUSTAVO GÓMEZ CÓRDOBA

Sal de la rutina

Más de Gustavo Gómez Córdoba

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.