'Medida': los hábitos que posponen el alzhéimer

'Medida': los hábitos que posponen el alzhéimer

Está comprobado que el ejercicio reduce la inflamación neuronal y fortalece la memoria.

22 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

Hace veinticinco siglos, el Buda nos legó un camino de ocho hábitos para eliminar el sufrimiento –la ansiedad y el estrés del mundo moderno–. Ahora, en el siglo XXI, Rudolph Tanzi, neurobiólogo de la Universidad de Harvard, ha identificado seis hábitos que posponen, o quizás evitan por completo, el ‘sufrimiento’ del alzhéimer.

¿Por qué mezclar la India antigua con el Harvard moderno? El camino del Buda fue fruto de la ‘disciplinada’ autoobservación de su autor; la propuesta del doctor Tanzi es fruto de una ‘disciplinada’ investigación para también combatir otro doloroso sufrimiento.

'Medida', en el sentido de precaución (como cuando adoptamos ‘medidas’ para prevenir algo), es la sigla, sugerida por este columnista para el idioma español, de los hábitos o factores que favorecen la salud mental. ‘Shield’, cuya traducción es ‘escudo’ o ‘protección’, es la sigla original en inglés, creada por el doctor Tanzi.

Según el reconocido investigador, la raíz del alzhéimer se encuentra en la inflamación de los tejidos cerebrales; los seis hábitos propuestos deben reducir tal inflamación y, en consecuencia, fortalecer nuestro ‘computador mental’.

Medida proviene de las iniciales en las descripciones de los seis factores:

Manejo de la ansiedad y el estrés.
Ejercicio físico.
Descanso corporal.
Interacción social.
Dieta mediterránea y
Aprendizaje continuo.

Poco hay nuevo alrededor de los beneficios individuales de cada uno de estos hábitos, excepto la sinergia que ofrece su práctica, consolidada como un todo.

Según el investigador, la raíz del alzhéimer se encuentra en la inflamación de los tejidos cerebrales; los seis hábitos propuestos deben reducir tal inflamación.

Sin seguir la secuencia de 'Medida', miremos las recomendaciones del doctor Tanzi, comenzando con el manejo de la ansiedad y el estrés, y el aprendizaje continuo. La efectividad de la meditación de atención total en el control del ‘sufrimiento budista’ ha sido verificada por numerosos estudios; basta con ‘googlear’ estrés y meditación para encontrar centenares de referencias. Aquí coinciden el sabio de la India y el doctor de Harvard.

Mientras la meditación para manejar la ansiedad y el estrés implica quietud mental, el aprendizaje continuo demanda esfuerzo y actividad cerebral intensos. Por cada cosa nueva que estudiamos y asimilamos, sea física o mental, generamos millones de nuevas conexiones neuronales. Ejercitar las neuronas es como ‘expandir’ el cerebro sin necesidad de agrandar el cráneo.

En la siguiente pareja de factores –ejercicio físico y descanso corporal– también existe contraposición. El ejercicio involucra movimiento físico vigoroso; el descanso requiere quietud. Está comprobado que el ejercicio reduce la inflamación neuronal y fortalece tanto la memoria como las habilidades intelectuales. El esfuerzo físico, sean aeróbicos, trote o caminadas, ha de ser exigente y repetirse varias veces por semana, ojalá a diario.

El descanso corporal genuino requiere dormir bien y excluye, por supuesto, la televisión y el sofá. ¿Cuántas horas diarias? La recomendación estándar es siete; el doctor Tanzi prescribe ocho. Cuando nos quedamos cortos, agrega, debemos completar la ‘cuota’ con siestas. Obviamente, ejercicio y sueño son hábitos complementarios: El cansancio resultante del primero hace más profundo el segundo. La importancia del sueño, todos lo sabemos, se nos vuelve manifiesta después de una mala noche.

Los dos puntos restantes no son ni contrapuestos ni paralelos. El quinto es la interacción social, cuya ausencia hemos todos sufrido en nuestros días de soledad. El aislamiento genera sufrimiento y es factor de riesgo para el alzhéimer. Su opuesto, el contacto continuado con familiares y amigos aparece en todas las listas de hábitos saludables.

El sexto y último factor es la dieta mediterránea que reduce el riesgo de problemas con la memoria en los adultos mayores. Esta dieta, un modelo nutricional estrechamente relacionado con el estilo de vida de las culturas mediterráneas, tiene una versión denominada 'Mind'.

'Mind', además de los alimentos recomendados para el cerebro (verduras, nueces, frijoles, granos integrales, mariscos, pollo, aceite de oliva…), incluye el vino rojo, ¡qué noticia!, proveedor de resveratrol, un compuesto excelente para la circulación sanguínea. El Buda, por su parte, prohíbe el vino, al igual que cualquier otra sustancia que contenga estimulantes.

No obstante su respeto por el Sabio de la India, este columnista se inclina por la versión Mind de la dieta mediterránea. La combinación parece ideal: El vino rojo refuerza la salud del corazón… y todos los demás ingredientes de Mind con las otras cinco Medidas se encargarán de espantarnos el alzhéimer. ¡Cerebro sano y corazón contento! ¿Qué mejor dúo para nuestros últimos años?

GUSTAVO ESTRADA
* Autor de ‘Armonía interior: El camino hacia la atención total’

Columnistas

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