Las dos formas de soledad

Las dos formas de soledad

La ciencia ya sabe que ambas soledades, la externa y la interna, afectan por igual a la salud.

22 de mayo 2020 , 06:58 p.m.

Mis profesores de español en bachillerato solían repetir que nuestro idioma dizque era riquísimo por su número de expresiones; hoy pienso que estaban equivocados… El español es más bien ‘pobretón’ en esta medición. Mientras que el italiano utiliza unas 260.000 palabras; el japonés, medio millón; el inglés, entre 172.000 (las entradas del diccionario de Oxford) y 900.000 (es el idioma oficial de 57 entidades territoriales)… la biblia de la Real Academia Española contiene apenas unos 90.000 vocablos.

En los diccionarios bilingües, la parte del español al otro idioma es siempre la más delgada, indicación esta de que la otra lengua usa más términos. ¿Serán más precisos los idiomas con más vocablos? El sentido común lleva a pensar que sí. Para ‘soledad’ —tema de moda en estos días pandémicos— hay en inglés dos términos diferentes, con significados complementarios. Veámoslos.

En la lengua de Shakespeare hay soledades ‘externas’, que vienen desde afuera, causadas por acontecimientos inevitables, sobre los cuales no tenemos control. Las pérdidas de seres queridos, las rupturas amorosas, los aislamientos por cualquier causa… suelen conducir a soledades indeseadas, comúnmente temporales. Esta ‘soledad’ se denomina 'solitude'.

Existen también soledades ‘internas’ —desde adentro—, y que, por ello mismo, podríamos ‘en teoría’ manejar mejor pues surgen en nuestra mente. Las soledades internas son tan serias, sobre todo cuando les damos rienda suelta al pesimismo y a los pensamientos negativos, que llegan a considerarse como amenazas para la salud, similares en riesgo a la obesidad o al hábito de fumar moderadamente. Esta otra forma de soledad es 'loneliness' en inglés.

La ciencia ya sabe que ambas soledades, la ‘externa’ y la ‘interna’, afectan por igual a la salud física y a la salud mental. La soledad externa, menos duradera y grave, casi siempre precede a la interna, que tiende a ser permanente. Por estas razones, dice la revista 'The Economist', le ha aparecido un reto mayor a la ciencia médica: ¿cómo evitar que la 'solitude' se convierta en 'loneliness'?

El aislamiento forzoso que ahora está arrinconando en ‘soledades externas’ a muchísima gente por todo el planeta ha despertado una preocupación médica universal alrededor del tema.

La identificación de formas prácticas para evitar que estos aislamientos —‘visibles’ y temporales— se conviertan en soledades ‘internas’ e ‘invisibles’ es un reto social apremiante. El doctor Steven Cole de la Universidad de California, en asocio con el doctor John Cacioppo de la Universidad de Chicago, liderando ambos un grupo de psicólogos, neurocientíficos e inmunólogos, han tomado cartas en el asunto desde hace ya cinco años. ¿Cómo afecta la soledad nuestro organismo?

Para cumplir su objetivo, el equipo analizó y comparó la sangre de personas ‘sociables y abiertas’ con la sangre de personas ‘retraídas y cerradas’ con manifestaciones claras de soledad, y encontró diferencias evidentes en algunas células inmunitarias. Con estas mediciones, los científicos esperan comprender la fisiología del cambio para probar y analizar aproximaciones que puedan controlarlo.

El tema está ‘caliente’ y abundan las recomendaciones de sentido común para prevenir y manejar la soledad interna, sobre todo por quienes tienen resistencia hacia los psicólogos, antes de que su situación se torne crítica. Las sugerencias abundan: dedicar más tiempo a los amigos que ya tenemos (los teléfonos sirven e internet ayuda); conversar algunas frases, siempre que sea posible, en las interacciones casuales (como cuando compramos algo) o efectuar con frecuencia pequeños actos de amabilidad.

Las traducciones de un idioma a otro siempre pueden complicarse y la claridad de los términos es vital. Nuestra soledad, ya lo mencionamos, se traduce al inglés de dos formas: 'loneliness', la tristeza de estar solo, y 'solitude', la carencia de amigos o allegados. Esta anglodiferencia podría ayudar a los solitarios hispanoparlantes en la compresión de su situación.

Para cerrar el tema, el hecho de que el título en inglés de 'Cien años de soledad', la novela magna de Gabriel García Márquez, sea 'One Hundred Years of Solitude', en vez de 'One Hundred Years of loneliness', puede también contribuir a la distinción, para nosotros los hispanoparlantes, entre nuestras soledades serias, que merecen atención, y las que son insignificantes.

Gustavo Estrada
Autor de 'Hacia el Buda desde Occidente y Armonía interior'
@gustrada1

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