¿Genera cambios sociales la meditación?

¿Genera cambios sociales la meditación?

Si se practicara con la dedicación adecuada, habría un impacto positivo en el comportamiento social.

21 de junio 2019 , 07:10 p.m.

Según Maharishi Mahesh Yogi (1918-2008), el gurú hindú que desarrolló la meditación trascendental, cuando alrededor del uno por ciento de la población de una cierta área geográfica practica su técnica, se genera un efecto social que reduciría la criminalidad en el lugar. Una docena de estudios, efectuados todos el siglo pasado, algunos cuestionables o cuestionados, respaldarían tal conclusión.

La meditación de atención total, propuesta por el Buda y de ‘moda’ en el tercer milenio, es una práctica cuyos beneficios a nivel individual son reconocidos. ¿Existen investigaciones similares sobre sus efectos en núcleos urbanos? Negativo. ¿Tendría impacto social la eventual masificación de esta técnica? Probablemente sí. Sin embargo, los centros de Meditación Vipassana, una organización sin ánimo de lucro, no están interesados en estos ni en otros estudios. La meditación de atención total es un ‘proceso’ personal, no un ‘proyecto’ social.

La meditación de atención total, que nada tiene que ver con religiones, sectas políticas o servicios para mercadear, disminuye el egoísmo y favorece el desapego. Los meditadores constantes, eventualmente y sin buscarlo, eliminarán de su vida el sufrimiento emocional. Y millones de practicantes disciplinados, dispersos por el planeta, por supuesto que contribuirán, sin proponérselo, a la reducción de la violencia y al entusiasmo de los nuevos aprendices.

Los meditadores constantes, eventualmente y sin buscarlo, eliminarán de su vida el sufrimiento emocional

Este columnista ha desarrollado y documentado una hipótesis, según la cual la meditación de atención total es un ejercicio superintenso de los circuitos inhibitorios de nuestro sistema nervioso. Los circuitos inhibitorios son los que nos ordenan, a manera de ejemplo, ‘no coma más que ya está lleno’ o ‘no se tome otra copa que se va a emborrachar’. Cuando ignoramos a toda hora tales instrucciones, pues… nos engordamos, nos convertimos en alcohólicos… Y sufrimos.

Hace algún tiempo quise validar mi hipótesis con voluntarios de un Centro Vipassana de Estados Unidos. Su maestro-director, sin embargo, rechazó mi propuesta pues “la atención total es una experiencia individual diferente para cada practicante”. Según él, “una técnica de meditación es ‘cierta’ para un aprendiz solo cuando le funciona. En caso contrario, es cuestionable”.

La primera verdad noble del Buda, la verdad del sufrimiento, es real para cada individuo, y de ‘su’ sufrimiento solo él o ella puede ocuparse. El ser humano es el único animal que tiene consciencia de su temporalidad. ‘Mi’ universo —el suyo, el de cada persona, el universo del cual somos testigos— comienza cuando adquirimos consciencia (no cuando nacemos) y termina cuando la perdemos (quizás antes de morir). Es en este, mi ‘universo temporal’, y durante esta, mi única encarnación, que el Buda espera que cada cual ‘disuelva’ su propio sufrimiento.

Si la meditación de atención fuera practicada por muchísimas personas, con la dedicación adecuada (5-7 días por semana, 1-2 veces por día, 45-60 minutos en cada sesión), habría impacto positivo notorio en el comportamiento social.

Aunque estas dedicaciones de tiempo son muy exigentes, son realizables. Las enseñanzas del Buda no son religiosas ni sectarias ni demandan afiliaciones. Es imposible convencer a alguien para que ‘doctrinariamente’ se afilie a las Enseñanzas.

Es pues razonable pensar que en un territorio donde muchos de sus habitantes fueran meditadores ‘silenciosos’, predominaría la armonía social; esta sería, sin embargo, la sumatoria de armonías individuales, y es así, de persona a persona, que la atención total habrá de propagarse hacia el futuro. La realidad muestra que cada individuo experimenta y aprende más por sí mismo que por lo que digan los libros, lo que pregonen los ‘maestros’, lo que promueva la publicidad o lo que indiquen las encuestas de satisfacción.

Las transformaciones, cuando son promovidas por líderes sociales o empresariales, formando parte de ‘planes maestros’, suelen implementarse de arriba hacia abajo, ‘top down’, y sus resultados se materializan en años. La meditación de atención total se ha extendido de manera considerable en el siglo XXI, pero su divulgación ha sido más ‘bottom up’, de abajo hacia arriba, u horizontalmente, de boca en boca.

La meditación de atención total abre espacio a evoluciones individuales importantes que, por supuesto, deben favorecer la armonía social. Pero no es parte de ninguna doctrina y su propagación no requiere de promociones políticas ni de sectas religiosas ni, menos aún, de técnicas de mercadeo.

* Autor de ‘Hacia el Buda desde Occidente’

@gustrada1

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