¿Están disminuyendo los suicidios?

¿Están disminuyendo los suicidios?

Alrededor de ochocientas mil personas, a nivel mundial, acabaron con su vida en el año 2020.

26 de enero 2021 , 09:25 p. m.

Las estadísticas reflejan que el índice global de muertes por suicidio se encuentra a la baja y, entre los años 2008 y 2019, se redujo en más de un punto por cada cien mil habitantes. Las tendencias favorables, como esta, siempre son bienvenidas. Cada que alguien acaba con su existencia, cunden el dolor y la tristeza entre sus seres queridos. Y, no obstante los progresos en la dirección positiva, alrededor de ochocientas mil personas, a nivel mundial, acabaron con su vida en el año 2020.

Cuando décadas atrás llegué a Suecia para un posgrado, me extrañaba sobremanera que ese país, tan socialmente avanzado, pudiera tener, de acuerdo con las generalizaciones de entonces, la mayor tasa de suicidios del planeta. Muy pronto mis amigos suecos me aclararon el origen de tal desinformación. El error provino de una rabieta del general Eisenhower cuando, durante su presidencia de los Estados Unidos a mediados del siglo XX, el gobierno sueco se negó a apoyarlo en alguna propuesta; él, en su enojo, les atribuyó entonces ese fatídico primer puesto… A los medios les gustó la noticia y la difundieron como un hecho.

Los nórdicos, amantes, eso sí, de las cifras precisas, y carentes de prejuicios sociales o religiosos, enfatizaron que en tan fatídico escalafón mundial su país ocupaba, en realidad, un muy alto octavo lugar del trágico escalafón… Pero que, en otras culturas, los datos de suicidios eran demasiado imprecisos… En unos países por razones religiosas, en otros para esconder crímenes políticos reales. “El suicidio de un campesino colombiano en una región alejada, probablemente, no figura en las cifras”, agregaron.

Aunque la historia escrita de la humanidad, comenzó hace seis milenios en Sumeria, al norte de la actual península arábiga, las primeras referencias registradas de suicidios no aparecen sino dos milenios después, ya durante el Egipto faraónico... No existe rastro alguno alrededor de quién pudo haber sido el primer desesperado. Por otra parte, y aunque se han identificado suicidios en otras especies, tan nefasta decisión consciente parece ser una peculiaridad exclusiva de la raza humana.

Varios estudios académicos muestran que, de la misma forma como ocurre con la susceptibilidad al comportamiento depresivo, la propensión al suicidio también tiene raíces genéticas. Los familiares en primer grado de consanguinidad de las personas que se han suicidado parecen tener mucha mayor probabilidad de hacer lo mismo que el común de la población. Y cuando alguien en una familia se quita la vida, el riesgo de suicidio de un gemelo idéntico es once veces mayor que el de un hermano corriente.

Las religiones, en general, consideran que la vida humana pertenece a sus correspondientes divinidades y, en consecuencia, condenan el acto del suicidio: El quinto mandamiento judeocristiano –no matar– significa, además, ‘no matarse’.

La certeza inquebrantable de este servidor de que esta existencia, la que está sintiendo mientras ahora escribe, es su única encarnación… saca de su cabeza cualquier intención de acabarla, por su propia iniciativa… Aunque, eso sí, es partidario inflexible de la eutanasia, incluida la propia.

Por otra parte, son más verificables, así sean paradójicas, las tendencias imitativas de autoeliminación que ocurren cuando una celebridad, decide acabar con su vida. Por ejemplo, en los cuatro meses siguientes a la muerte de Robin Williams, el extraordinario actor, en el 2014, la tasa promedia de suicidios de Estados Unidos aumentó en un diez por ciento.

Se reconoce que algo anómalo, imposible de ser sometido a investigaciones, ocurre en los cerebros de quienes en algún momento deciden eliminarse. Las circunstancias que rodean tales decisiones son dramáticas y, cuando han sido descritas de antemano, son tan etéreas y confusas que tienen poco interés investigativo.

Hay una preocupación social creciente, eso sí, en casi todas las culturas y con apoyo de numerosas organizaciones, religiosas y seglares, orientada a despertar consciencia sobre el valor intrínseco de la vida humana y, consecuentemente, a promover acciones específicas hacia la prevención del suicidio.

Sea por el esfuerzo loable realizado por tales entidades, o por la apertura social hacia una aceptación realista de decisiones personales íntimas, las estadísticas actuales de suicidios son ahora más confiables que las de décadas atrás. Y la disminución continuada de la tasa global de suicidios… es, en verdad, una muy afortunada tendencia del tercer milenio… que ojalá no se detenga.

Gustavo Estrada
Autor de ‘Armonía interior’ y ‘Hacia el Buda desde occidente’@gustrada1

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