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Atención, distracción… depresión

Atención, distracción… depresión

Cuando la atención total controle las distracciones dañinas en la mente, desaparecerá la depresión.

28 de junio 2021 , 10:50 p. m.

Estar atento es estar observando, escuchando, sintiendo… lo que está allá afuera: objetos, sonidos, olores… Y lo que está acá adentro: pensamientos, sensaciones, estados de ánimo… Estar atento es permanecer en el instante, vivir aquí y ahora; su opuesto, estar distraído, es estar desconcentrado, estar elevado... es estar mentalmente en otro lugar y a otra hora.

De las distracciones, de la incapacidad de concentrarnos, de las elevadas mentales, de los recorridos de lo pudo haber sido y no fue… surge, poco a poco, la depresión. Cuando estamos distraídos, los pensamientos espontáneos que aparecen suelen provenir de los problemas actuales y de las preocupaciones y los enredos del momento… aquellos que, consciente o inconscientemente, queremos mirar, analizar, manejar, recordar… según las prioridades de cada persona.

Las divagaciones sobre las cosas negativas –las vueltas mentales dañinas– generan ansiedad y estrés, los males del siglo XXI y el sufrimiento del siglo VI a. C. que describió con detalle el Buda.

Las dificultades y los devaneos, que rondan sin cesar por nuestra cabeza, terminan generando inquietudes y frustraciones que conducen a la tan de moda depresión, el mal –o uno de los males– de este tercer milenio. La depresión es un estado de tristeza caracterizado por una inclinación a la inacción, que influye negativamente en la motivación, los sentimientos y el bienestar del afectado. La ‘depre’, como se refieren a ella muchos de sus pacientes, tiene un impacto negativo en la conducta de sus enfermos.

La depresión es un estado mental negativo, semipermanente, caracterizado por grados variables de tristeza, desesperación y soledad, que suele presentarse acompañado de pereza, culpa, pérdida de concentración o apetito, retraimiento social, trastornos del sueño y, en las situaciones más extremas, tendencias suicidas.

El síntoma central de la depresión es la pérdida de interés en muchas cosas de la vida diaria (conversar, salir a pasear, tener actividades favoritas…) o la pérdida de la sensación y el goce del placer, en actividades que generalmente nos traían alegría o distracción.

En el tercer milenio, en medio de una consciencia asaltada todo el tiempo por crisis nerviosas, no es extraño que surja la depresión como vivencia permanente de un vacío psicológico que invita a la inacción.

Las crisis nerviosas son el resultado del impacto de los espectaculares cambios ocurridos en las últimas décadas y en todas las áreas: la manera de trabajar en un mundo automatizado, los comportamientos sociales, las formas de relacionarnos, los perfiles de las ideologías y las religiones…

Todos decimos que sostener ‘aquí y ahora’ la atención es tarea difícil, imposible para muchos, pero… la observación permanente de nuestros mundos –el interior y el exterior–

puede y debe ejercitarse. Existen diversas aproximaciones para tal ejercicio, siendo el zen, la meditación, el yoga y el tai chi las más populares.

La atención total permanente (mindfulness en inglés) nos lleva a la vida en tiempo presente, convirtiéndose más en modo de vivir que en una práctica periódica. Atención total es la consciencia permanente de nuestro cuerpo, de nuestras sensaciones y de nuestros estados mentales, mientras estamos despiertos. En el mismo instante que tomamos consciencia de que estamos distraídos… ya no lo estamos.

La atención total le cierra puerta a la depresión filtrando los desvaríos y evitando que la depresión entre en nuestro mundo interior. Para vivir en presente, basta con estar atentos en todo momento para dejar de lado los deseos desordenados y las aversiones… que nos está sembrando in crescendo la cultura el siglo XXI.

Abrámosles descuidadamente todas las puertas a los deseos desaforados y a las aversiones disparatadas e incongruentes y le estaremos dando entrada al sufrimiento y a depresiones mayores. Bien nos lo dijo el cantautor y poeta argentino Facundo Cabral en uno de sus más célebres discursos: “No estás deprimido, estás distraído”. Cuando la atención total controle las distracciones dañinas en la mente de una persona, de su mente desaparece la depresión.

GUSTAVO ESTRADA
Autor de ‘Hacia el Buda desde occidente’ y ‘Armonía interior’
@gustrada1

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