Sin margen, sin peso

Sin margen, sin peso

Son pocas las grandes iniciativas que Duque puede hacer por su escaso peso como estadista.

02 de octubre 2019 , 07:00 p.m.

Por la forma prestada como llegó a presidente, a Duque le queda muy poco margen de maniobra para sacar adelante un proyecto político que le imprima un sello a su gobierno.

Así muchos lo consideren un radical, por ser del Centro Democrático, Duque es un moderado que intenta gobernar poniendo límites a los extremistas de su partido. Es una tarea que, en lo posible, lleva a cabo en silencio para no perder el oxígeno político mínimo que necesita su gobierno. Por algo, desde la oposición, lo ven como un radical y desde el uribismo, como un pusilánime.

A lo anterior hay que sumarle que Duque se ha esforzado en manejar el Congreso y la clase política con la menor cantidad posible de ‘mermelada’. Con un partido al que no termina de convencer, que no es mayoría en el Congreso, y con una clase política reacia porque casi no recibe cargos ni contratos, es poco lo que puede hacer para proponer e implementar grandes reformas. El libreto dicta, entonces, que debe ceñirse a administrar el Estado de modo eficiente, sin hacer grandes cambios que exijan un capital político del que no dispone.

Pero no todo es producto de su pobre margen de maniobra. Son pocas las grandes iniciativas que Duque puede hacer por su escaso peso como estadista. El ejemplo más palpable es la crisis de Venezuela. Es un tema ideal para liderar porque no demanda mucho respaldo político interno y hay razones de principios muy fuertes para intervenir. El cinismo y la cleptocracia de una élite política y militar del chavismo son demasiado evidentes. Se reflejan en una de las peores tragedias sociales en lo que va de siglo.

También hay razones de conveniencia. Tumbar a Maduro y traer la democracia de vuelta significaría resolver el problema del más de un millón de refugiados en el país, y la reconstrucción del aparato productivo de Venezuela sería una oportunidad de negocios importante para Colombia, así como la reactivación de un mercado de varios miles de millones de dólares.

¡Y la oportunidad la desperdicia por la chapucería de incluir cuatro fotomontajes en un informe ante la ONU! Un estadista no puede darse el lujo de ese tipo de errores. Hacia el futuro, muy difícilmente podrá convencer a aliados en Estados Unidos de apostar por una amenaza militar creíble que obligue a Maduro a negociar su salida y de ofrecer algo a cambio a Rusia y China en la geopolítica mundial para que le quiten su apoyo.

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