Que se esfume

Que se esfume

Su desaparición le quita uno de los peores lastres al proceso de reincorporación de la guerrilla.

10 de julio 2019 , 07:00 p.m.

Como se suponía, Santrich no se presentó ante la Corte. Su decisión ha sido un duro golpe a aquellos defensores del proceso de paz que han apostado por su no extradición y, sobre todo, por su inocencia. Se las cobrarán con intereses de usura. Eso sin mencionar la justificación que tendrán los críticos del proceso.

Sin embargo, en el mediano plazo, lo mejor que puede pasar para la reconciliación es que Santrich se esfume. Su desaparición le quita uno de los peores lastres al proceso de reincorporación de la guerrilla. Con él desaparece del debate político un sector de las Farc que era ambiguo, y hasta cínico, con respecto a los compromisos adquiridos. Ahora, los miembros de las Farc en la legalidad podrán hacer política sin necesidad de defender una serie de posturas y actuaciones que lanzaban mensajes contraproducentes para la consolidación de la paz y para hacer la transición de las armas a un partido en democracia. No debe extrañar, por eso, que en un comunicado hayan rechazado la decisión de Santrich, como lo hicieron con la fuga de Márquez.

Era una fuga anunciada, al igual que la de Márquez, ‘Romaña’ y el ‘Paisa’. Jugársela por ellos era ofrecer una oportunidad a los críticos del proceso

La otra forma de haberse quitado ese bacalao de encima hubiera sido la extradición. Pero de haber sido así, Santrich se hubiera convertido en un símbolo del incumplimiento del Estado, sin importar las pruebas que lo vinculaban al narcotráfico luego de la firma de los acuerdos. El ambiente de polarización y del uso de la justicia para atacar políticamente al contrincante se hubiera exacerbado aún más.

De todas formas, la fuga de Santrich es un llamado a la JEP, a las instancias judiciales ordinarias y a los dirigentes de izquierda a exigir a los líderes de las Farc a asumir posturas claras y contundentes con los requerimientos del proceso. Era una fuga anunciada, al igual que la de Márquez, ‘Romaña’ y el ‘Paisa’. Jugársela por ellos era ofrecer una oportunidad a los críticos del proceso, toda vez que los propios protagonistas ya se habían pronunciado escépticos y se sabía en lo que estaban a la sombra. Además, el riesgo de rearme como guerrilla es mínimo. Los jefes de las disidencias no van a dejar de enriquecerse por el discurso de un puñado de viejos orates.

Lo bueno es que pareciera ser que se ha separado la paja del trigo. Ya es claro que los líderes de las Farc que siguen en el proceso tienen, a diferencia de los fugitivos, un compromiso real con este. Sin ellos, pasar la página de la guerra será menos complicado.

Sal de la rutina

Más de Gustavo Duncan

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.