Secciones
Síguenos en:
'Otoniel'

'Otoniel'

La pregunta sería ¿cuáles serán los efectos en el poder de las nuevas estructuras criminales?

26 de octubre 2021 , 08:00 p. m.

A raíz de la captura de ‘Otoniel’ se debate sobre si será reemplazado por otro capo y todo seguirá igual o si, como sostiene Duque, es el final del ‘clan’. En la práctica no es así de sencillo. La experiencia de neutralización de cabecillas de grandes organizaciones narcotraficantes muestra que la mayoría de las veces otros líderes los reemplazan, pero no necesariamente el alcance y el poder de la organización permanecen iguales.

(También le puede interesar: La codicia del ahogado)

Tras la muerte de Pablo Escobar, una disidencia del Cartel del Medellín, ‘los Pepes’, impuso su control luego de someter a las bandas que en su momento trabajaron para Escobar. Sin embargo, la forma de controlar era diametralmente opuesta a la de Escobar. El nuevo patrón, ‘don Berna’, exigía pagos a narcotraficantes, lavadores, centrales de abastos y demás negocios vulnerables al control del crimen organizado. A cambio les ofrecía protección y justicia. Para evitar desórdenes desde abajo, ‘don Berna’ estableció una férrea disciplina sobre las bandas de los barrios. Los robos y asesinatos debían ser aprobados antes de cometerse. Mantener ese orden no era gratis, exigía tomar una parte del pago de los grandes negocios ilegales y distribuirlas entre las bandas.

Eran otras las condiciones de poder. Las bandas dejaron de hacer la guerra contra el Estado y redujeron muchos de los comportamientos que deterioraban la seguridad ciudadana. El Estado, pese a que existía una mafia poderosa en la ciudad, había logrado reducir la violencia y, al margen de los sobornos a muchas autoridades, la nueva situación permitía a la policía y a los funcionarios públicos ingresar a los barrios sin el temor de los tiempos de Escobar.

La desmovilización de las Auc es otro caso diciente de cómo la aparición de nuevos liderazgos no significó que todo siguiera igual. Los ejércitos privados post-Auc nunca alcanzaron una dimensión y un poder cercano al de los bloques de guerra de las Auc. Estuvieron muy lejos de su capacidad de controlar territorios, tanto en extensión como en profundidad de su control social. De nuevo, la situación resultante fue favorable para el Estado, así ahora tuvieran que enfrentarse a otros ejércitos privados.

¿Qué sería un buen resultado, a la vez que viable? Primero, que el ejército del ‘clan’ que hace la guerra en Chocó y Bajo Cauca se desmantele.

‘Otoniel’ fue precisamente un caso de antiguos mandos de las Auc que retomaron el poder y la estructura armada de los anteriores paramilitares. Lo que logró no fue poco. Disponía de ejércitos privados capaces de hacer la guerra en Chocó, Catatumbo y Bajo Cauca contra el Eln, disidencias y otros ejércitos privados. Al tiempo, controlaba el crimen organizado en numerosas ciudades intermedias desde Urabá hasta Santa Marta. En una ocasión decretó un paro armado en su territorio para rendir un homenaje a su hermano recién dado de baja por la Policía. No obstante, su poder era apenas una sombra del poder que dispusieron las Auc con más de veinte mil tropas con armas largas, alianzas con al menos una tercera parte del Congreso y la expulsión de las guerrillas de la mayor parte del norte del país.

En consecuencia, la pregunta no es si las cosas seguirán igual o si el ‘clan del Golfo’ dejará de existir, sino cuáles serán los efectos en el poder de las nuevas estructuras criminales. ¿Qué sería un buen resultado, a la vez que viable? Primero, que el ejército del ‘clan’ que hace la guerra en Chocó y Bajo Cauca se desmantele y en su reemplazo sea la Fuerza Pública quien asegure el control de estos territorios. Segundo, que la capacidad regulatoria de la organización sucesora de ‘Otoniel’ se limitara a transacciones del narcotráfico y negocios criminales y se abstuviera de actuar como un estado paralelo que vigila, aplica justicia y exige tributo a la población local.

Son logros de largo plazo, pero es la forma como el Estado vence en la guerra contra estas organizaciones, así se produzca la misma o mayor cantidad de drogas que antes.

GUSTAVO DUNCAN

(Lea todas las columnas de Gustavo Duncan en EL TIEMPO, aquí)

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.