Farc 3.0

Farc 3.0

El problema para ellos es que un nuevo proceso es inviable, mucho menos ahora que se rearmaron.

04 de septiembre 2019 , 07:04 p.m.

Quizá no haya mayor ironía en la escena montada por ‘Iván Márquez’ para relanzar las Farc que la imagen de un ciego empuñando un fusil. Podría simbolizar la idea de la resistencia aun en las condiciones físicas más desfavorables, pero las circunstancias apuntan más a la ceguera como símbolo de incapacidad de ver la realidad política y apostar por la violencia sin calcular sus consecuencias.

En realidad, la huida de ‘Márquez’ y ‘Santrich’ encierra motivaciones demasiado obvias. El regreso a las armas fue el producto de haber mordido el cebo en una operación encubierta de la DEA. Luego del video, los audios y los testimonios del sobrino de ‘Márquez’ no tenían otra alternativa que desaparecer. De otro modo, más temprano que tarde, la justicia de EE. UU. les iba a echar mano.

Sin embargo, su huida no tenía por qué terminar en la puesta en escena de las Farc 3.0. Si, como sostenían muchos, ‘Márquez’ y ‘Santrich’ solo tenían como propósito lucrarse de la lucha revolucionaria, poco sentido tendría haber provocado semejante alboroto. Más bien se hubieran dedicado a disfrutar de un millonario retiro en Venezuela o Cuba.

Ojalá, ante la presión de sentirse relegados en la discusión política, ‘Márquez’ y ‘Santrich’ no hagan uso de sus únicas posibilidades militares

Por el contrario, su decisión demuestra, aunque insensatos, su interés en mantenerse vigentes en la política nacional. De hecho, parecieran añorar la situación en que estaban antes del impase: como congresistas del ala radical de las Farc en la legalidad. No es casual que entre las propuestas que enunció ‘Márquez’ para renegociar estuviera la prohibición de la extradición.

El problema para ellos es que un nuevo proceso es inviable, mucho menos ahora que se rearmaron. Tampoco pareciera que tuvieran capacidad de reconstruir, así sea a medias, una guerrilla parecida a lo que fueron las Farc. Está claro que el grueso de las disidencias y el Eln no están dispuestos a concederle algún tipo de mando.

Lo más probable es que las Farc 3.0 vayan a ser una guerrilla sin mayor control territorial. Esto significa que sus opciones militares para poder reclamar algún tipo de vocería política están restringidas a un repertorio de acciones un tanto diferente a la típica guerra insurgente. Más que tomas de municipios, emboscadas al Ejército y paros armados, sus posibilidades están por el lado de atentados, magnicidios y extorsiones.

Ojalá, ante la presión de sentirse relegados en la discusión política, ‘Márquez’ y ‘Santrich’ no hagan uso de sus únicas posibilidades militares.

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