En consideración

En consideración

Importante que quienes lideren el diálogo social con el Gobierno tengan en cuenta a este sector.

27 de noviembre 2019 , 07:00 p.m.

La forma como el espíritu del paro se ha apoderado de varias ciudades colombianas es un síntoma de la aparición de un amplio sector de clase media. Los economistas lo venían diciendo desde hacía rato, en términos de una franja de población con determinados ingresos que les permitía acceder a bienes y servicios más allá de la subsistencia. Muchos los criticaron con el argumento de que tan pocos ingresos no daban para vivir bajo una verdadera experiencia de consumo.

Pero, aunque ciertamente los márgenes de ingresos sean aún muy limitados y el riesgo de volver a caer a una situación de subsistencia sea alto para muchos, ya esta población se sintonizó con los hábitos, valores, expectativas y procesos de socialización de las clases medias. Así se siente en los motivos del paro. Más educación superior, seguridad laboral, respeto de derechos fundamentales, bienestar, servicios y justicia social, menos corrupción y mayor trasparencia en manejo de lo público, etc., hacen parte principalmente de una agenda de sectores medios.

Quienes viven de un empleo informal por debajo del mínimo, quienes no terminaron la secundaria, quienes no han resuelto sus problemas de subsistencia, quienes dependen de cultivos ilícitos o viven en la precariedad de economías campesinas, quienes no acceden a servicios básicos de seguridad social, por solo mencionar algunos, están en una situación en que la experiencia de consumo de clase media es todavía muy distante. Y sigue siendo una proporción importante de la sociedad, con una agenda de intereses muy diferente.

Es importante que quienes vayan a liderar el diálogo social con el Gobierno, tanto los líderes directos del paro como los políticos que finalmente se apropien de su vocería, tengan en consideración a este sector que poco se hizo sentir en las movilizaciones. La prueba de que no son parte del debate es que sus afectaciones, desde los centenares de policías heridos hasta los taxistas que no alcanzan a cubrir el pago del arriendo del vehículo, a duras penas reciben atención mediática.

En términos de pura justicia social, si se quisiera hacer una redistribución de la riqueza, lo que se tome de los más ricos debería ir hacia ellos antes que a la clase media. Incluso, en estricta aritmética igualitaria, muchos de los que fueron a marchar deberían sacar de su bolsillo para cubrir las necesidades de los del fondo del barril.

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