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El gran despilfarro

El gran despilfarro

Extender el paro es un despilfarro del capital político que acumuló la sociedad para exigir cambios.

11 de mayo 2021 , 09:25 p. m.

Entre el 28 de abril y el 2 de mayo, la movilización social había logrado un triunfo inédito. Lograr que el Presidente retirara la reforma tributaria y que renunciara su ministro de Hacienda fue una victoria contundente. Pero el verdadero triunfo estuvo en que la movilización lanzó un mensaje demoledor a la clase dirigente y a las élites. El sentimiento de indignación y de malestar contra la situación actual es tan grande que de no hacer concesiones, la legitimidad del Estado se vería seriamente deteriorada.

La magnitud de la movilización sacudió a todos. Desde el empresariado ya se han escuchado voces que llaman a una distribución más equitativa. Bruce Mac Master, el presidente de la Andi, ha hablado de no incrementar los impuestos a la gente del común y que la recolección de nuevos tributos, necesaria para mantener el Ingreso Solidario, recaiga sobre ellos. De la clase política se ha escuchado mucho menos, pero, de seguro, ya habrán tomado nota del malestar social para las próximas elecciones. No pueden seguir menospreciando con tanta desfachatez la indignación moral de la gente.

Así estaban las cosas el 2 de mayo. La sociedad había acumulado un inmenso capital político para tramitar reformas hacia un país más inclusivo en lo económico y en las exigencias de un mayor compromiso y responsabilidad de la clase política con los cambios sociales. Pero a partir de entonces comenzaría el despilfarro de ese capital.

Luego de que cayó la reforma, la euforia del triunfo hacía muy difícil detener la inercia de la movilización. La masa había alcanzado demasiada velocidad para detenerse.

La reforma tributaria fue solo un motivo, las gotas que rebosaron la copa. Fueron, sin duda, unas gotas valiosas porque le dieron sentido y objetivos políticos muy definidos a la movilización. Luego de que cayó la reforma, la euforia del triunfo hacía muy difícil detener la inercia de la movilización. La masa había alcanzado demasiada velocidad para detenerse. Sin embargo, sin objetivos políticos claros y sin un liderazgo que representara la multitud de voces y reclamos contenidos en las movilizaciones, la inercia de que disponían no iba a transformarse en propuestas y peticiones concretas.

En un momento dado, la movilización se volvió el propósito en sí mismo. El comité del paro, al que probablemente no conozcan por sus nombres la mayoría de los manifestantes, planteó un pliego de peticiones que más parecía una carta desaforada al Niño Dios que una propuesta viable de concesiones del Estado y las élites. Más aún, la resistencia a reunirse con el Gobierno llevaba a que el paro no tuviera una salida definida.

Petro muy rápidamente se dio cuenta de la situación y llamó a la suspensión del paro y a la declaración de victoria. Sabía que el capital político acumulado era demasiado valioso para despilfarrarlo en la extensión de unas protestas sin un propósito político claro. Era mucho mejor guardar ese capital y mantenerlo intacto cuando fuera necesario para presionar decisiones políticas y, por supuesto, para elegirse presidente en 2022.

No fue escuchado. Se impuso otra línea que, pese a no manifestar explícitamente cuáles son sus peticiones concretas al Gobierno, sí tiene un objetivo político muy claro: tumbar a Duque y en medio del caos formar un gobierno de transición. Es la vieja idea de la insurrección generalizada de Lenin para la toma del poder. Pero hacer una lectura de una situación insurreccional irreversible de Colombia es muy equivocado y mezquino.

Equivocado porque Duque dispone todavía de mucho margen para mantenerse un año más y la sociedad ya muestra fatiga por los bloqueos. Se despilfarra la masa de respaldo social. Y es mezquino porque en el afán de llegar al poder por medios no democráticos pueden llevar a una situación en que el Gobierno se vea obligado a incrementar la represión. Eso equivaldría a más sacrificios de jóvenes por un objetivo, la toma del poder, que a todas luces es inviable.

Gustavo Duncan

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