Como el Vaticano

Como el Vaticano

Para las Farc será muy difícil desconocer que llevaron a cabo el reclutamiento de menores de edad.

23 de agosto 2018 , 12:00 a.m.

Las Farc están hoy en una situación similar, guardando las proporciones, a la de la Iglesia católica con la pedofilia. Hoy se sabe de abundantes casos de abuso sexual de menores por sacerdotes, al tiempo que se sabe que la alta jerarquía de la Iglesia estaba al tanto de lo que sucedía, no hizo nada para evitarlo y, más bien, se dedicó a tapar el escándalo y proteger a sus miembros involucrados.

De manera análoga, para las Farc será muy difícil desconocer que llevaron a cabo una práctica sistemática de reclutamiento de menores de edad. Y no se trataba de adolescentes, sino de niños entre los once y los trece años, de ambos sexos. Eran menores campesinos pertenecientes a las familias más pobres y marginadas de Colombia, quienes fueron convertidos en máquinas de guerra para conseguir los objetivos políticos de la jefatura de las Farc.

Desde el punto de vista moral, es muy difícil justificar semejante práctica. Se puede argumentar que eran maltratados e indeseados en sus hogares. Pero eso no justifica que las Farc tuvieran la autoridad moral para imponerles a estos menores unas condiciones de vida y unos sacrificios aún más duros que los de su familia de origen.

La jefatura de las Farc deberá afrontar ante la sociedad su responsabilidad por todo lo que hicieron con los menores y las mujeres en su organización.

Y hubo más. Se convirtió en una práctica común que mujeres, incluyendo menores de edad, se vieran forzadas a practicar abortos y fueran puestas en una situación extrema en que convertirse en compañeras sexuales de los mandos fuera un alivio frente a las exigencias y los sacrificios que significaba haber sido reclutadas por la guerrilla. La corporación Rosa Blanca, de desmovilizadas de las Farc, ha ido más lejos y habla de numerosas violaciones.

Puede ser que el hecho de que los delitos sexuales vayan a la JEP libre a muchos mandos de las Farc del castigo que merecieran. Sin embargo, hay algo positivo en que la cuestión vaya a este tribunal y a la Comisión de la Verdad. La jefatura de las Farc deberá afrontar ante la sociedad su responsabilidad por todo lo que hicieron con los menores y las mujeres en su organización.

De no hacerlo quedarán como el Vaticano, que tapa la pedofilia de sus sacerdotes. Se verá también el compromiso real de muchos defensores y activistas de derechos humanos que anteponen sus simpatías políticas a la justicia y los derechos de las víctimas.

GUSTAVO DUNCAN

Columnistas

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