Excesivo

¿Cómo puede explicar uno que la Corte permita a ‘Santrich’ defenderse en libertad y a Uribe no?

05 de agosto 2020 , 09:25 p. m.

Cuando se iba a votar el plebiscito por la paz se solía escuchar que La Habana era una conspiración para meter preso a Uribe y llevar a las Farc al poder. Daba fastidio las veces que tocaba convencer a escépticos y fanáticos de que eso eran 'fake news'. Orates, pensaba uno.

Ahora que la detención de Uribe es una realidad y los miembros del partido Farc no solo están el Congreso sin pasar por la JEP, sino que niegan la responsabilidad de delitos atroces como el reclutamiento de menores, ¿qué argumentos le quedan a uno para sostener que no existe un uso deliberado de la justicia para perseguir a opositores políticos? ¿Cómo puede explicar que la Corte permita a ‘Santrich’ defenderse en libertad y a Uribe no?

Es cierto que la estrategia de defensa de Uribe y la escogencia de sus abogados estuvo plagada de errores y conductas impresentables que ofrecieron una oportunidad insólita a sus contradictores, pero no se pueden perder de vista las implicaciones políticas de la decisión judicial. No es como dicen algunos analistas que sostienen que detienen a Uribe y no pasa nada, la democracia sigue. Habrá consecuencias y serán graves para las instituciones democráticas.

Y serán muy graves porque se rompe un principio básico de la democracia: la legitimidad del contendor. La democracia colombiana pasó momentos terribles. Cuatro candidatos presidenciales fueron asesinados en una década. La UP fue exterminada por los paramilitares y el Epl, por las Farc. Aun hoy, la violencia es intensa contra los líderes sociales en las regiones. Pero, pese a toda esta historia, la democracia ha podido reconocer la legitimidad de quienes han estado en armas, desde Petro a Timochenko.

Por eso enviar a prisión a Uribe, con lo que representa políticamente, equivale a un mensaje excesivo de retaliación, de negación del derecho a la participación del opositor. Básicamente, que desde los tribunales es posible obtener lo que no se gana en las urnas y que los enemigos políticos del pasado, cuando la confrontación era armada, pueden ser anulados sin el consenso amplio de la sociedad.

Hoy, el premio es un extremo del espectro y el principal contradictor. Mañana es cualquiera que se atraviese. Cualquier decisión política, como un metro elevado o el hospital San Juan de Dios, pasará por el manejo del poder en las cortes.

Eso sin mencionar el uso que se le pueda dar para definir el debate antes de las elecciones.

Gustavo Duncan

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