Mal uso de redes y la tecnología

Mal uso de redes y la tecnología

Cortes debe tener en cuenta la tecnología cuando legislen sobre lo que existe en el mundo digital.

16 de septiembre 2019 , 12:31 a.m.

La decisión de la Corte Suprema de limitar el uso de redes sociales, en cuanto al insulto o la denigración de personas a las que les afecten su honra, reputación y su vida, no solo tiene efectos jurídicos, sino que también debe ir de la mano de la tecnología.

Ahora, cuando ya se puede convertir en delito el mal uso de las redes sociales, hay que considerar muchos factores que llegarían a afectar este tema desde el punto de vista judicial. Muchos usuarios pueden crear cuentas ficticias en redes sociales con el propósito de insultar desde ellas, y cuando sean objeto de una investigación el nombre y los datos, ser falsos. Esta es una realidad.

Pero vamos más allá. Los usuarios de Twitter, Instagram, Facebook, YouTube y otras redes sociales deben tener un código y una palabra clave para poder ingresar. Es cierto que algunos usan la modalidad de doble seguridad, como el envío de un código al correo electrónico o al celular, para que con él ya se finalice el ingreso. ¿Qué pasa si les roban estos datos y usan sus redes sociales para denigrar de alguien o algo? Esto ha sucedido, está sucediendo y seguirá pasando. Vale la pena que la Corte determine qué debe hacerse en estos casos. En mi opinión, el usuario dueño de la palabra clave debe responder porque es como si le robaran la tarjeta de crédito y se la usaran. Perdió la plata. El responsable es el dueño por dejársela robar.

Por otro lado, mucha gente cree que tener una cuenta de correo o red social falsa borra todas sus huellas en caso de cometer algún hecho catalogado como delito. Están equivocados. Ya las técnicas de informática forense pueden determinar todo lo relacionado con un correo electrónico, de dónde fue emitido, cuándo, y todo lo referente que pueda servir para determinar quién lo envío.También hay técnicas para navegar por internet de forma ‘invisible’. Es decir que nadie le pueda seguir el rastro al navegante, lo cual hace que su presencia en la red mundial sea transparente. Existen libros sobre la materia, como ‘El arte de la invisibilidad’, de Kevin Mitnick.

El mal uso de las redes –y está bien que así lo haya determinado la Corte– se puede convertir en algo complejo debido al mundo tecnológico que lo rodea. Las cortes o la justicia deben tener en cuenta la tecnología cuando se metan a legislar sobre algo que existe en el mundo digital. Si no lo hacen, pues de nada va a servir.

GUILLERMO SANTOS CALDERÓN
guillermo.santos@enter.co

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