Una propuesta precaria

Una propuesta precaria

No resuelve el desempleo, pero sí haría feliz a muchos empresarios que rentabilizan la pobreza.

12 de agosto 2019 , 07:00 p.m.

El senador Uribe Vélez ha propuesto “recortar” la jornada laboral en Colombia: “las jornadas laborales han creado desempleo. Debido a eso presentaremos una propuesta para reducir la jornada laboral semanal, que hoy está en 48 horas (…). Vamos a proponerle a Colombia que se facilite el trabajo por días y por horas para que este país pueda vivir más feliz, para que los colombianos puedan gozar y disfrutar con sus familias”. Por lo tanto, “menos impuestos, más facilidades para contratar y desvincular, además de mejor remuneración”. Una fiesta patronal con promesas.

Mira quién habla. Uribe Vélez es el mismo que fue ponente como senador de la ley 50 del 90, eliminando la retroactividad de las cesantías. Ganaron los empresarios. También fue ponente de la ley 100 de 1993 o de seguridad social que privatizó la medicina en manos de las EPS privadas y creó los fondos de pensiones y de cesantías privados (AFP). Ganó el sector financiero. Se amplió la cobertura de salud, pero la calidad todavía deja mucho que desear. Mientras, las pensiones privadas son “una casa en el aire” con tasas de reemplazo que no alcanzan el 30 % del salario promedio mensual de los 10 últimos años de trabajo.

Posteriormente, Uribe como presidente sancionó la ley de reforma laboral 789 de 2002, que trajo cambios que desfavorecieron a los trabajadores, como la prolongación de las horas diurnas hasta las 9 de la noche, disminución de los recargos por horas extras y dominicales, etc. Igualmente, el contrato laboral se puede dar por terminado sin justa causa: “De acuerdo con la facultad que nos confiere el artículo 28 de la Ley 789 de 2002, le notificamos que hemos decidido dar por terminado su contrato de trabajo sin justa causa”. Le dijeron a la académica Luciana Cadahia, en la U. Javeriana en días pasados. Ganaron los empresarios y los enemigos de la libertad de cátedra.

Todas estas reformas, excepto la Ley 100, se hicieron con el fin de mejorar la flexibilidad de la fuerza laboral, disminuyendo sus costos. Sin embargo, el aumento del empleo no ha sucedido, en un país acostumbrado a tasas de dos dígitos. Incluso, en 2013 con una tasa de desempleo promedio anual del 9,6 % se calificó como la más baja en los últimos 20 años. La flexibilidad laboral es un factor que refuerza la mala distribución del ingreso y pone a Colombia como uno de los más inequitativos en el mundo.

Las leyes anteriores que tienen el sello del senador Uribe Vélez ponen en perspectiva su propuesta de los contratos por horas, en el tercer país que tiene el porcentaje de población trabajadora (28,1%) que labora más de 50 horas semanales en el mundo, después de Turquía con 33,8% y México 29,5% (OCDE, 2018). Además, la informalidad laboral está por encima del 50 %, y el subempleo por horas y por ingresos estaba cerca de los 10 millones de personas en 2015, sobre una población ocupada de 22 millones.

La propuesta de contratos por horas no es una propuesta genuina parta eliminar el desempleo y aumentar la felicidad de los colombianos. Disminuir la jornada laboral de 48 horas a la semana a 40 horas podría aumentar el número de trabajos disponibles. Sin embargo, fraccionar la jornada laboral de 48 horas en dos de 24,3 de 18 o 4 de 12 horas por semana solo haría incrementar el subempleo, y a lo mejor mejorar las estadísticas de empleo, pero no los salarios, que serían aun más precarios.

¿Qué tal los contratos de cero horas? Estos contratos son más frecuentes en el Reino Unido y Austria. Los trabajadores están disponibles para trabajar por horas, y no se paga ninguna compensación por los turnos de trabajo cancelados, al igual que el trabajador también es penalizado por no tomar lo turnos avisados a último minuto: “Casi el 40 % de los trabajadores del Reino Unido dicen que sus horas pueden variar de una semana a otra”. Además, es común para estos trabajadores sufrir de "estrés, depresión o ansiedad". Así, la felicidad prometida de Uribe sería solo eso, promesas.

¿Qué pensaría J. M. Keynes sobre esta situación escabrosa? Keynes escribió en Las posibilidades económicas de nuestros nietos (1930) que la lucha por la subsistencia no había sido solucionado del todo, pero si en próximos 100 años (2030), dando paso a que los seres humanos se dedicaran a otra ocupaciones más gratificantes, no relacionadas con la lucha por la subsistencia, mientras la jornada laboral sería reducida a unas 15 horas por semana.

La economía de los países desarrollados ha incrementado, gracias al desarrollo tecnológico, la producción de bienes y servicios mucho más allá de lo que calculaba Keynes, pero en realidad esto no se ha convertido en una mayor independencia del trabajo para vivir y así dedicarse al cultivo de su mente y cuerpo, sino todo lo contrario. El proletariado se ha convertido en precariado, en fuerza de trabajo desechable.

En este sentido, la propuesta de UV no resuelve el desempleo, pero sí haría feliz a muchos empresarios que rentabilizan la pobreza y la inseguridad laboral.

Keynes estaría decepcionado.

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