¿Por qué no hay países latinoamericanos desarrollados?

¿Por qué no hay países latinoamericanos desarrollados?

Mientras América Latina exporta bienes primarios en su gran mayoría, Asia exporta manufacturas.

30 de junio 2019 , 11:43 p.m.

¿Por qué varios países asiáticos se han desarrollado y los latinoamericanos, no obstante de las expectativas que se tenían en los años 50, no lo han hecho?

Atul Kohli, profesor de Princeton University (EE. UU.), en un estudio comparativo entre Asia y LA propone la tesis de que mientras el desarrollo en Asia ha seguido una orientación nacionalista, este ha sido dependiente en LA, en el sentido de que LA tiene tasas de ahorro internas menores que Asia, complementadas con inversión extranjera, especialmente norteamericana, lo que a su vez supone una repatriación de utilidades mayor sobre el PIB y las exportaciones que en Asia, lo que provoca déficits de cuenta corriente que son financiados por deuda e inversión externa, y que generan crisis de deuda como en los años 80, con baja capacidad de servirla y baja acumulación de capital interno. Esto le resta autonomía y capacidad de negociación internacional, al contrario de Asia.

Los países latinoamericanos incluidos en el estudio son Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, y Venezuela. Los asiáticos, Bangladesh, China, India, Indonesia, Malasia, Pakistán, Filipinas, Corea del Sur, Taiwán, Tailandia y Vietnam. Aunque la diversidad económica entre países es bastante grande, el análisis de las variables relevantes –hechos estilizados– permite hacer el contraste entre estas dos grandes regiones.

Las tasas de crecimiento más altas han favorecido los países asiáticos frente a los de LA. En promedio, LA ha crecido 5,0, 2,5 y 3,4 % entre 1965-80, 1980-2005 y 1990-2005, respectivamente, mientras los asiáticos han logrado 7,1, 5,9 y 5,7 %. Diferencias significativas.

De otro lado, mientras Asia dedica el 10 % (2005) de los ingresos por exportaciones para cancelar deuda externa, los países latinoamericanos dedican casi el 25 %. Colombia, 35,3 % y Brasil, 44,8 % para el mismo año de 2005. Estos altos porcentajes están ligados al alto endeudamiento respecto al PIB latinoamericano con 41 % (1980), 66 % (1990) y 71 % (2005), mientras que el promedio asiático es de 31, 36 y 32 % para los mismos años.

Por otro parte, el origen del capital extranjero también hace la diferencia: Mientras en LA está concentrado en EE. UU. y, en menor parte, en Europa, en Asia, los fondos externos provienen de la misma región y de la llamada diáspora china ubicada en Hong Kong y Taiwán, al igual que de Japón.

En general en LA, las élites se han apoyado en el capital extranjero, y se han sentido “confortables” con esta situación –incluso, bajo el modelo de sustitución de importaciones cepalino–, el capital extranjero producía bienes de consumo para las clases medias y altas, que reproducían los estilos de vida del ‘american way of life’, bajo esquemas arancelarios protectores, mientras la industria nativa producía bienes de consumo generales, textiles, alimentos, cervezas, etc. Este no fue el caso de Asia, que se concentró en la industria pesada con los recursos internos y los mercados internos, privilegiando una economía diversificada con innovación tecnológica.

En este sentido, lo que realmente diferencia, en cuanto a las exportaciones, a Asia de LA no son las exportaciones como porcentaje del PIB, sino el tipo de exportaciones. Mientras LA exporta bienes primarios en su gran mayoría, Asia exporta manufacturas, principalmente diversificadas. Las exportaciones de manufacturas respecto al PIB pasan en LA del 21,6 (1990) al 28,6 % (2005), mientras QUE en Asia pasan del 64,6 al 76,6 %, respectivamente para los mismo años.

Por lo tanto, la clave del desarrollo no es exportar sino qué clase de bienes exportar, esa es la diferencia. Exportar manufacturas que tienen valor agregado, altos contenidos de conocimientos, y son producidas con economías de escala de rendimientos crecientes y costos decrecientes –es decir, con productividad alta y, por lo tanto, con salarios crecientes–, tiene efectos positivos que retroalimentan la economía, como una mejor distribución del ingreso y una sociedad más inclusiva.

Igualmente, otra diferencia grande de Asia con LA es la elevada concentración del ingreso en esta última región. Utilizando la relación de los ingreso del 20 % más rico sobre los ingresos del 20 % más pobre, los ricos latinoamericanos tienen 20,4 veces más ingresos que en Asia, con un promedio de 7,0 veces. En Corea es de 4,7 veces y en Colombia, de 25,3 veces. Frustrante.

¿Por qué Asia sí y LA no? El modelo de desarrollo. La capacidad de hacer políticas más autónomas en Asia se logró gracias al rompimiento con los lazos del colonialismo después de la IIGM y sus exitosas reformas agrarias, con excepción de Filipinas y Pakistán. En LA, por el contrario, se reforzó un patrón que ha tomado forma de “desarrollo dependiente asociado”, según Fernando Cardozo (Kholi), como parte del “Imperio Informal de los EE. UU.”.

Después de la derrota de la progresista Alianza para el Progreso, que trataba de promover políticas más liberales en la región, como la reforma agraria, EE. UU. se vio en la necesidad de hacer alianzas con la oligarquía terrateniente, los inversionistas extranjeros y los militares, que se sentían amenazados por las nuevas fuerzas políticas surgidas de la industrialización, dando al traste con gobiernos progresistas mediante golpes militares, y la conservación del ‘statu quo’ dependiente, extractivo y rentista fue la consecuencia del proceso. Seguimos buscando sin encontrar el camino.

GUILLERMO MAYA

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