Las universidades de élite y los gobiernos

Las universidades de élite y los gobiernos

Uniandinos y rosarinos tendrían mayoría en el nuevo gobierno, así como la tuvieron en el de Santos.

25 de julio 2018 , 11:15 a.m.

En México, el 1.° de Julio, y en Colombia, el 17 de junio del 2018, se eligieron a los presidentes que van a gobernar durante el próximo periodo presidencial de 6 años y 4 años, respectivamente.

En México se rompió la continuidad de los gobiernos del PRI-PAN, con la elección de Andrés Manuel López Obrador (Amlo), que vienen gobernando a esa nación desde la crisis de 1982 y que lo han hecho siguiendo el “mandato” (Consenso) de Washington de mercados libres y moneda “sana”.

Sin embargo, en Colombia no se ha roto la continuidad, que salvo diferencias menores, marcha también, como México, bajo la misma senda de las políticas neoliberales, con resultados no muy satisfactorios, y que han ampliado las brechas sociales. ¿Cómo explicar que en Colombia una persona necesite 11 generaciones (más de 200 años) para salir de la pobreza y se ubique en el estrato de ingresos medios, según la Ocde? (Portafolio.com, ¿Cuántas generaciones necesitaría un niño para salir de la pobreza?, junio 15 del 2018).

Los cuadros tecnocráticos y de gobierno en Latinoamérica han salido de las universidades privadas de élite, como el Itam (Instituto Tecnológico Autónomo de México -Puesto QS Mundo 651-700) en México, y de la Universidad de los Andes en Colombia (Puesto QS mundo 272), y que luego han tenido formación en EE. UU. en maestrías y doctorados.

Incluso, los egresados pobres becados en las universidades privadas no tienen las mismas oportunidades de empleo que tienen los egresados ricos y de élite.

En el caso de México, el propio Amlo ha resaltado el hecho de que en el gobierno de Peña Nieto los secretarios (ministros) egresados “del Itam, la escuela de tecnócratas (…) han dañado la economía de la gente y a la nación” (‘Amlo ataca a Baillères y su escuela de “tecnócratas porfiristas”, elfinanciero.com.mx, septiembre 13 del 2016) y se señala al Itam como “la escuela de la oligarquía” (themexicantimes.mx).

En Colombia, por su parte, desde el gobierno de Virgilio Barco, los egresados de la U. de los Andes, pregraduados y másteres en economía, dominan el Ministerio de Hacienda, en la junta directiva del Banco de la República han sido mayoría; y el Departamento de Planeación Nacional también ha sido uno de sus nichos preferidos para el diseño e implementación de políticas públicas.

Una de las primeras apariciones, después de ser electo presidente, Iván Duque, que no es uniandino sino de la Universidad Sergio Arboleda, fue asistir el 21 de junio, a la U. de los Andes a la presentación del llamado ‘El gran acuerdo nacional por el futuro de Colombia’, cuyo objetivo es: “construir una Colombia mejor para todos”, y que es una iniciativa del BID, Andi, Fenalco, Proantioquia, Camacol, U. del Rosario, U. de los Andes, y otros. “Mejor para todos” es un decir. El modelo neoliberal fondomonetarista-uniandino beneficia a una minoría.

En este sentido, no se descarta que los uniandinos, incluyendo a los rosarinos, tengan mayoría en el nuevo Gobierno, así como la tuvieron en el gobierno de Santos: “Para no ir muy lejos, mi gobierno parece un salón de clases de la Universidad de los Andes”. Y para pagar su gratitud, Santos creó el programa Ser Pilo Paga, que es un subsidio público para las universidades privadas por admitir estudiantes de bajos ingresos, y además nombró como su representante en el Consejo Superior de la UN (puesto QS Mundo 275), la principal universidad pública del país, a un exrector de los Andes.

En una columna ‘¿La universidad nivela?’ (eltiempo.com, abril 28 del 2011) demostré que en las tres juntas directivas de las empresas públicas más importantes de Colombia, Ecopetrol, Isa e Isagén predominaban los egresado uniandinos.

Incluso, los egresados pobres becados en las universidades privadas no tienen las mismas oportunidades de empleo que tienen los egresados ricos y de élite, como afirmaba Alejandro Gaviria, ahora ministro de Salud de Santos y antes decano de economía de los Andes, explicando que: “(…) No son muchachos de la alta sociedad. No pertenecen a familias honorables” (‘De buena familia’, elespectador.com, abril 17 del 2011).

Sin embargo, mientras en Colombia hay una continuidad con la influencia de los Andes en los asuntos del estado, el Itam de México salió del juego. Amlo promete que la mayoría de sus ministros, 9 de 17, serán de la Unam (U. Autónoma de México, puesto QS Mundo 113) según ‘Forbes’-México (‘La Unam se adueña del gabinete de López Obrador’, julio 5 del 2018).

El reclutamiento y la elección de la burocracia que dirige el Estado es un asunto de meritocracia, pero también de inclusión y de movilidad social, que les da oportunidades a los egresados de las universidades públicas, que tanto en México como en Colombia no están por debajo de sus pares privadas en los ránquines internacionales, y en muchos casos las superan.

“Los gobiernos cambian pero la policía queda”, decía un personaje en la película de Costas Gavras, ‘El Estado de sitio’ (1972). Es decir, a pesar del cambio de gobierno, el modelo permanece y sus hacedores y ejecutores de política, como en Colombia. ¿Cambiará México?

GUILLERMO MAYA

Columnistas

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