Es el narcotráfico, no la aspersión aérea

Es el narcotráfico, no la aspersión aérea

La democracia no puede ser presa de la cultura de la ilegalidad.

21 de marzo 2019 , 07:39 p.m.

El narcotráfico, con más de 200.000 hectáreas de coca, corroe a Colombia. Nos arrebata tranquilidad, salud, ambiente, democracia, honestidad, legalidad, seguridad, líderes, empleo, empresa, derechos, libertades, creencias y justicia, entre otros valores.

El narcotráfico ha asesinado campesinos, policías, soldados, integrantes de juntas de acción comunal, maestros, trabajadores, periodistas, empresarios, jueces, concejales, personeros y hasta aspirantes a la presidencia. Donde hay coca, los homicidios suben.
El crecimiento de los cultivos ilícitos es tal que el problema del consumo interno asedia tanto a niños como a jóvenes estudiantes. Según la Fiscalía, un 7,5 % de esos grupos han probado cocaína. Cuanta más coca, menos juventud.

El narcotráfico captura porciones de Estado y trastorna la democracia con financiación que no respeta topes legales ni éticos, o cuando la actuación de un servidor público es regida por el querer del dinero lavado, que se traduce en corrupción. Cuanta más coca, menos democracia.

Ayudaría mucho que la Corte Constitucional modulara su decisión. De seguir solo con las modalidades actuales, se estima que para 2022, las hectáreas cultivadas ascenderían a 292.000.

El narcotráfico destruye empleos porque el contrabando quiebra empresas e impide que el Estado reciba recursos para inversión social. Cuanta más coca, menos equidad.
El narcotráfico contamina todo. Contamina hasta el agua, el suelo y el aire con químicos usados para el procesamiento. Deforesta y arrasa a donde llega. Cuanta más coca, menos selva.

El narcotráfico nos hace el país con más superficie de cultivos ilícitos del mundo y el principal productor de cocaína. UNODC estimó para agosto de 2018 en 206.000 las hectáreas sembradas, con 69 % de los departamentos afectados. En cuanto a lo segundo, el potencial de producción crece vertiginosamente, a más de 1.300 toneladas año. Cuanta más coca, menos campo.

El narcotráfico convierte a líderes y tejido social en víctimas de la delincuencia que se organiza en las zonas donde están los cultivos ilícitos, como en Nariño, Putumayo, Norte de Santander y bajo Cauca antioqueño. Cuanta más coca, menos vidas.

Dejar de erradicar en Catatumbo desde 2013 y en Putumayo desde 2014, disminuir los grupos móviles de erradicación (GME) durante seis años y suspender la aspersión aérea y estimular la resiembra con subsidios hizo que parques naturales –afectados en 30 %–, resguardos indígenas, reservas forestales y fronteras se convirtieran en áreas de expansión cocalera hasta alcanzar, en cuatro años, un incremento de 256 %. Cuanta más coca, menos paz.

Lo dicho explica que el presidente Iván Duque Márquez obtuviere un mandato ciudadano que prioriza la lucha contra esta amenaza que atenta contra la sociedad, el Estado y el mercado.

Estamos trabajando para reducir a menos de 50 % los cultivos de coca en este cuatrienio con herramientas como la erradicación voluntaria vía sustitución, la manual realizada por GME y por Fuerza Pública, y la aspersión terrestre. Ayudaría mucho que la Corte Constitucional modulara su decisión. De seguir solo con las modalidades actuales, se estima que para 2022, las hectáreas cultivadas ascenderían a 292.000.

Erradicar manualmente puede costar hasta 6,6 millones de pesos por hectárea. Con aspersión terrestre, 3,9 millones, y con aspersión aérea, entre 1,8 y 3,1 millones. Es ostensible que la tecnificación reduce costos y aumenta eficiencias.

Si usar aeronaves para asperjar fuera más costoso y menos eficiente, los cultivadores de caña no pagarían 188.000 pesos por la aspersión aérea de una hectárea, ni los algodoneros 40.000, o los arroceros 83.000. Además, la aspersión aérea ahorra vidas de servidores de la Fuerza Pública atacados con armas de fuego, minas y artefactos explosivos improvisados que han herido o amputado a 268 personas y asesinado a otras 33 en los últimos 5 años.

La democracia no puede ser presa del narcotráfico y la cultura de la ilegalidad. Cuantas más modalidades, menos coca. Cuanta más aspersión aérea, menos coca.

El enemigo de Colombia es el narcotráfico, no la aspersión aérea.

* Ministro de Defensa

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